Foto tomada de: Portafolio
Bogotá destraba proyecto clave para ampliar su red eléctrica y atender el crecimiento de la demanda
Sector: Energía / Transmisión eléctrica, confiabilidad y expansión de redes
Bogotá recibió luz verde para avanzar en la Subestación Norte de Energía, una obra de transmisión pendiente que busca ampliar y reforzar la red eléctrica que atiende a la capital y a municipios de la Sabana de Cundinamarca. El proyecto es considerado clave para responder al crecimiento de la demanda, mejorar la confiabilidad del sistema y reducir riesgos de restricciones en el suministro.
Bogotá D.C., septiembre de 2026. Bogotá recibió una señal positiva para fortalecer su infraestructura eléctrica. La Subestación Norte de Energía, uno de los proyectos estratégicos que venía pendiente de destrabarse, recibió luz verde para avanzar y reforzar la red que atiende a la capital y a varios municipios de la Sabana.
El anuncio fue realizado por el alcalde Carlos Fernando Galán, quien informó que el ministro de Ambiente, Fabio Arjona, le comunicó la decisión. Según el mandatario, se trata de una noticia clave para la seguridad energética de Bogotá, debido a que permitirá avanzar en la expansión y confiabilidad del sistema eléctrico.
La decisión llega en un momento de aumento sostenido de la demanda eléctrica en la capital, crecimiento urbano e industrial en la Sabana, nuevas necesidades de conexión y advertencias sobre la urgencia de terminar obras de transmisión que llevan años en trámite.
La obra hace parte de los proyectos necesarios para que la energía generada en otras regiones pueda llegar con mayor capacidad al centro del país, una zona donde la generación local no es suficiente para cubrir por sí sola las necesidades del territorio.
Subestación Norte recibe luz verde
El alcalde Galán confirmó que la Subestación Norte de Energía recibió finalmente luz verde, luego de varios meses de gestiones para destrabar el proyecto.
El mandatario señaló que la decisión fue comunicada por el ministro de Ambiente y destacó que la obra es estratégica para la expansión y confiabilidad del sistema eléctrico de Bogotá y la región.
La importancia del proyecto radica en que permitirá ampliar la capacidad de transmisión hacia una zona donde el consumo viene creciendo por el desarrollo residencial, comercial, industrial y de servicios.
Una obra de transmisión pendiente durante años
La Subestación Norte hace parte de un grupo de proyectos de transmisión que han acumulado trámites ambientales, modificaciones y ajustes durante varios años.
En el caso de la infraestructura asociada al proyecto UPME 03-2010, la Subestación Norte 230 kV está vinculada con las líneas Chivor II-Norte y Norte-Bacatá.
Estas obras son fundamentales para fortalecer el suministro hacia el centro del país, aumentar la confiabilidad y reducir restricciones que podrían afectar a Bogotá y su área de influencia.
ANLA aprobó modificación de licencia ambiental
La Autoridad Nacional de Licencias Ambientales (ANLA) aprobó en agosto de 2026 una modificación de la licencia ambiental relacionada con el proyecto.
Esta decisión permitió dar vía libre a la ejecución de la totalidad del trazado de 162 kilómetros, que atraviesa siete municipios de Boyacá y 13 de Cundinamarca.
La modificación ambiental era uno de los pasos necesarios para que el proyecto pudiera avanzar en su etapa de ejecución, luego de cambios de ubicación, ajustes de trazado y procesos de participación con comunidades.
Energía para Bogotá y la Sabana
El proyecto busca fortalecer la transmisión hacia el centro del país y atender el crecimiento de la demanda en Bogotá y su zona de influencia.
De acuerdo con la información de Enlaza, la zona centro requiere transportar electricidad desde otras regiones, debido a que la generación disponible en Bogotá y sus alrededores no alcanza para cubrir por sí sola las necesidades del territorio.
Esta condición hace que la capacidad de transmisión sea tan importante como la generación. Sin redes suficientes, la energía disponible en otros puntos del país no puede llegar de manera adecuada a los centros de consumo.
El proyecto tiene influencia regional
La infraestructura de transmisión asociada a la Subestación Norte tiene un impacto que va más allá de Bogotá.
Su trazado y obras relacionadas atraviesan municipios de Boyacá y Cundinamarca, territorios claves para conectar energía hacia la región central.
La decisión permite avanzar en una obra que busca mejorar la confiabilidad del suministro, reducir cuellos de botella y aumentar la capacidad de atención para nuevos usuarios residenciales, comerciales e industriales.
Red eléctrica debe acompañar el crecimiento de la capital
Bogotá enfrenta un aumento sostenido de la demanda eléctrica.
El crecimiento de la ciudad, la expansión de municipios de la Sabana, la actividad económica, los nuevos desarrollos de vivienda, la industria, los servicios digitales y la electrificación del transporte elevan las necesidades de conexión y suministro.
Si la red no se amplía al mismo ritmo, pueden aparecer restricciones para nuevos proyectos, menor margen de confiabilidad y riesgos durante picos de consumo.
