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XM reveló que han ingresado 321 MW al sistema eléctrico de 4.475 MW esperados para 2026
Sector: Energía / Sistema eléctrico
El boletín energético de XM muestra que Colombia mantiene una brecha relevante entre la nueva capacidad esperada para 2026 y la que efectivamente ha entrado al sistema, en medio de alertas por El Niño y confiabilidad energética.
Bogotá D.C., junio de 2026. XM reveló en su Boletín Energético 348 una nueva radiografía del sistema eléctrico colombiano. Según la información reportada, durante 2026 se esperaba el ingreso de 4.475 MW de nueva capacidad al sistema, pero a la fecha solo han ingresado 321 MW, una cifra que evidencia el rezago de proyectos en un momento de alta presión para la confiabilidad energética del país.
La capacidad efectiva anual del sistema se ubica en 21.330,19 MW. De ese total, la generación hidráulica continúa siendo la de mayor participación, con 13.212,77 MW, equivalentes al 62% de la capacidad. Le sigue la generación térmica, con 6.212,62 MW, cerca del 29%, y la energía solar, con 1.904,80 MW, alrededor del 9%.
El dato confirma que, aunque Colombia avanza en diversificación de su matriz con nuevos proyectos solares y generación distribuida, el sistema todavía depende en gran medida de la hidroelectricidad. Esa dependencia vuelve más sensible la operación ante escenarios de baja hidrología, especialmente por la llegada del Fenómeno de El Niño.
La República reportó, con base en el boletín de XM, que los megavatios conectados por concepto de operación y pruebas alcanzan 22.964,87 MW, una cifra que incluye capacidad en diferentes etapas de conexión, pruebas y operación.
Solo 321 MW frente a una meta de 4.475 MW
El principal dato del informe es la diferencia entre la capacidad esperada y la capacidad efectivamente ingresada en 2026. Si el sistema esperaba 4.475 MW y solo han ingresado 321 MW, el avance equivale a poco más del 7% de la capacidad prevista.
Esta brecha es relevante porque el país necesita nueva generación para atender una demanda creciente, respaldar el sistema durante periodos secos, reducir presión sobre precios de bolsa y mejorar la confiabilidad. En un contexto de El Niño, cada retraso en la entrada de proyectos reduce el margen operativo.
La advertencia no significa que Colombia esté sin capacidad instalada, pero sí muestra que la expansión no avanza al ritmo esperado. Los retrasos pueden estar asociados a trámites, conexión, pruebas, licenciamiento, financiación, construcción, consultas, transmisión o cumplimiento de requisitos técnicos.
Hidráulica sigue dominando la matriz eléctrica
Con 13.212,77 MW, la generación hidráulica representa el 62% de la capacidad efectiva anual del sistema. Esta participación confirma que Colombia mantiene una matriz con alta dependencia de embalses y aportes hídricos.
En condiciones normales, esta característica permite contar con una fuente renovable, flexible y competitiva. Sin embargo, durante un Fenómeno de El Niño, la menor disponibilidad de lluvias reduce los aportes a los embalses y obliga al sistema a utilizar más generación térmica.
Por eso, el rezago en nueva capacidad adquiere mayor importancia. Si la generación hidráulica se ve limitada por la sequía y los proyectos nuevos no entran a tiempo, el sistema debe apoyarse en térmicas, combustibles y medidas de ahorro de energía.
Térmicas representan 29% de la capacidad
La generación térmica aparece como la segunda fuente de mayor capacidad, con cerca de 6.212,62 MW, equivalentes al 29% del total. Estas plantas son fundamentales para respaldar el sistema cuando baja la generación hidráulica.
El papel de las térmicas será decisivo durante El Niño. Si los embalses caen, las plantas a gas, carbón y combustibles líquidos tendrán que cubrir una porción mayor de la demanda. Para ello se requiere disponibilidad operativa, combustibles suficientes, contratos, liquidez y logística.
La presión sobre el gas natural y las deudas en la cadena eléctrica han sido señaladas por gremios como riesgos adicionales. Una planta térmica puede tener capacidad instalada, pero si no cuenta con combustible o recursos para operar, su aporte real puede verse limitado.
