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“Vamos a inyectar US$40 millones en el negocio de energía en los próximos cuatro años”
Sector: Agroindustria / Energía renovable y cogeneración
Roberto Klinger Yanovich, presidente de Incauca, anunció que la compañía proyecta inversiones por US$40 millones para fortalecer su negocio energético durante los próximos tres a cuatro años. La empresa espera que esta línea represente cerca del 20% de sus ingresos en los próximos años.
Bogotá D.C., agosto de 2026. Incauca, uno de los ingenios azucareros más importantes del país, prepara una nueva etapa de crecimiento en el negocio de energía. Aunque el azúcar continúa siendo su principal línea de ingresos, la compañía avanza en una estrategia de diversificación basada en cogeneración, economía circular y aprovechamiento del bagazo de caña.
En entrevista con La República, Roberto Klinger Yanovich, presidente de Incauca, afirmó que la empresa planea invertir cerca de US$40 millones en proyectos energéticos durante los próximos tres a cuatro años. El objetivo es consolidar una división que podría representar alrededor del 20% de la facturación en los próximos años.
La apuesta energética se suma a la operación tradicional de azúcar, alcohol y otros derivados de la caña. Para 2026, Incauca espera producir 304.502 toneladas de azúcar, manteniendo una distribución cercana al 50% para el mercado nacional y 50% para exportaciones.
La compañía explicó que las exportaciones se mantienen por compromisos de largo plazo y volúmenes pactados con clientes internacionales, incluso en escenarios de volatilidad de la tasa de cambio o cambios en los precios internacionales del azúcar.
Energía como nueva fuente de ingresos
Incauca busca que el negocio de energía gane peso dentro de su estructura financiera. Según Klinger, la división energética podría representar cerca del 20% de los ingresos en los próximos años, impulsada por nuevas inversiones y por la consolidación de proyectos de cogeneración.
Actualmente, el azúcar sigue siendo la línea más importante, con cerca del 65% de los ingresos. El alcohol representa entre 20% y 25%, mientras que la energía alcanzaría este año alrededor del 10%. Los productos de azúcares con menos calorías o endulzantes aportan entre 1% y 2%.
Esta diversificación le permite a la compañía reducir exposición a variables como el precio internacional del azúcar, la tasa de cambio y los ciclos del mercado agroindustrial.
US$40 millones para proyectos energéticos
El plan anunciado por Incauca contempla inversiones por aproximadamente US$40 millones entre todos los proyectos energéticos previstos para los próximos años.
Aunque la empresa no detalló cada iniciativa en la entrevista, el enfoque apunta a fortalecer su capacidad de cogeneración, aprovechar mejor los residuos de la caña y consolidar la energía como un negocio complementario al azúcar y al alcohol.
La inversión refuerza la transformación de los ingenios azucareros en plataformas agroindustriales más diversificadas, capaces de producir alimentos, biocombustibles, energía y otros derivados a partir de una misma materia prima.
Incauca, cogenerador líder en Colombia
Roberto Klinger afirmó que Incauca es el cogenerador más grande del mercado colombiano. La compañía ha construido esta posición a partir del aprovechamiento del bagazo, un subproducto del proceso de molienda de caña que puede usarse como biomasa para producir vapor y energía eléctrica.
Incauca sostiene que desde 2023 se consolidó como el mayor cogenerador de energía del país, con una producción anual de energía eléctrica que le permite atender sus necesidades internas e inyectar excedentes al Sistema Interconectado Nacional.
Este modelo convierte un residuo agroindustrial en combustible renovable, reduciendo desperdicios y generando valor adicional dentro de la cadena de la caña.
Bagazo de caña: base de la economía circular
El presidente de Incauca señaló que un ingenio es un ejemplo claro de economía circular, porque puede aprovechar prácticamente todo lo que produce y sus residuos.
El bagazo, que queda después de extraer el jugo de la caña, se convierte en un insumo energético. Al quemarse en calderas especializadas, produce vapor que mueve turbogeneradores y permite generar electricidad.
De esta manera, la operación azucarera no solo produce azúcar o alcohol, sino también energía renovable a partir de biomasa. Este enfoque mejora la eficiencia del proceso industrial y reduce la dependencia de fuentes externas de energía.
