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Inflación básica en Colombia sube a 6,48% y regresa a niveles de hace dos años
Sector: Economía / Inflación y política monetaria
La inflación básica, medida sin alimentos ni energéticos, se ubicó en 6,48% anual en septiembre de 2026, superando en 19 puntos básicos la inflación total de 6,29%. El resultado refuerza las señales de que las presiones sobre los precios no están explicadas únicamente por choques temporales asociados al clima o la energía.
Bogotá D.C., octubre de 2026. La inflación colombiana volvió a mostrar señales de persistencia durante septiembre. Mientras el Índice de Precios al Consumidor alcanzó una variación anual de 6,29%, la inflación básica, que excluye alimentos y energéticos, llegó a 6,48%.
El resultado implica que la medida básica se ubicó 19 puntos básicos por encima de la inflación total y alcanzó su nivel más alto en aproximadamente dos años.
El comportamiento es relevante porque este indicador busca aislar algunos de los componentes más volátiles del índice general y permite observar con mayor claridad las presiones persistentes dentro de la economía.
Para el Banco de la República, este tipo de medidas constituye una referencia importante al evaluar si las tasas de interés están siendo suficientemente restrictivas para devolver la inflación hacia la meta de largo plazo del 3%.
Inflación anual llegó a 6,29% en septiembre
El DANE reportó que durante septiembre de 2026 la variación mensual del IPC fue de 0,37%.
La inflación acumulada durante los primeros nueve meses del año llegó a 5,74%, mientras la variación anual se ubicó en 6,29%.
Este último registro fue 1,11 puntos porcentuales superior al observado en septiembre de 2025, cuando la inflación anual había sido de 5,18%.
La aceleración vuelve a alejar el indicador de la meta establecida por el Banco de la República.
Inflación básica fue todavía mayor
El análisis publicado por La República ubica la inflación básica de septiembre en 6,48%.
Esta medición elimina alimentos y energéticos, componentes que suelen registrar fluctuaciones importantes por factores climáticos, internacionales o de oferta.
Al ubicarse por encima de la inflación total, el indicador sugiere que existe presión también en otros bienes y servicios menos expuestos a esos choques temporales.
Esta diferencia es una de las razones por las que el comportamiento de la inflación básica recibe especial atención en las decisiones de política monetaria.
El dato supera el registro de junio de 2024
La cifra de septiembre superó el nivel observado en junio de 2024, cuando este indicador se encontraba alrededor de 6,37%.
De esta forma, la inflación básica regresó a niveles que no se registraban desde hace aproximadamente dos años.
La trayectoria resulta relevante porque el indicador había mostrado una reducción sostenida antes de cambiar nuevamente de dirección.
Inflación básica acumula 102 puntos básicos de aumento
De acuerdo con la serie citada por La República, la inflación básica no ha dejado de aumentar desde noviembre de 2025.
Desde entonces acumula un incremento de aproximadamente 102 puntos básicos.
La tendencia indica que las presiones inflacionarias se han venido ampliando progresivamente y no corresponden únicamente a una variación puntual de septiembre.
Este comportamiento puede complicar el proceso de convergencia hacia niveles compatibles con la meta del Banco de la República.
¿Qué es la inflación básica?
La inflación básica busca identificar el componente más persistente del comportamiento de los precios.
Para ello, se excluyen productos o grupos que pueden registrar fuertes variaciones transitorias, como alimentos y energéticos.
Una sequía, por ejemplo, puede elevar temporalmente el precio de determinados alimentos, mientras un choque internacional puede modificar rápidamente el costo de combustibles.
Al retirar esos componentes, los analistas pueden observar mejor si el resto de la economía continúa generando presiones inflacionarias.
Que sea mayor que la inflación total envía una señal importante
En septiembre, la inflación básica superó a la inflación total por 19 puntos básicos.
Esto indica que el problema inflacionario no estaría explicado únicamente por componentes volátiles.
También existirían presiones persistentes en servicios y otros segmentos de la economía que pueden tardar más tiempo en moderarse.
La consecuencia es que el descenso de la inflación puede resultar más lento incluso si algunos precios de alimentos o energía comienzan a estabilizarse.
El Niño no explica por sí solo la inflación
El Fenómeno de El Niño puede ejercer presión sobre alimentos, electricidad y otros precios relacionados con el clima.
Sin embargo, el hecho de que la inflación básica permanezca elevada significa que las presiones no se concentran únicamente en esos componentes.
Esto resulta relevante porque los choques climáticos suelen considerarse temporales, mientras una inflación básica elevada puede reflejar una mayor persistencia de los aumentos de precios.
Por esta razón, las autoridades monetarias suelen observar el comportamiento de ambas mediciones de manera conjunta.
Banco de la República subió la tasa a 12,25%
El nuevo dato de inflación llega después de una decisión más restrictiva de la Junta Directiva del Banco de la República.
El 30 de septiembre de 2026, el Emisor decidió por mayoría aumentar la tasa de interés de política monetaria en 25 puntos básicos.
