Foto tomada de: Vanguardia
¿Cómo aumentarían las tarifas de energía ante el fenómeno de El Niño?
Sector: Energía / Tarifas eléctricas
La llegada del Fenómeno de El Niño presiona el sistema eléctrico colombiano por dos vías: mayor consumo en hogares e industrias debido al calor y mayores costos de generación cuando bajan los embalses y deben entrar con más fuerza las plantas térmicas. En Santander, la ESSA asegura que su alta contratación de largo plazo ayudaría a moderar el impacto en las facturas.
Bucaramanga, julio de 2026. El aumento de temperaturas asociado al Fenómeno de El Niño comienza a sentirse en los hogares, comercios e industrias de Santander y del país. El uso más frecuente de ventiladores, aires acondicionados, equipos de refrigeración y otros electrodomésticos eleva el consumo de energía y, con ello, el valor final de las facturas.
Pero el impacto no se limita a consumir más kilovatios. En periodos secos, los niveles de los embalses disminuyen y el sistema eléctrico colombiano debe recurrir con mayor intensidad a plantas térmicas, cuyo costo de operación suele ser superior al de la generación hidráulica. Esa combinación puede presionar el precio del kilovatio hora y trasladarse gradualmente a las tarifas de los usuarios.
De acuerdo con Vanguardia, una de las mayores preocupaciones para los hogares es precisamente el aumento del precio del kilovatio. El fenómeno climático puede generar una doble presión: más demanda por calor y energía más costosa por el mayor despacho de plantas térmicas.
En Santander, sin embargo, la exposición al incremento sería menor que en otras zonas del país. Según explicó Ayda Baquero Bermúdez, jefa del área de Gestión Comercial de la Electrificadora de Santander (ESSA), el 80% de la energía que consume el departamento está respaldada por contratos de largo plazo, lo que ofrece mayor estabilidad frente a los precios de bolsa.
El Niño eleva consumo y costos de generación
El Fenómeno de El Niño suele traer menos lluvias y temperaturas más altas. En un país donde buena parte de la energía eléctrica depende de fuentes hídricas, la reducción de aportes a embalses obliga al sistema a buscar respaldo en otras tecnologías.
Cuando baja la disponibilidad hidráulica, las plantas térmicas —que operan con gas, carbón o combustibles líquidos— ganan protagonismo para cubrir la demanda. Esto puede elevar el costo de generación, especialmente si los combustibles están más caros o si el sistema necesita operar unidades de mayor costo.
Para los usuarios, el efecto puede llegar por dos caminos. Primero, porque el consumo del hogar aumenta al usar más equipos para enfrentar el calor. Segundo, porque el componente de generación dentro de la tarifa puede reflejar mayores costos del mercado eléctrico.
Santander tendría menor exposición por contratos de largo plazo
La ESSA señaló que Santander cuenta con una posición relativamente favorable frente a otras regiones. Según Baquero, el 80% de toda la demanda que requiere el departamento se compra mediante contratos de largo plazo, lo que entrega estabilidad en precios.
En contraste, otras zonas del país pueden tener niveles de contratación cercanos al 70%, lo que las deja más expuestas a comprar una mayor proporción de energía en bolsa. Esa diferencia puede ser importante cuando el precio spot aumenta por condiciones climáticas o presión sobre la oferta.
En el caso santandereano, solo una quinta parte de la energía consumida tendría que comprarse en bolsa. Por eso, aunque las facturas podrían subir por mayor consumo y por ajustes tarifarios, el impacto sería menor que en mercados con mayor exposición al precio spot.
¿Por qué importa el precio de bolsa?
El precio de bolsa es una referencia clave del mercado eléctrico. Según XM, en condiciones normales de operación corresponde al mayor precio de oferta de las unidades con despacho centralizado que han sido programadas para generar en el despacho ideal y que no presentan inflexibilidad.