Energía solar alcanza 1.904,80 MW
La energía solar ya alcanza 1.904,80 MW de capacidad, equivalente al 9% del total efectivo anual. Aunque su participación todavía es menor frente a hidroeléctricas y térmicas, su crecimiento muestra una transformación importante de la matriz colombiana.
En el primer trimestre de 2026, XM informó que ingresaron 55 proyectos de generación, de los cuales 52 correspondieron a generación distribuida, un autogenerador, una planta solar no despachada centralmente y la planta solar despachada centralmente Guayepo III, de 180 MW.
La mayoría de los nuevos proyectos de generación que han ingresado recientemente corresponden a tecnología solar, especialmente en formatos de generación distribuida de menor tamaño. Este comportamiento contribuye a diversificar la matriz, aunque no reemplaza por completo la necesidad de energía firme y respaldo.
Nuevos generadores distribuidos entraron en operación
El boletín también reporta novedades de proyectos de generación distribuida. El 19 de junio de 2026, Unergy declaró la operación comercial de los generadores GD Electra, GD Agustín II y GD Agustín III, cada uno con capacidad de 0,99 MW.
El 20 de junio, Unergy también declaró la operación comercial de los generadores distribuidos Minigranja El Mapale y Minigranja El Joropo, ambos de 0,99 MW. Para la misma fecha, Otacc declaró la operación comercial de GD Canarios I, GD Canarios II, GD Canarios III, GD El Castillo I, GD El Castillo II, GD El Castillo III, GD El Castillo IV y GD El Castillo V, de 0,96 MW cada uno.
También se informó que Nextgy declaró la operación comercial del generador distribuido GD Sinai, de 0,97 MW. Posteriormente, el 23 de junio de 2026, Cox Energy declaró la operación comercial de GD Chiriguaná Norte I, de 0,99 MW.
Generación distribuida gana protagonismo
La entrada de múltiples proyectos menores a 1 MW muestra el crecimiento de la generación distribuida en Colombia. Este tipo de plantas se instala cerca de los centros de consumo y puede reducir pérdidas, diversificar fuentes y acelerar la incorporación de energía solar.
Sin embargo, aunque la generación distribuida suma capacidad y aporta beneficios locales, la confiabilidad del sistema también depende de proyectos de mayor escala, transmisión, almacenamiento, respaldo térmico y energía firme disponible.
En otras palabras, los proyectos distribuidos son una pieza importante del rompecabezas energético, pero no resuelven por sí solos el reto de abastecer una demanda nacional creciente durante un evento climático intenso.
El Niño ya muestra señales en el océano y la atmósfera
En materia climática, el boletín de XM advierte que durante el último mes se observó el debilitamiento de los vientos alisios y el fortalecimiento de los vientos del oeste sobre la región central del océano Pacífico. También se identificó la aparición de núcleos convectivos.
Según XM, el comportamiento conjunto del océano y la atmósfera refleja el inicio de condiciones de El Niño. Esta señal es crítica para Colombia porque el fenómeno suele estar asociado con menores precipitaciones, mayores temperaturas y reducción de aportes hídricos.
El Climate Prediction Center indicó que existen probabilidades de hasta 63% de que el fenómeno alcance una intensidad muy fuerte entre noviembre y enero, ubicándose entre los eventos más intensos registrados históricamente desde 1950.
Riesgo climático aumenta la presión sobre la expansión
La combinación de El Niño y retraso en la entrada de capacidad aumenta la preocupación del sector. Cuando la hidrología se reduce, el sistema necesita contar con más respaldo térmico, más energía firme, mayor disponibilidad de combustibles y una matriz suficientemente diversificada.
Si la expansión de proyectos se queda rezagada, la respuesta del sistema dependerá más de la capacidad existente. Esto puede elevar precios de bolsa, aumentar uso de térmicas, presionar tarifas y reducir el margen de operación durante la temporada seca.
En semanas recientes, gremios, empresas y analistas han advertido que los retrasos en generación y transmisión, sumados al déficit de gas, podrían elevar el riesgo de restricciones energéticas en algunas regiones si El Niño alcanza una intensidad fuerte o muy fuerte.
