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Una hora de apagón podría costarle hasta $200.000 millones a Colombia, advierte Acolgen
Sector: Energía / Seguridad energética, El Niño y riesgo de racionamiento
Una hora diaria de apagón en Colombia podría representar pérdidas de entre $150.000 millones y $200.000 millones, según un estudio del Banco de Bogotá citado por Natalia Gutiérrez, presidenta de Acolgen. La advertencia se produce mientras el sistema eléctrico se prepara para enfrentar los meses más exigentes del Fenómeno de El Niño 2026-2027.
Bogotá D.C., septiembre de 2026. Un eventual apagón eléctrico en Colombia tendría consecuencias económicas que irían mucho más allá de dejar temporalmente sin servicio a hogares y empresas. Según cifras citadas por la Asociación Colombiana de Generadores de Energía Eléctrica (Acolgen), una hora diaria de interrupción podría generar pérdidas de entre $150.000 millones y $200.000 millones.
La estimación fue mencionada por Natalia Gutiérrez, presidenta ejecutiva del gremio, durante el 18° Congreso Anual de Energía de Acolgen, en momentos en que Colombia enfrenta alertas por los márgenes de energía en firme, el comportamiento de los embalses y la llegada del Fenómeno de El Niño.
Para el gremio, el escenario que debe evitarse no es únicamente una restricción puntual del servicio, sino una situación prolongada de racionamiento similar a la que vivió Colombia durante la década de los noventa.
La preocupación aumenta porque la economía depende cada vez más de un suministro eléctrico continuo. Industria, comercio, servicios financieros, telecomunicaciones, hospitales, transporte, centros de datos y hogares tendrían afectaciones directas si el sistema no logra atender la demanda.
Una hora de apagón costaría hasta $200.000 millones
Gutiérrez citó un estudio del Banco de Bogotá según el cual una hora diaria de apagón podría costarle al país entre $150.000 millones y $200.000 millones.
Esa estimación no incluye otros posibles efectos sociales derivados de una interrupción prolongada, como pérdida de empleos, reducción de ingresos de los hogares, afectación de pequeños negocios y aumento de vulnerabilidad económica.
Una interrupción eléctrica a gran escala afecta simultáneamente producción, ventas, transporte, cadenas logísticas, comunicaciones y prestación de servicios esenciales, por lo que el impacto económico puede propagarse rápidamente a múltiples sectores.
Fedesarrollo calcula impacto de 1,5 puntos del PIB
A la estimación por hora se suma un cálculo de Fedesarrollo sobre el costo que tendría un racionamiento semejante al vivido por Colombia en los años noventa.
De acuerdo con esa estimación, un escenario de interrupciones generalizadas podría representar una pérdida equivalente a cerca de 1,5 puntos porcentuales del Producto Interno Bruto.
En valores económicos, análisis citados por el Consejo Gremial han estimado que ese impacto podría acercarse a $28 billones, lo que evidencia la magnitud que tendría un deterioro prolongado de la confiabilidad eléctrica del país.
El Niño pondrá a prueba al sistema eléctrico
La advertencia de Acolgen llega mientras Colombia se prepara para atravesar la etapa más exigente del Fenómeno de El Niño 2026-2027.
Durante estos episodios disminuyen los aportes hídricos a los embalses, lo que reduce progresivamente la capacidad del sistema para depender de generación hidroeléctrica y obliga a aumentar el uso de plantas térmicas.
La combinación de menor disponibilidad de agua, aumento de demanda y retrasos en algunos proyectos de generación y transmisión reduce el margen disponible para atender contingencias.
Acolgen alerta por márgenes negativos de energía firme
Una de las principales preocupaciones mencionadas por Gutiérrez está relacionada con los márgenes de energía en firme.
Según la dirigente gremial, las cifras del sistema muestran márgenes negativos frente a la demanda, una señal que obliga a maximizar la disponibilidad de todas las tecnologías de generación durante los meses más críticos.
Para Acolgen, tanto las centrales hidráulicas como las plantas térmicas deberán estar en las mejores condiciones operativas posibles para garantizar el suministro.