La tasa pasó a 12,25% y comenzó a aplicarse desde el 1 de octubre.
Cuatro directores votaron por el aumento de 25 puntos básicos, dos preferían mantenerla sin cambios y uno propuso un incremento de 50 puntos básicos.
BanRep ya había advertido sobre presiones persistentes
En su decisión de septiembre, el Banco señaló que la inflación había vuelto a aumentar durante agosto.
La entidad destacó especialmente las presiones provenientes de alimentos, regulados y servicios.
También indicó que una medida de inflación básica sin alimentos ni regulados había alcanzado su mayor nivel del último año.
La aceleración observada posteriormente en septiembre refuerza el foco sobre estas presiones persistentes.
Una inflación básica alta puede prolongar tasas elevadas
La tasa de política monetaria es una de las principales herramientas utilizadas por el Banco de la República para controlar la inflación.
Tasas más altas tienden a encarecer el crédito y moderar el gasto y la inversión, reduciendo parte de la presión sobre la demanda.
Si la inflación básica continúa aumentando, el Emisor podría considerar necesario mantener una política restrictiva durante más tiempo.
Sin embargo, las decisiones futuras dependerán de la evolución de la inflación, actividad económica, expectativas y demás variables analizadas por la Junta.
El mercado empieza a mirar nuevas decisiones de tasa
La persistencia inflacionaria ha vuelto a poner sobre la mesa la posibilidad de nuevas decisiones restrictivas.
La siguiente reunión de política monetaria está programada para finales de octubre de 2026.
Para entonces, la Junta contará con nuevos indicadores sobre inflación, actividad económica y expectativas.
El dato de septiembre se convierte, por tanto, en uno de los elementos que formarán parte de la discusión.
Tasas altas tienen impacto sobre hogares y empresas
Una política monetaria restrictiva también tiene consecuencias fuera de los mercados financieros.
Tasas elevadas pueden aumentar el costo de créditos de consumo, préstamos empresariales y nueva financiación.
Aunque la transmisión no es automática ni idéntica para todos los productos, el costo del dinero tiende a mantenerse más alto cuando la tasa del Banco permanece elevada.
Esto puede moderar la demanda, pero también reducir el ritmo de algunas inversiones.
El reto es volver a una inflación de 3%
La meta de inflación de largo plazo del Banco de la República continúa en 3%.
Con una inflación anual de 6,29% y una básica de 6,48%, ambos indicadores permanecen a más del doble de ese objetivo.
La diferencia muestra el desafío que enfrenta la política monetaria para reducir los precios sin generar una desaceleración excesiva de la economía.
Mientras los indicadores subyacentes sigan elevados, el proceso de convergencia podría tomar más tiempo de lo esperado.
Inflación persistente afecta decisiones empresariales
Para las empresas, una inflación elevada genera dificultades adicionales de planeación.
Costos de insumos, salarios, arriendos y servicios pueden aumentar, mientras el financiamiento continúa siendo costoso.
Esto puede afectar márgenes y obligar a revisar precios, presupuestos y nuevas inversiones.
La combinación entre tasas altas e inflación persistente puede resultar especialmente compleja para empresas con elevados niveles de deuda o necesidad permanente de capital de trabajo.
Servicios pueden mantener presión sobre el índice
Una de las características de los procesos inflacionarios persistentes es que los servicios pueden tardar más en ajustarse que algunos bienes.
Contratos, salarios y precios indexados pueden mantener variaciones elevadas durante varios meses.
Por eso, el comportamiento de la inflación básica ayuda a identificar si esas presiones siguen presentes incluso cuando otros componentes más volátiles comienzan a moderarse.
El nuevo máximo cambia el panorama de política monetaria
El regreso de la inflación básica a máximos de dos años implica que el Banco de la República enfrenta un escenario diferente al de una inflación general elevada únicamente por alimentos o energía.
Si las presiones están distribuidas en múltiples categorías, puede ser necesario mantener condiciones monetarias restrictivas durante un periodo más prolongado.
Esto no significa que nuevas alzas de tasas estén garantizadas, pero sí eleva la relevancia de los próximos datos.
Septiembre deja dos señales de alerta
La primera es que la inflación anual volvió a acelerar y alcanzó 6,29%.
La segunda es que la inflación básica llegó a 6,48% y superó al índice total.
En conjunto, ambos resultados sugieren que el proceso de desinflación enfrenta nuevas dificultades.
La evolución durante el cierre de 2026 será determinante para establecer si se trata de una aceleración temporal o de un cambio más persistente en la tendencia.
La inflación básica de Colombia, medida sin alimentos ni energéticos, llegó a 6,48% anual en septiembre de 2026, su nivel más alto en aproximadamente dos años y 19 puntos básicos por encima de la inflación total de 6,29%. La cifra básica acumula un aumento de alrededor de 102 puntos básicos desde noviembre de 2025, según la serie citada por La República. El resultado aumenta la atención sobre la política monetaria después de que el Banco de la República elevó su tasa a 12,25% desde el 1 de octubre.

