Foto tomada de: Portafolio
Moody's: crisis financiera y de suministro de gas en el sector energético nacional durará más de lo proyectado
Sector: Energía / Gas natural
La calificadora advirtió que las empresas de energía y gas en Colombia enfrentarán mayores presiones crediticias por déficit de suministro, atrasos de pago, incertidumbre regulatoria y riesgo climático asociado al Fenómeno de El Niño.
Bogotá D.C., 10 de junio de 2026. Las condiciones crediticias de las empresas colombianas de energía y gas natural seguirán deteriorándose al menos hasta el primer semestre de 2027, según una advertencia de Moody’s Ratings citada por Portafolio. La calificadora señaló que el sector enfrenta una combinación de incertidumbre regulatoria, déficit estructural de gas, atrasos acumulados en pagos y alta probabilidad de un Fenómeno de El Niño durante el segundo semestre de 2026.
El informe sostiene que estos factores están reduciendo la previsibilidad de los flujos de caja y aumentando las necesidades de liquidez de las compañías del sector. Para Moody’s, el problema dejó de ser una coyuntura puntual y se convirtió en una presión simultánea sobre la oferta energética, el abastecimiento de gas natural y la estabilidad financiera de empresas vinculadas a generación, transporte, distribución y comercialización.
Infobae también reportó que Moody’s advirtió que las condiciones crediticias del sector energético colombiano seguirán deteriorándose al menos hasta el primer semestre de 2027, debido al déficit de gas, atrasos de pagos y riesgo de El Niño. El Heraldo, por su parte, informó que la calificadora espera que el déficit de gas natural continúe ampliándose hasta 2029. :contentReference[oaicite:0]{index=0}
Déficit de gas natural seguiría creciendo hasta 2029
Uno de los mensajes centrales del informe es que el déficit estructural de gas natural en Colombia continuará ampliándose durante los próximos años. Moody’s estima que la brecha entre oferta y demanda podría ubicarse entre 20% y 39% de la demanda interna durante 2026 y profundizarse hasta 2029.
La calificadora atribuye este deterioro a la caída sostenida de las reservas y de la producción nacional. De acuerdo con el reporte, las reservas probadas disminuyeron 13% en 2024 y alcanzaron un nivel equivalente a 5,9 años de suministro a las tasas actuales de producción.
Además, la producción nacional cayó a 695 millones de pies cúbicos estándar diarios en febrero de 2026, el nivel más bajo registrado para ese mes. Mientras tanto, la demanda se ha mantenido cerca de 1.000 millones de pies cúbicos diarios en promedio anual, lo que ha obligado al país a depender cada vez más de las importaciones de gas natural licuado. :contentReference[oaicite:1]{index=1}
GNL importado ya cubre cerca del 23% del suministro
Según Moody’s, el gas natural licuado importado ya cubre alrededor del 23% del suministro total del país, frente a menos del 3% antes de 2023. Esta mayor dependencia expone a Colombia a precios internacionales, tasa de cambio, disponibilidad de cargamentos y restricciones logísticas.
La calificadora también señaló que aproximadamente el 28% de la demanda interna no contaba con contratos firmes de suministro a abril de 2026. Este dato refleja una mayor vulnerabilidad del mercado frente a cambios de oferta, costos de importación o decisiones de abastecimiento.
El informe añade que Ecopetrol, responsable de cerca del 85% de la producción nacional, incrementó este año en 34% el precio del gas natural y renovó alrededor del 30% de los contratos que vencían. Para Moody’s, estas decisiones evidencian las restricciones estructurales que enfrenta el mercado colombiano. :contentReference[oaicite:2]{index=2}
Atrasos de pago elevan el riesgo financiero del sector
Más allá del suministro de gas, Moody’s alertó sobre un deterioro financiero que afecta a toda la cadena energética. Los atrasos acumulados del Gobierno y del sector regulado alcanzaban aproximadamente $8,4 billones a marzo de 2026.
Dentro de ese monto se incluyen subsidios de energía y gas pendientes, cuentas por cobrar derivadas de la opción tarifaria, facturas impagas del sector público y obligaciones relacionadas con Air-e. Para la calificadora, esta situación representa un riesgo sistémico porque varias compañías han tenido que asumir endeudamiento adicional para cubrir faltantes de caja.
La presión financiera puede afectar la capacidad de inversión, mantenimiento y operación de empresas de generación, transporte, distribución y comercialización. Si los atrasos se mantienen o aumentan, el problema podría trasladarse a otros actores de la cadena y deteriorar la estabilidad del mercado energético colombiano. :contentReference[oaicite:3]{index=3}
Air-e sigue siendo un foco de riesgo sistémico
El informe dedica una parte importante al caso de Air-e, empresa intervenida que presta el servicio a cerca de 1,3 millones de usuarios y representa el 11,4% de la demanda nacional de electricidad.