En términos más sencillos, es el precio al que se compra y vende energía en el mercado spot para cubrir necesidades del sistema. Cuando una comercializadora tiene suficiente energía contratada a largo plazo, depende menos de la bolsa. Cuando tiene menor cobertura contractual, debe comprar más energía al precio del mercado diario.
En escenarios de El Niño, ese precio puede subir porque baja la generación hidráulica y entran plantas más costosas. Por eso, la contratación de largo plazo funciona como una protección parcial para usuarios y comercializadores.
Precios de bolsa pasaron de $400 a cerca de $700 por kWh
De acuerdo con la información entregada a Vanguardia, durante el mes anterior los precios en bolsa oscilaban alrededor de $400 por kilovatio hora (kWh), mientras que en el mes actual se ubican en un promedio cercano a los $700 por kWh.
Esa variación muestra cómo el mercado puede responder rápidamente a cambios de oferta, demanda y condiciones climáticas. Aunque no todo el precio de bolsa se traslada de inmediato a la factura, sí incide en el componente de generación, especialmente para la energía no cubierta por contratos.
El Colombiano reportó previamente, con base en información de XM, que el precio máximo de la energía en bolsa pasó de $285,30 por kWh el 31 de diciembre de 2025 a $900,82 por kWh el 3 de julio de 2026, evidenciando una fuerte presión en el mercado eléctrico durante el año.
Última tarifa publicada aumentó cerca de $44
Baquero explicó que la última tarifa publicada registró un aumento aproximado de $44 frente al mes anterior. Este incremento responde al comportamiento de los componentes tarifarios, entre ellos la generación, que refleja en parte los costos de compra de energía.
La factura eléctrica se compone de varios elementos: generación, transmisión, distribución, comercialización, pérdidas, restricciones y otros cargos definidos por la regulación. Por eso, el valor final no depende únicamente del consumo ni exclusivamente del precio de bolsa.
Aun así, durante un evento de El Niño, el componente de generación se vuelve especialmente relevante porque el sistema puede requerir más energía térmica y compras en bolsa a precios más altos.
La demanda en Santander creció 4,4% en junio
El aumento de temperatura también se refleja en la demanda. Según la información entregada por ESSA a Vanguardia, la demanda de energía en Santander creció 4,4% en junio frente al mismo mes de 2025.
Para la empresa, el crecimiento es significativo porque confirma que los usuarios están consumiendo más electricidad, especialmente en zonas de altas temperaturas. El mayor uso de ventiladores, aires acondicionados, neveras y sistemas de refrigeración se traduce directamente en más kilovatios facturados.
El incremento, sin embargo, no es uniforme en todo el departamento. Hay zonas donde el consumo aumentó cerca de 2%, mientras que otras registraron incrementos de hasta 8%.
Municipios calientes sienten más la presión
En municipios como Barrancabermeja, Puerto Wilches, Sabana de Torres y Cimitarra, el aumento de temperaturas tiende a reflejarse con mayor fuerza en el consumo de energía.
ESSA ya había advertido que municipios santandereanos con temperaturas tradicionalmente altas suelen presentar mayor uso de ventiladores, aires acondicionados y equipos de refrigeración durante temporadas de calor intenso. Ese comportamiento puede aumentar el consumo y, en consecuencia, el valor de la factura.
La empresa también ha recomendado hábitos de uso eficiente, como aprovechar ventilación natural, mantener aires acondicionados entre 22 y 24 grados, apagar luces y equipos que no se usan, revisar neveras y desconectar cargadores o dispositivos en desuso.
Temperatura promedio subió frente a 2025
Vanguardia reportó que, en junio de 2026, Santander registró una temperatura promedio de 21 °C, mientras que en el mismo mes de 2025 ese valor era de 19 °C.
Aunque la diferencia pueda parecer moderada, sus efectos se acumulan en los hábitos de consumo. Más horas de calor suelen traducirse en más tiempo de uso de ventiladores, equipos de refrigeración y aires acondicionados, especialmente en zonas cálidas o con menor ventilación natural.