Más energía que en cualquier año anterior
Klinger afirmó que este año Incauca está cogenerando más energía que en toda su historia. La empresa viene consolidando inversiones realizadas durante los últimos años para duplicar su capacidad de generación.
Según el directivo, hace cinco años la compañía duplicó su capacidad de generar energía, con el objetivo de aprovechar que la caña y su combustible son renovables. La empresa alcanzó casi 43 megavatios diarios, de acuerdo con la información entregada en la entrevista.
Este crecimiento muestra que la energía dejó de ser únicamente un mecanismo de autoabastecimiento industrial y se convirtió en una línea de negocio con peso propio dentro de la compañía.
Producción de azúcar: 304.502 toneladas en 2026
Aunque la energía gana relevancia, el azúcar continúa siendo el corazón del negocio de Incauca. Para este año, la compañía espera producir 304.502 toneladas.
De esa producción, cerca de la mitad se comercializa en el mercado nacional y la otra mitad se destina a exportación. Según Klinger, la empresa mantiene compromisos de largo plazo con clientes internacionales, por lo que la volatilidad del dólar no modifica de manera inmediata sus metas de exportación.
Los ingresos por azúcar se ubican entre $700.000 millones y $800.000 millones, dependiendo del desempeño anual, la tasa de cambio y los precios internacionales.
Dólar y precio internacional presionan el negocio azucarero
La variación de los ingresos por azúcar está asociada principalmente a dos factores: la tasa de cambio del dólar y el comportamiento del precio internacional del azúcar.
Cuando el dólar baja, los ingresos por exportaciones pueden verse afectados al convertir ventas externas a pesos. De igual forma, si el precio internacional del azúcar cae, la compañía recibe menos por sus ventas en mercados globales.
Por eso, el fortalecimiento del negocio de energía funciona como una estrategia de diversificación. La energía producida se vende en su totalidad en Colombia, lo que permite equilibrar ingresos frente a la volatilidad internacional.
Exportaciones se mantienen estables
Incauca mantendrá la proporción de exportaciones durante lo que resta de este año y casi todo el próximo. La empresa explicó que no deja de exportar aunque el dólar baje, porque existen compromisos de largo plazo y volúmenes pactados con los clientes.
Esta estabilidad comercial permite sostener presencia internacional y mantener relaciones de mercado, incluso en momentos de precios menos favorables.
La estrategia exportadora también ayuda a diversificar destinos de venta y reducir dependencia exclusiva del mercado colombiano.
Asia, un mercado de interés
Klinger señaló que Incauca siempre ha estado interesada en Asia como posible mercado. Sin embargo, explicó que muchos países asiáticos dependen de la producción de India, uno de los grandes jugadores mundiales del azúcar.
Esto hace que la entrada a ciertos mercados sea más compleja, porque los precios, disponibilidad y políticas comerciales de India pueden influir en la demanda regional.
Aun así, Asia sigue siendo un mercado atractivo por su tamaño, consumo y posibilidades de crecimiento para empresas con capacidad exportadora.
Energía producida se vende en Colombia
A diferencia del azúcar, la energía producida por Incauca se vende completamente en el país. Esto refuerza su papel como actor dentro del mercado energético colombiano y como generador de excedentes a partir de biomasa.
La cogeneración puede aportar a la confiabilidad del sistema eléctrico porque permite sumar energía generada desde procesos agroindustriales, sin depender exclusivamente de fuentes hidráulicas o térmicas tradicionales.
Además, al usar bagazo de caña como combustible, la compañía aprovecha un recurso renovable derivado de su propia operación productiva.
Una estrategia de diversificación agroindustrial
La apuesta de Incauca refleja una tendencia de la agroindustria moderna: transformar materias primas en varios productos de valor agregado. La caña puede convertirse en azúcar, alcohol, energía, compost, biomasa y productos especializados.
Este modelo reduce desperdicios, mejora productividad y crea nuevas fuentes de ingresos. También permite que las empresas respondan mejor a cambios en precios internacionales, costos de insumos y demanda de productos sostenibles.