Según Moody’s, los pasivos totales de la compañía superan los $3 billones y las obligaciones pendientes con el mercado mayorista rondan los $2,2 billones. Esta situación no solo compromete la estabilidad de la empresa, sino que también puede afectar a generadores y otros agentes que dependen de los pagos de la cadena.
La calificadora advierte que el riesgo trasciende a una sola compañía. Una eventual ampliación de los impagos podría propagarse a otros actores del sector, especialmente si coincide con un escenario de mayor estrés operativo por El Niño, menor disponibilidad hídrica y mayor uso de generación térmica.
El Niño podría agravar la presión sobre energía y gas
El tercer elemento de preocupación para Moody’s es la posible llegada de un Fenómeno de El Niño fuerte durante la segunda mitad de 2026. La calificadora recordó que la energía hidroeléctrica continúa siendo la principal fuente de generación del país y representa cerca del 63% de la capacidad instalada.
Cuando disminuyen las lluvias, el sistema depende en mayor medida de plantas térmicas que utilizan gas natural y combustibles más costosos. Esto puede elevar el precio de generación, presionar las tarifas y aumentar la demanda de gas en un momento en el que el suministro nacional ya está limitado.
Moody’s recordó que durante El Niño de 2023-2024 los embalses descendieron a niveles históricamente bajos y la generación térmica tuvo que aumentar para cubrir la demanda. La situación actual sería más compleja porque el país cuenta con menor disponibilidad de gas y costos más elevados. :contentReference[oaicite:4]{index=4}
Embalses por debajo del umbral considerado seguro
Al 24 de mayo de 2026, los embalses se encontraban en 66,4%, por debajo del umbral de 80% que el operador XM considera adecuado para enfrentar una estación seca, según el reporte citado por Moody’s.
Además, el Ideam estimó una probabilidad de 96% de que se presente El Niño durante el segundo semestre de 2026. Este escenario incrementa la preocupación porque una sequía fuerte puede reducir los aportes hídricos, elevar la demanda por altas temperaturas y exigir mayor generación térmica. :contentReference[oaicite:5]{index=5}
En la práctica, esto conecta dos riesgos que ya son críticos por separado: la dependencia hidráulica del sistema eléctrico y el déficit de gas natural. Si los embalses bajan y se necesita más respaldo térmico, el país podría demandar más gas justo cuando la oferta nacional es insuficiente y la dependencia de importaciones crece.
Crisis energética con impacto crediticio
La lectura de Moody’s no se limita a la seguridad de abastecimiento. También analiza el impacto financiero y crediticio de estos riesgos sobre las empresas. Menor previsibilidad de ingresos, mayores costos de suministro, atrasos de pago y necesidad de endeudamiento pueden afectar indicadores financieros y calificaciones de riesgo.
Para las compañías del sector, la combinación de estrés operativo y financiero puede reducir margen de maniobra para invertir en infraestructura, contratar combustibles, mantener redes y responder a contingencias. Esto es especialmente sensible en un mercado donde la confiabilidad depende de decisiones coordinadas entre generación, gas, transmisión, distribución y comercialización.
En el corto plazo, la presión podría traducirse en mayores necesidades de liquidez. En el mediano plazo, si no se corrigen los problemas estructurales, el país podría enfrentar mayores costos de financiamiento, deterioro de indicadores empresariales y menor capacidad de inversión.
Moody’s pide decisiones urgentes
La calificadora concluye que la presión sobre las empresas de energía y gas no solo continuará durante los próximos meses, sino que probablemente se extenderá al menos hasta el primer semestre de 2027. La persistencia del problema dependerá de cómo evolucionen el suministro de gas, los pagos atrasados, la regulación y las condiciones climáticas.
Moody’s recomendó adoptar políticas y decisiones urgentes para enfrentar las dificultades estructurales y restablecer la sostenibilidad del sector. Esto incluye resolver atrasos de pago, mejorar la disponibilidad de gas, fortalecer la infraestructura de importación y transporte, y preparar el sistema eléctrico para un posible El Niño.
Para Colombia, el informe deja una advertencia clara: la crisis energética ya no puede tratarse como un episodio transitorio. El país enfrenta desafíos simultáneos de abastecimiento, liquidez, regulación y clima que requieren coordinación entre Gobierno, reguladores, empresas y usuarios.
Si las medidas no se adoptan a tiempo, los riesgos podrían profundizarse en 2026 y extenderse a 2027. El déficit de gas, la deuda acumulada, la situación de Air-e y la posible llegada de El Niño configuran uno de los escenarios más exigentes para la seguridad energética nacional de los últimos años.