Este cambio evidencia cómo las variables climáticas impactan la economía del hogar. Una temperatura más alta puede terminar reflejada en más kilovatios consumidos y, por tanto, en una factura más elevada.
El componente de generación dentro de la factura
Cuando un usuario revisa su factura, encuentra varios componentes que explican el valor total. Uno de los más relevantes durante El Niño es el componente de generación, porque allí se refleja el costo de producir o comprar la energía que llega al usuario.
Si el sistema utiliza más plantas térmicas y si los precios de bolsa aumentan, ese componente puede subir. El efecto será más fuerte en mercados con mayor exposición al precio spot y más moderado en aquellos con buena cobertura de contratos de largo plazo.
En el caso de Santander, la ESSA sostiene que su contratación del 80% a largo plazo ayuda a reducir la exposición, aunque no elimina por completo los impactos por consumo, ajustes tarifarios y condiciones del mercado.
La tarifa es igual para todos los municipios de Santander
Vanguardia recuerda que la tarifa de energía en Santander es la misma para todos los municipios y zonas del departamento. Esto significa que las diferencias en el valor final de la factura dependen principalmente del consumo de cada usuario, del estrato, subsidios o contribuciones aplicables y de las características del servicio.
Por esta razón, dos hogares con la misma tarifa pueden pagar valores distintos si uno de ellos consume más energía debido al uso de aire acondicionado, ventiladores, neveras adicionales u otros equipos de alto consumo.
La recomendación para los usuarios es revisar el consumo mensual en kilovatios hora y comparar con periodos anteriores. El aumento de tarifa puede explicar una parte de la variación, pero el mayor uso de equipos por calor puede ser igual o más determinante.
Mantenimiento y refuerzo de redes en Magdalena Medio
Con el aumento de consumo también crece la presión sobre la infraestructura eléctrica. ESSA indicó que adelanta labores de mantenimiento y atención a redes para garantizar un cubrimiento eficaz del servicio, especialmente en la región del Magdalena Medio.
Baquero explicó que la empresa realiza refuerzos para normalizar la zona, incluyendo cambio de cables, transformadores y otros elementos necesarios para que los usuarios tengan mayor tranquilidad durante el periodo de alta demanda.
Estos trabajos son importantes porque el incremento del consumo no solo afecta la factura. También puede exigir más capacidad de distribución, mayor estabilidad en transformadores y redes preparadas para atender picos de demanda.
Santander destaca en cobertura de energía
En el último informe del Índice Departamental de Competitividad, Santander ocupó la tercera posición en el indicador de cobertura de energía eléctrica con puntaje perfecto, según reseñó Vanguardia.
Este resultado muestra que el departamento cuenta con una cobertura sólida del servicio. Sin embargo, la cobertura no elimina los retos de calidad, continuidad, mantenimiento, costos y capacidad de respuesta frente a eventos climáticos extremos.
La llegada de El Niño exige que las empresas mantengan redes preparadas, usuarios informados y medidas de eficiencia que permitan reducir presión sobre el sistema.
¿Cuánto podría subir una factura?
El aumento final dependerá de cada usuario. Un hogar que mantiene el mismo consumo puede sentir un incremento asociado a cambios tarifarios. Pero un hogar que, además, incrementa el uso de ventiladores o aire acondicionado tendrá una factura más alta por mayor consumo.
Por ejemplo, si el precio unitario sube y el usuario consume más kilovatios hora, ambos efectos se suman. En zonas cálidas, donde el uso de refrigeración aumenta durante El Niño, el impacto puede ser más visible.
En Santander, la contratación de largo plazo de ESSA podría suavizar el efecto del precio de bolsa, pero no evita que el usuario pague más si consume más energía. Por eso, la eficiencia en el hogar sigue siendo una medida clave.