Para Incauca, la energía se consolida como una línea estratégica que complementa el azúcar y el alcohol, dos negocios expuestos a dinámicas distintas de mercado.
Biomasa y transición energética
La generación con biomasa puede jugar un papel relevante dentro de la transición energética, especialmente cuando aprovecha residuos de procesos agrícolas o industriales.
En el caso de Incauca, el bagazo no requiere una cadena externa de combustible, porque proviene de la propia molienda de caña. Esto crea un ciclo productivo más eficiente y reduce la necesidad de disponer el residuo sin aprovechamiento energético.
Aunque la biomasa debe gestionarse con criterios ambientales, su uso en cogeneración permite diversificar la matriz eléctrica y sumar una fuente renovable con capacidad de operación asociada a la actividad agroindustrial.
Incauca y el Sistema Interconectado Nacional
La energía excedente generada por Incauca puede ser inyectada al Sistema Interconectado Nacional, lo que convierte al ingenio en un actor energético además de agroindustrial.
Según información corporativa de la compañía, Incauca produjo 337.993 MWh en el último año reportado y aportó excedentes al sistema, contribuyendo a la continuidad del servicio mediante el uso de bagazo como biocombustible.
Este tipo de generación distribuida desde complejos industriales puede complementar la oferta nacional, especialmente en regiones donde existen procesos agroindustriales con residuos aprovechables.
Alcohol y etanol, otra línea relevante
Además del azúcar y la energía, Incauca mantiene una línea de alcohol que representa entre 20% y 25% de sus ingresos. Este negocio está relacionado con la transformación de la caña en derivados industriales y combustibles.
Según Klinger, el etanol no se exporta; esta línea se comercializa en Colombia. Esto la diferencia del azúcar, que mantiene una proporción importante destinada a mercados internacionales.
La combinación de azúcar, alcohol y energía permite que la compañía tenga un portafolio más balanceado y resiliente frente a cambios externos.
Retos para sostener el crecimiento energético
El crecimiento del negocio energético también implica desafíos. Incauca deberá ejecutar inversiones, mantener eficiencia industrial, asegurar disponibilidad de biomasa, operar con altos estándares ambientales y gestionar su participación en el mercado eléctrico.
La expansión de la cogeneración requiere tecnología, mantenimiento, control de emisiones, conexión eléctrica confiable y planeación de producción agrícola, porque la disponibilidad de bagazo depende del ciclo de molienda de caña.
También será clave mantener competitividad frente a otras fuentes de generación y demostrar que la energía con biomasa puede aportar confiabilidad, sostenibilidad y eficiencia económica.
Una agroindustria con mayor valor agregado
La estrategia de Incauca muestra cómo una empresa tradicional puede evolucionar hacia un modelo de mayor valor agregado. El negocio ya no depende únicamente de vender azúcar, sino de transformar la caña en múltiples productos.
Este enfoque puede fortalecer la competitividad del sector azucarero colombiano, especialmente en un contexto de precios internacionales volátiles y mayor presión por sostenibilidad.
Para el Valle del Cauca y el suroccidente colombiano, la diversificación de ingenios puede representar inversión, empleo, innovación y desarrollo de capacidades energéticas.
Energía renovable desde el campo
La cogeneración con bagazo demuestra que la transición energética también puede construirse desde el campo y la agroindustria. No toda la energía renovable proviene de paneles solares o parques eólicos; también puede venir del aprovechamiento eficiente de residuos agrícolas.
Este modelo integra producción agrícola, industria, energía y sostenibilidad. Cuando funciona adecuadamente, reduce desperdicios y convierte subproductos en electricidad útil para la propia operación y para el sistema.
Incauca busca capitalizar esa ventaja para que la energía deje de ser un complemento operativo y se convierta en un negocio con peso creciente dentro de sus ingresos.
Con inversiones por US$40 millones, una producción proyectada de 304.502 toneladas de azúcar y una línea energética que podría representar cerca del 20% de sus ingresos, Incauca refuerza su estrategia de diversificación. La compañía apuesta por la cogeneración con bagazo de caña como ejemplo de economía circular, mientras mantiene su presencia en mercados internacionales de azúcar y fortalece la venta de energía renovable en Colombia.