Un margen estrecho para atender la demanda
En advertencias previas, el alcalde Galán señaló que la región contaba con una capacidad instalada cercana a 3.500 MW, frente a una demanda superior a 3.100 MW.
Eso dejaba un margen aproximado de 400 MW para atender incrementos del consumo o eventuales contingencias.
Este margen estrecho explica por qué los proyectos de transmisión son determinantes para evitar restricciones en el sistema que atiende a Bogotá y su área metropolitana extendida.
Chivor II-Norte-Bacatá, una obra determinante
Entre los proyectos de transmisión claves para Bogotá está Chivor II-Norte-Bacatá.
Esta infraestructura permite conectar generación de otras zonas con el centro del país y reforzar la capacidad disponible para atender el crecimiento de la demanda.
Según los antecedentes citados, las demoras ambientales habían desplazado la fecha prevista para la entrada en operación, lo que aumentaba la presión sobre el sistema de Bogotá y Cundinamarca.
Fecha de operación se habría trasladado a 2027
De acuerdo con información registrada por la Contraloría de Bogotá y citada en el reporte, las modificaciones requeridas hicieron que la fecha de operación del proyecto fuera trasladada al 17 de agosto de 2027.
Este tipo de aplazamientos demuestra que las obras eléctricas estratégicas requieren planeación de largo plazo, coordinación institucional, trámites oportunos y gestión ambiental eficiente.
Para una región de alto crecimiento como Bogotá-Sabana, cada año de retraso puede reducir el margen de confiabilidad y limitar nuevas conexiones.
Decisiones ambientales y judiciales modificaron el proyecto
La historia de la Subestación Norte también está ligada a decisiones ambientales y judiciales que obligaron a modificar su ubicación y parte del trazado.
La ANLA había seleccionado una alternativa para ubicar la subestación en Sesquilé, Cundinamarca, y posteriormente se adelantaron estudios y ajustes para tramitar la modificación de la licencia.
Estos cambios muestran la complejidad de ejecutar infraestructura de transmisión en territorios donde confluyen variables ambientales, sociales, técnicas, jurídicas y urbanísticas.
Audiencias públicas ambientales hicieron parte del proceso
El proceso también incluyó audiencias públicas ambientales con comunidades de los municipios involucrados.
En mayo de 2026, la ANLA informó que la evaluación de una de las modificaciones contemplaba nuevas variantes, sitios de torre, plazas de tendido y accesos en municipios de Cundinamarca.
Estos espacios de participación son importantes para revisar impactos, atender inquietudes y ajustar detalles técnicos, pero también pueden extender los cronogramas cuando los proyectos requieren cambios sucesivos.
Otras obras siguen siendo necesarias
La Subestación Norte no es la única obra requerida para ampliar la red eléctrica de Bogotá y Cundinamarca.
Varios proyectos de transmisión son determinantes para evitar restricciones en el sistema que atiende a la capital, entre ellos Sogamoso-Norte-Nueva Esperanza y Virginia-Nueva Esperanza, además de nuevas subestaciones necesarias para atender el crecimiento de la demanda.
La red debe fortalecerse en distintos puntos para garantizar que el sistema pueda responder tanto al consumo actual como a las cargas futuras de vivienda, industria, movilidad eléctrica e infraestructura digital.
Enel adelanta plan de expansión Bogotá-Región 2030
La nueva infraestructura se suma a otros proyectos que buscan ampliar la red eléctrica de Bogotá y Cundinamarca.
Enel Colombia contempla dentro de su plan de expansión Bogotá-Región 2030 una Subestación Norte entre los proyectos que avanzan hacia su licenciamiento ambiental.
La zona de influencia incluye municipios como Tocancipá, Nemocón, Sesquilé, Gachancipá, Suesca y Zipaquirá, todos relevantes para el crecimiento industrial, residencial y logístico de la Sabana.
Nuevas conexiones residenciales, comerciales e industriales
La ampliación de infraestructura eléctrica permitirá atender nuevas conexiones en Bogotá y municipios cercanos.
Esto es clave para proyectos residenciales, desarrollos comerciales, parques industriales, servicios públicos, infraestructura tecnológica y nuevas cargas asociadas a la electrificación.
La empresa ha señalado que el desarrollo de nuevas subestaciones responde al aumento de la demanda energética en la Sabana y a la necesidad de preparar el sistema para el crecimiento futuro.
Energía generada en otras regiones debe llegar al centro
Para Bogotá, la ampliación de la red de transmisión tiene una función estratégica: permitir que la energía generada en otras regiones pueda llegar hasta el centro del país.
La capital no produce toda la electricidad que necesita, por lo que depende de un sistema de transmisión robusto para recibir energía desde diferentes fuentes y zonas.
Si esa infraestructura no se expande, el crecimiento de la demanda puede generar cuellos de botella aunque exista capacidad de generación disponible en otras partes del país.
ANLA destaca confiabilidad del suministro
La ANLA ha descrito la Subestación Norte y sus líneas asociadas como parte de los proyectos destinados a fortalecer la confiabilidad del suministro energético de Bogotá y la región.