Uso eficiente: primera defensa del usuario
Ante la presión tarifaria, el uso eficiente de la energía se convierte en la herramienta más inmediata para los hogares. No requiere esperar decisiones regulatorias ni nuevas obras de generación: depende de hábitos cotidianos y mantenimiento básico de equipos.
Acciones como apagar equipos que no se usan, limpiar filtros de aires acondicionados, usar ventilación natural, revisar empaques de neveras, evitar abrir constantemente el refrigerador y desconectar cargadores pueden reducir consumos innecesarios.
En comercios e industrias, la eficiencia puede incluir monitoreo de cargas, mantenimiento preventivo, cambio de iluminación, programación de equipos, revisión de motores y gestión de demanda en horarios críticos.
Contratos de largo plazo como protección tarifaria
La situación de Santander muestra la importancia de los contratos de largo plazo en el mercado eléctrico. Estos acuerdos permiten que comercializadores aseguren energía a precios pactados, reduciendo la exposición a la volatilidad diaria de la bolsa.
Cuando el precio spot sube por sequía o alta demanda, una buena cobertura contractual ayuda a contener parte del impacto. Sin embargo, los contratos no son una protección absoluta: las tarifas también incluyen otros componentes y las condiciones del mercado pueden afectar futuros contratos.
Para las empresas comercializadoras, una estrategia equilibrada de contratación es esencial para ofrecer estabilidad a los usuarios y reducir riesgos financieros.
El riesgo de depender demasiado de embalses
La discusión tarifaria también evidencia un reto estructural: Colombia depende en gran medida de la generación hidráulica. Esta fortaleza permite tener una matriz relativamente limpia y competitiva en años húmedos, pero aumenta la vulnerabilidad durante sequías intensas.
Cuando El Niño reduce lluvias, la generación hidroeléctrica puede bajar y el sistema debe recurrir a plantas térmicas más costosas. Esa dinámica explica por qué el clima puede terminar afectando el precio de la energía y la factura de los usuarios.
La diversificación con solar, eólica, almacenamiento, gas de respaldo y eficiencia energética será clave para reducir la exposición del país a eventos climáticos extremos.
Tarifas, inflación y costo de vida
Un aumento en las tarifas de energía no afecta solo a los hogares. También puede presionar costos de comercios, industrias, alimentos refrigerados, servicios y producción. Por eso, la energía es una variable sensible para la inflación y el costo de vida.
Si los precios eléctricos suben durante El Niño, las empresas pueden enfrentar mayores costos operativos, especialmente aquellas intensivas en refrigeración, ventilación, motores eléctricos o procesos continuos.
Para los hogares vulnerables, el impacto puede ser mayor porque una factura más alta reduce el ingreso disponible para otros gastos esenciales. De ahí la importancia de combinar medidas de eficiencia, contratación, vigilancia regulatoria y apoyo focalizado.
Un llamado a prepararse antes del pico climático
La llegada de El Niño obliga a prepararse antes de que los embalses caigan a niveles críticos. Empresas, usuarios y autoridades deben coordinar acciones de ahorro, mantenimiento, monitoreo de precios y protección del sistema.
ESSA ha indicado que continuará adelantando acciones pedagógicas para promover el uso eficiente, seguro y legal de la energía. Este tipo de campañas puede ayudar a que los usuarios entiendan por qué sube la factura y qué pueden hacer para controlar su consumo.
En paralelo, el país deberá monitorear precios de bolsa, niveles de embalses, disponibilidad térmica, abastecimiento de combustibles y comportamiento de la demanda para anticipar posibles presiones tarifarias.
Con El Niño, las tarifas de energía podrían aumentar por una combinación de mayor consumo y mayores costos de generación. En Santander, la contratación de largo plazo de la ESSA —que cubre el 80% de la demanda— ofrece una protección parcial frente a la volatilidad de bolsa. Sin embargo, el ahorro en hogares, comercios e industrias será determinante para evitar que el calor se convierta en un golpe mayor para el bolsillo de los usuarios.

