Foto tomada de: Valora Analitik
Tarifas de electricidad en Colombia tendrán una tendencia al alza, advierte presidente del GEB
Sector: Energía
Juan Ricardo Ortega, presidente del Grupo Energía Bogotá, señaló que las deudas de Air-e, la importación de gas y la mayor presión sobre las térmicas podrían trasladarse a los precios de la energía eléctrica.
Bogotá D.C., 28 de mayo de 2026. Las tarifas de electricidad en Colombia podrían mantener una tendencia al alza debido a la coyuntura que atraviesa el sector energético, según advirtió Juan Ricardo Ortega, presidente del Grupo Energía Bogotá (GEB). El directivo señaló que factores como las deudas de Air-e, la necesidad de importar gas y la presión sobre las plantas térmicas podrían aumentar los costos del sistema eléctrico.
En declaraciones citadas por Valora Analitik, Ortega sostuvo que el país puede encontrar mecanismos para superar este escenario, pero advirtió que se requieren decisiones de fondo y una coordinación más estrecha entre los distintos sectores. Para el presidente del GEB, evitar un racionamiento debe ser una prioridad, debido al alto costo social y económico que tendría para Colombia.
El directivo explicó que buena parte del panorama dependerá de la disponibilidad de gas natural y, en algunos casos, del uso de diésel para respaldar la operación de plantas térmicas. Este punto es clave porque las térmicas cumplen un papel de respaldo cuando la generación hidráulica se reduce por condiciones climáticas o bajos niveles de embalses.
Según Valora Analitik, Ortega afirmó que la coyuntura gasífera y las obligaciones pendientes de Air-e son algunos de los elementos que presionarían los precios de la energía en Colombia. Además, señaló que la importación de gas tiene efectos sobre los costos del sistema, factores que podrían terminar reflejándose en las tarifas eléctricas que pagan los usuarios.
Air-e y la cadena de pagos presionan al sector eléctrico
Uno de los principales factores mencionados por Ortega es la situación financiera de Air-e, empresa encargada de prestar el servicio de energía en Atlántico, Magdalena y La Guajira. La crisis de esta compañía ha generado preocupación en el sector por su impacto sobre la cadena de pagos y la sostenibilidad de generadores, comercializadores y otros agentes del mercado.
Las deudas de los comercializadores pueden afectar la liquidez de las empresas generadoras y limitar su capacidad para operar, comprar combustibles, realizar mantenimientos o sostener inversiones. En un sistema eléctrico interconectado, los problemas financieros de un agente pueden terminar generando presiones sobre toda la cadena.
En el caso de la Costa Caribe, la situación es especialmente sensible por las altas temperaturas, el crecimiento de la demanda y las necesidades históricas de inversión en redes. Si no se adoptan medidas estructurales, los problemas de recaudo, pérdidas, deudas y operación podrían seguir incidiendo en los costos del servicio.
Gas importado y generación térmica elevarían los costos
Otro punto de presión señalado por el presidente del GEB es la necesidad de importar gas natural. Cuando el país depende de gas importado para abastecer parte de la demanda o respaldar la generación térmica, los costos pueden aumentar por factores como precios internacionales, transporte, regasificación y disponibilidad de contratos.
Ortega planteó que se requieren decisiones difíciles, como evaluar el uso de moléculas de gas disponibles en refinerías y considerar alternativas operativas con diésel. Estas decisiones, según el directivo, deben ser conversadas entre los sectores involucrados para garantizar que no haya racionamiento.
El respaldo térmico es fundamental para la confiabilidad del sistema eléctrico colombiano. Cuando hay menor disponibilidad de agua o mayor demanda, las plantas térmicas pueden entrar a suplir parte de la generación que dejan de producir las hidroeléctricas. Sin embargo, si el combustible es más costoso, ese efecto puede trasladarse al precio de la energía.
El Niño aumentaría el riesgo para un sistema dependiente del agua
El presidente del GEB también se refirió al comportamiento de las aguas del Pacífico, particularmente frente a Perú, y a la posibilidad de que un fenómeno de El Niño se desplace hacia la zona ecuatorial. Este escenario representaría un riesgo para Colombia por la alta dependencia del país frente a la generación hidráulica.
En un escenario de altas temperaturas y menor disponibilidad de agua, las hidroeléctricas podrían reducir su capacidad de generación. Esto obligaría a una mayor participación de plantas térmicas, que suelen operar con costos más altos cuando dependen de combustibles como gas importado, diésel u otros energéticos.
La combinación entre menor generación hidráulica, mayor demanda por calor, presión sobre el gas y deudas acumuladas en la cadena eléctrica podría generar un escenario de aumento tarifario. Por eso, expertos y gremios han insistido en la necesidad de anticipar decisiones antes de que las condiciones climáticas se vuelvan más críticas.
Coordinación sectorial para evitar racionamientos
Ortega insistió en que el país requiere coordinación entre los distintos sectores para garantizar que no se presente racionamiento. Para el directivo, el problema no se resuelve únicamente desde una empresa o un actor del mercado, sino mediante decisiones articuladas entre Gobierno, empresas, reguladores, operadores y agentes de gas y electricidad.
La coordinación será clave para asegurar disponibilidad de combustibles, mantener plantas térmicas listas, atender deudas críticas, proteger la cadena de pagos y garantizar que los usuarios no enfrenten interrupciones en el servicio. También será necesario revisar señales regulatorias, contratos de suministro y mecanismos de respaldo energético.
En este contexto, la discusión sobre tarifas no puede separarse del debate sobre seguridad energética. Si el sistema requiere combustibles más costosos o mayores inversiones para garantizar confiabilidad, esos costos pueden presionar las facturas de los usuarios.
Tarifas al alza en medio de una coyuntura energética compleja
La advertencia del presidente del GEB llega en un momento en el que Colombia enfrenta varios desafíos simultáneos: posible Fenómeno de El Niño, estrés en la Costa Caribe, déficit de gas natural, retrasos en proyectos de generación, deudas de comercializadores y necesidad de fortalecer la confiabilidad eléctrica.
Para los usuarios, el principal impacto podría sentirse en las tarifas de electricidad si los mayores costos del sistema se trasladan a la factura. Para las empresas, el aumento de precios puede afectar competitividad, costos operativos y decisiones de inversión.
La situación también plantea un reto para la política pública. El país deberá equilibrar la protección de los usuarios, la sostenibilidad financiera de las empresas, la seguridad del suministro y la transición energética. Sin señales claras, el sistema podría enfrentar mayores tensiones durante los próximos meses.
Aunque Ortega señaló que Colombia tiene opciones para superar la coyuntura, su advertencia deja claro que las tarifas de electricidad estarán bajo presión. La disponibilidad de gas, el manejo de Air-e, la operación térmica y la evolución climática serán determinantes para definir el comportamiento de los precios de energía en el país.