Embalses deberían llegar a diciembre por encima de 80%
El comportamiento de los embalses será uno de los principales indicadores durante los próximos meses.
Gutiérrez insistió en que las reservas hídricas deberían llegar a diciembre de 2026 por encima del 80%, con el objetivo de contar con suficiente respaldo antes del periodo más seco.
Según la explicación del gremio, la etapa más exigente de El Niño podría concentrarse entre enero y abril de 2027.
Llegar a ese periodo con embalses suficientemente altos permitiría administrar mejor el agua y reducir la probabilidad de que el sistema entre en niveles críticos de almacenamiento.
Ahorrar energía para preservar agua
En este escenario, la campaña de ahorro de energía promovida por el Gobierno tiene como objetivo reducir la presión sobre las reservas.
Acolgen aclaró que la intención no es pedirle a los hogares que dejen de utilizar elementos esenciales como ventiladores o aires acondicionados, sino evitar incrementos innecesarios del consumo.
La referencia planteada es mantener el consumo dentro de los niveles registrados durante los últimos 12 meses, un periodo que ya contiene algunos de los máximos históricos de demanda registrados en el país.
Primer mes de ahorro tiene un componente pedagógico
Para Gutiérrez, la primera etapa del programa debe servir principalmente para que los usuarios comprendan cómo funciona la medida y cuál puede ser su aporte.
La reducción individual puede parecer pequeña, pero millones de ajustes en hogares, empresas, colegios, oficinas y establecimientos comerciales pueden disminuir de manera significativa la demanda agregada.
Menor consumo significa que el sistema necesita producir menos energía y, bajo un esquema de preservación hídrica, puede utilizar menos agua almacenada en los embalses.
Cada kilovatio cuenta
La presidenta de Acolgen resumió la estrategia en un mensaje: “cada kilovatio cuenta”.
La organización considera que la gestión de la demanda debe hacer parte de una respuesta más amplia que incluya disponibilidad de generación, protección de infraestructura, liquidez para las térmicas y coordinación entre Gobierno, empresas y usuarios.
El ahorro, por sí solo, no resolvería todos los riesgos del sistema, pero puede ampliar el margen operativo durante los meses de menor hidrología.
Plantas térmicas serán fundamentales
El otro gran componente de la estrategia está en la generación térmica.
Cuando disminuye la producción hidroeléctrica, las plantas que utilizan gas natural, carbón o combustibles líquidos deben aumentar su participación para garantizar que la demanda continúe siendo atendida.
Esto significa que el sistema necesita garantizar no solamente la disponibilidad física de las plantas, sino también los recursos financieros necesarios para adquirir combustible y mantenerlas operando.
Deuda con el parque térmico llega a $2,4 billones
Según Gutiérrez, actualmente existe una deuda cercana a $2,4 billones con el parque térmico.
Esta situación genera preocupación porque las plantas necesitan liquidez para comprar gas, carbón y otros combustibles antes de generar electricidad.
Si los pagos no fluyen adecuadamente por la cadena eléctrica, los generadores pueden enfrentar mayores dificultades para mantener disponibilidad durante un periodo prolongado de alta exigencia.
Las térmicas podrían operar durante 11 meses continuos
Uno de los escenarios más exigentes planteados por Acolgen contempla que el parque térmico pueda necesitar permanecer encendido durante aproximadamente 11 meses consecutivos.
Gutiérrez señaló que una operación de esa duración no tendría precedentes recientes en Colombia y exigiría una coordinación especial en abastecimiento de combustibles, mantenimiento y liquidez.
Las plantas tendrían que garantizar contratos de suministro, logística, inventarios y condiciones financieras suficientes para operar durante prácticamente toda la etapa crítica del fenómeno climático.
Gobierno destinó $1,5 billones para liquidez
En agosto de 2026, el Gobierno anunció un paquete de $1,5 billones para atender presiones financieras del sector eléctrico y proteger la continuidad del servicio.
Los recursos están dirigidos, entre otros objetivos, al pago de deuda corriente con generadores térmicos durante lo que resta de 2026.
