Foto tomada de: El Tiempo
El sector eléctrico necesita un nuevo impulso para garantizar la confiabilidad energética
Sector: Energía eléctrica
Acolgen advierte sobre la reducción de la energía firme en Colombia y solicita señales claras de política pública que aceleren la inversión.
Colombia recuerda aún el severo apagón eléctrico vivido entre 1992 y 1993, un episodio que marcó un punto de quiebre en la historia del sector energético. A partir de esa crisis, el país implementó profundas reformas que dieron origen a un mercado eléctrico regulado, con instituciones sólidas y participación activa del sector público y privado.
Gracias a este modelo, hoy Colombia cuenta con un sistema eléctrico altamente confiable. Sin embargo, según Natalia Gutiérrez, presidenta de la Asociación Colombiana de Generadores de Energía Eléctrica (Acolgen), el sistema enfrenta un riesgo estructural creciente si no se adoptan medidas oportunas.
“El riesgo hoy no es un apagón inmediato, gracias a la capacidad instalada y los mecanismos de confiabilidad, pero sí existe un estrechamiento del margen de energía firme”, advierte Gutiérrez. La ausencia de nuevos proyectos de generación y transmisión podría generar restricciones en momentos críticos.
El estrechamiento del sistema implica que, ante eventos climáticos severos o aumentos súbitos en la demanda, el país tendría menor capacidad de respuesta, lo que podría presionar los precios y afectar la continuidad del servicio eléctrico.
Un modelo con resultados, pero que requiere ajustes
Gutiérrez destaca que el modelo energético adoptado hace más de 30 años ha permitido garantizar energía continua y eficiente, incluso durante fenómenos como El Niño, que han provocado apagones severos en otros países de la región.
En este periodo, el sector ha acumulado inversiones superiores a 140 billones de pesos, realizadas en su totalidad por las empresas, sin recurrir a recursos del presupuesto nacional. Esto ha permitido que el Estado destine recursos a sectores como salud y educación.
Actualmente, Colombia cuenta con una matriz eléctrica mayoritariamente renovable, donde más del 70 % de la energía proviene de fuentes hídricas. A esto se suman las plantas térmicas, que aportan firmeza, y las energías renovables no convencionales, principalmente solares, que ya representan cerca del 11 % de la capacidad instalada.
La urgencia de acelerar la inversión
A pesar de estos avances, la capacidad de generación no ha crecido al mismo ritmo que la demanda. Proyecciones del operador XM muestran balances negativos de -1,6 % en 2025, -2 % en 2026 y hasta -3,5 % en 2027.
Según Acolgen, el sector requiere inversiones anuales cercanas a los 13 billones de pesos para garantizar la prestación del servicio, además de inversiones sociales y ambientales que generan desarrollo en las regiones.
Para el gremio, las fuentes de energía firme como la hidráulica y la térmica siguen siendo esenciales para asegurar la resiliencia del sistema. “La generación térmica no es un respaldo secundario, sino un componente fundamental de la matriz energética”, enfatiza Gutiérrez.
En escenarios de sequía o baja hidrología, las plantas térmicas permiten mantener la estabilidad del sistema y evitar interrupciones en el suministro.
Un llamado a una agenda energética de Estado
Acolgen insiste en que la transición hacia energías más limpias debe ser progresiva, planificada y sin sacrificar la confiabilidad. “Todas las fuentes —hidroeléctrica, térmica, solar y eólica— deben complementarse para garantizar la seguridad energética”, señala la dirigente.
El gremio hace un llamado a construir una agenda energética de Estado que trascienda los ciclos políticos, brinde reglas claras y ofrezca certezas a los inversionistas.
“Colombia tiene recursos naturales privilegiados y un sector privado dispuesto a invertir; lo que necesitamos son señales firmes de política pública para que esa inversión llegue más rápido y con mayor escala”, concluye Gutiérrez.