Esta confiabilidad es esencial para hogares, empresas, hospitales, universidades, transporte, comercio, industria y servicios digitales.
Un sistema con mayor capacidad de transmisión reduce vulnerabilidades, mejora la atención de picos de demanda y permite conectar nuevas cargas con menor riesgo de restricciones.
Proyecto UPME 01 de 2013 también avanza
En febrero de 2026, la ANLA también reportó avances en otro proyecto denominado UPME 01 de 2013.
Esta iniciativa contempla una Subestación Norte a 500 kV y conexiones con Sogamoso y Tequendama.
La infraestructura tiene presencia en 37 municipios de Santander, Boyacá y Cundinamarca, y forma parte de las obras necesarias para robustecer el sistema eléctrico del centro del país.
Crecimiento de la Sabana exige más capacidad
Los municipios de la Sabana de Bogotá vienen registrando crecimiento residencial, industrial, logístico y comercial.
Sectores como Tocancipá, Cota, Tenjo, Zipaquirá, Gachancipá, Sesquilé y Nemocón concentran nuevas cargas que exigen infraestructura eléctrica confiable.
La llegada de parques industriales, proyectos de vivienda, centros de datos, movilidad eléctrica y nuevas actividades empresariales eleva la necesidad de subestaciones, líneas, circuitos y capacidad de transformación.
Seguridad energética para la región central
El avance de la Subestación Norte debe entenderse como una decisión de seguridad energética para la región central.
Bogotá y Cundinamarca concentran una parte significativa de la actividad económica del país. Por eso, cualquier restricción en el suministro puede afectar productividad, empleo, servicios públicos, movilidad, comercio e industria.
Reforzar la red permite reducir el riesgo de cuellos de botella y preparar el sistema para demandas futuras que no existían cuando se planearon muchas de las obras actuales.
El reto está en ejecutar sin nuevos retrasos
Aunque la luz verde representa un avance, el reto ahora será ejecutar el proyecto sin nuevos retrasos.
Las obras de transmisión requieren construcción de torres, tendido de líneas, adecuaciones en subestaciones, accesos, permisos, coordinación con comunidades y cumplimiento ambiental.
Si la ejecución vuelve a aplazarse, Bogotá podría seguir operando con un margen estrecho frente al crecimiento de la demanda y posibles contingencias del sistema.
Transmisión: el cuello de botella de la transición energética
El caso de Bogotá refleja un problema más amplio del sistema eléctrico colombiano: la transmisión puede convertirse en el cuello de botella de la transición energética.
No basta con tener nuevos proyectos de generación si la red no permite transportar esa electricidad hasta los centros de consumo.
Esta situación también afecta la integración de energías renovables, la atención de nuevas cargas y la capacidad de garantizar confiabilidad en regiones de alta demanda.
Planeación eléctrica debe anticipar nuevas cargas
La expansión de la economía digital, la electrificación del transporte y el crecimiento urbano obligan a planear redes con visión de largo plazo.
Nuevas cargas como centros de datos, flotas eléctricas, sistemas férreos, parques industriales y desarrollos residenciales pueden modificar rápidamente las necesidades de capacidad.
Por eso, las subestaciones y líneas de transmisión deben planearse no solo para la demanda actual, sino para el crecimiento esperado durante la próxima década.
Una decisión positiva, pero no definitiva
La luz verde a la Subestación Norte es una buena noticia para Bogotá, pero no resuelve por sí sola todos los desafíos de suministro.
La capital y la Sabana necesitan un paquete más amplio de obras, coordinación entre entidades, gestión ambiental oportuna, financiación y ejecución sostenida.
El avance reduce una barrera importante, pero la confiabilidad dependerá de que la infraestructura entre en operación y se complemente con otros proyectos de expansión de la red.
Qué significa para usuarios y empresas
Para los usuarios, el proyecto representa una mejora potencial en la confiabilidad del suministro y en la capacidad del sistema para atender el crecimiento de la demanda.
Para empresas, industrias y nuevos desarrollos, una red más robusta puede facilitar conexiones, reducir riesgos de restricciones y dar mayor certeza a proyectos de inversión.
En el mediano plazo, la expansión eléctrica será determinante para la competitividad de Bogotá y Cundinamarca, especialmente en sectores que dependen de suministro estable y alta disponibilidad.
Bogotá recibió luz verde para avanzar en la Subestación Norte de Energía, una obra estratégica para ampliar y reforzar la red eléctrica que atiende a la capital y a municipios de la Sabana de Cundinamarca. La decisión, anunciada por el alcalde Carlos Fernando Galán tras comunicación del ministro de Ambiente, Fabio Arjona, permite avanzar en infraestructura de transmisión asociada al proyecto UPME 03-2010. La obra está vinculada con las líneas Chivor II-Norte y Norte-Bacatá, y busca atender el crecimiento de la demanda, fortalecer la confiabilidad y reducir restricciones en la región central.