El plan fue presentado como una respuesta para evitar que los problemas financieros de la cadena de pagos comprometan la disponibilidad de generación precisamente durante la llegada de El Niño.
Primer giro es de $300.000 millones
Como parte del paquete financiero, el Gobierno anunció un primer giro de $300.000 millones.
Para Acolgen, esta señal es relevante porque permite comenzar a recuperar liquidez en empresas que deberán mantener sus unidades disponibles durante la temporada.
El Ministerio de Minas y Energía ha señalado que la crisis financiera afecta toda la cadena conformada por generadores, transmisores, distribuidores y comercializadores.
Menos agua obliga a utilizar generación más costosa
Durante periodos normales, gran parte de la electricidad colombiana puede producirse utilizando los recursos hídricos disponibles.
Cuando los aportes de agua caen, el sistema debe conservar embalses y utilizar con mayor intensidad generación térmica, cuyos costos de operación suelen ser mayores.
Las plantas térmicas dependen de combustibles como gas, carbón o líquidos, cuyos precios y disponibilidad pueden aumentar el costo de producir electricidad.
Esto hace que la discusión sobre seguridad energética esté relacionada simultáneamente con confiabilidad, liquidez y tarifas.
Un apagón afectaría empleo y pobreza
La preocupación de Acolgen también incluye las consecuencias sociales de un eventual racionamiento.
Una reducción prolongada del suministro puede afectar especialmente a pequeños negocios, trabajadores independientes, industrias intensivas en energía y actividades que no cuentan con sistemas propios de respaldo.
Una contracción de la actividad productiva puede traducirse en pérdida de empleos, menores ingresos y aumento de vulnerabilidad en los hogares con menor capacidad económica.
Por esta razón, el gremio considera que evitar un escenario de apagones debe entenderse como un objetivo económico y social, además de energético.
Industria sería una de las principales afectadas
El sector industrial depende de suministro continuo para procesos de producción, refrigeración, maquinaria, automatización, bombeo y sistemas de control.
Una interrupción puede detener líneas completas de fabricación, deteriorar productos, alterar cronogramas y generar costos por reinicios o daños de equipos.
En actividades intensivas en electricidad, incluso interrupciones relativamente cortas pueden traducirse en pérdidas superiores al valor directo de la energía que dejó de consumirse.
Comercio y servicios también sentirían el impacto
Un apagón generalizado también afectaría comercio, restaurantes, oficinas, entidades financieras, telecomunicaciones y servicios digitales.
Sistemas de pago, refrigeración, conectividad, ascensores, seguridad electrónica y plataformas informáticas dependen de energía continua.
Aunque algunas empresas cuentan con plantas de respaldo o baterías, esas soluciones tienen autonomía limitada y costos operativos adicionales.
Infraestructura eléctrica también debe protegerse
Acolgen enfatizó que atravesar El Niño no depende exclusivamente del comportamiento de la generación.
También será necesario proteger torres de energía, líneas de transmisión, centrales y demás activos indispensables para llevar electricidad desde las plantas hasta los usuarios.
Bloqueos, daños o interrupciones de infraestructura pueden reducir el margen operativo del sistema en momentos en que todas las instalaciones disponibles serán necesarias.
Generación suficiente no sirve sin transmisión disponible
El sistema eléctrico funciona como una cadena integrada.
Las centrales producen electricidad, pero las redes de transmisión deben transportarla hasta regiones y ciudades, mientras los sistemas de distribución finalmente la llevan hasta los usuarios.
Esto significa que una falla grave en transmisión puede generar restricciones incluso cuando existen plantas disponibles para producir energía.
Por eso, la protección y disponibilidad de estos activos forman parte de la estrategia para reducir el riesgo de interrupciones.
El sector privado ya había advertido los riesgos
Gutiérrez recordó que las alertas sobre seguridad energética no surgieron únicamente con la llegada de El Niño.
Desde el Consejo Gremial Nacional, organización que también preside, se habían realizado advertencias durante 2026 sobre el riesgo de desabastecimiento eléctrico y de gas.