Capacidad en pruebas: una señal positiva, pero no suficiente
El boletín también menciona que los MW conectados por concepto de operación y pruebas alcanzan 22.964,87 MW. Este dato muestra que hay proyectos y activos en diferentes estados de conexión, pruebas o disponibilidad, pero no todos pueden considerarse capacidad comercial plenamente operativa.
Las pruebas son una etapa necesaria antes de la entrada comercial de una planta. Permiten verificar el cumplimiento técnico, la coordinación con el sistema y el comportamiento de los equipos bajo condiciones operativas.
El reto está en que los proyectos pasen de pruebas a operación comercial de manera oportuna. En un año de estrés climático, los tiempos de entrada se vuelven críticos para proteger la confiabilidad.
La matriz necesita diversificación y firmeza
La presencia creciente de energía solar es positiva para la transición energética, pero el sistema también requiere firmeza y flexibilidad. La energía solar aporta durante horas de radiación, pero necesita respaldo para la noche, días nublados y periodos de alta demanda.
Por eso, la diversificación debe combinar renovables, hidráulica, térmica, almacenamiento, gestión de demanda, transmisión y eficiencia energética. Cada tecnología cumple un papel distinto en la seguridad del suministro.
En un sistema con alta exposición climática, depender demasiado de una sola fuente aumenta vulnerabilidades. La entrada de nuevos proyectos debe evaluarse no solo por megavatios instalados, sino por su aporte real a la confiabilidad.
Un mensaje para acelerar proyectos estratégicos
El dato de 321 MW ingresados frente a 4.475 MW esperados refuerza el llamado a acelerar proyectos estratégicos. Las demoras en permisos, licencias, conexión, financiación o construcción pueden tener impactos directos sobre la seguridad energética del país.
Para reducir riesgos, Colombia necesita mejorar la coordinación entre Gobierno, UPME, CREG, XM, desarrolladores, operadores de red, autoridades ambientales, comunidades e inversionistas. La expansión eléctrica requiere planificación, reglas claras y ejecución oportuna.
También será fundamental destrabar proyectos de transmisión. Sin líneas suficientes, incluso la energía de nuevos proyectos puede quedar limitada o no llegar a las regiones que más la necesitan.
Usuarios podrían sentir efectos en precios y confiabilidad
Aunque el boletín de XM se concentra en información técnica del sistema, sus implicaciones pueden llegar a los usuarios. Una expansión retrasada, combinada con El Niño, puede presionar el precio de bolsa, aumentar el despacho térmico y generar señales de ahorro o administración de demanda.
En días recientes, el sector ha discutido la posibilidad de que el precio de bolsa se acerque a niveles de $900 o $1.000/kWh en escenarios críticos. Estos valores dependerán de embalses, térmicas, combustibles y disponibilidad real de oferta.
Para hogares, comercios e industrias, la eficiencia energética vuelve a ser una herramienta clave. Reducir consumos innecesarios, mejorar equipos, usar iluminación eficiente y gestionar cargas puede ayudar a disminuir costos y apoyar la confiabilidad del sistema.
Colombia entra a una etapa de monitoreo permanente
La información del Boletín Energético 348 confirma que el país entra a una etapa de monitoreo permanente. Los indicadores que deberán seguirse con atención incluyen capacidad efectiva, entrada de proyectos, nivel de embalses, generación térmica, disponibilidad de gas, precio de bolsa, demanda y evolución climática.
XM continuará siendo una fuente clave para evaluar el estado del sistema. Sus boletines energéticos permiten observar señales tempranas y apoyar decisiones de operación, regulación y política pública.
En un contexto de El Niño, el seguimiento oportuno es esencial. Si los indicadores se deterioran, el país deberá activar medidas de ahorro, asegurar combustibles, acelerar proyectos, cuidar embalses y fortalecer la coordinación institucional.
Con solo 321 MW ingresados de los 4.475 MW esperados para 2026, y con una matriz todavía dominada por la generación hidráulica, Colombia enfrenta el reto de acelerar la expansión eléctrica justo cuando el clima empieza a exigir mayor confiabilidad. La información de XM muestra que la transición energética avanza, pero que la velocidad de entrada de proyectos aún no está al nivel de las necesidades del sistema.