El llamado ha sido acelerar decisiones antes de llegar a una situación en la que las alternativas disponibles sean más costosas o impliquen restricciones para los usuarios.
Treinta años sin un racionamiento como el de los noventa
Colombia lleva alrededor de tres décadas sin experimentar un racionamiento eléctrico nacional comparable con el de comienzos de los años noventa.
Acolgen ha destacado que los mecanismos de confiabilidad desarrollados durante este periodo han sido fundamentales para mantener energía disponible incluso durante episodios climáticos complejos.
El reto actual es conservar ese desempeño en un sistema que enfrenta mayor demanda, retrasos de proyectos, presiones financieras y un fenómeno climático que puede reducir fuertemente la disponibilidad hídrica.
Ahorro no significa dejar de usar energía esencial
Uno de los mensajes que busca aclarar el gremio es que ahorrar no equivale a suspender actividades básicas.
La recomendación consiste principalmente en evitar desperdicios, administrar equipos de manera eficiente y mantener el consumo dentro de patrones recientes.
En hogares, esto puede incluir apagar iluminación innecesaria, utilizar equipos eficientes y evitar consumos simultáneos que no sean indispensables.
En empresas, puede significar gestionar cargas, realizar mantenimiento, automatizar procesos y revisar horarios de mayor consumo.
Qué indicadores serán claves hasta abril de 2027
La evolución del sistema dependerá de varios indicadores durante los próximos meses.
Entre los principales estarán el nivel de los embalses, los aportes hídricos, la demanda diaria, la disponibilidad de las plantas térmicas, el abastecimiento de combustibles y el estado de las redes.
También será fundamental seguir la liquidez de generadores y comercializadores, debido a que las dificultades financieras pueden convertirse en un riesgo operativo si impiden comprar combustible o cumplir garantías.
El ahorro busca ampliar el margen de seguridad
Las medidas de ahorro tienen como propósito reducir la velocidad con la que se utilizan los recursos disponibles.
Si la demanda disminuye, el sistema puede conservar más agua y reducir parte del despacho necesario para atender el consumo.
Incluso pequeñas reducciones porcentuales pueden representar volúmenes importantes cuando se aplican sobre toda la demanda nacional.
Por eso, Acolgen insiste en que el comportamiento de millones de usuarios puede aportar al objetivo de llegar a la etapa crítica con mayores reservas.
El costo de prevenir sería menor que el de un apagón
Las cifras citadas por el gremio ponen en perspectiva el costo económico de las medidas preventivas.
Garantizar combustible para térmicas, fortalecer liquidez, conservar embalses y ejecutar campañas de ahorro representa un esfuerzo financiero y operativo considerable.
Sin embargo, un racionamiento prolongado podría generar pérdidas mucho mayores sobre producción, empleo, consumo y crecimiento económico.
El cálculo de hasta $200.000 millones por una hora diaria de apagón ilustra por qué el sector considera prioritario actuar antes de que las reservas y márgenes lleguen a niveles críticos.
Un llamado conjunto de país
Gutiérrez señaló que enfrentar El Niño requiere coordinación entre Gobierno Nacional, empresas, gremios, generadores, comercializadores y usuarios.
El llamado de Acolgen es acompañar las medidas preventivas, garantizar liquidez para las plantas, proteger la infraestructura y moderar el crecimiento del consumo.
La organización también pidió apoyo de los medios de comunicación para explicar a los usuarios por qué el ahorro puede ayudar a preservar las reservas hídricas durante los meses críticos.
La prioridad es evitar repetir los apagones de los noventa
El escenario que autoridades y gremios buscan evitar sigue siendo un racionamiento semejante al vivido por Colombia en los años noventa.
El sistema eléctrico actual es considerablemente diferente, con nuevas plantas, mercados de confiabilidad, mayor interconexión y mecanismos regulatorios desarrollados durante tres décadas.
Aun así, la combinación de un El Niño fuerte, demanda elevada, problemas de liquidez y menor margen de energía firme obliga a mantener una vigilancia especial.
La estrategia será llegar al periodo más seco con los embalses en niveles suficientemente altos y con toda la capacidad térmica disponible para cubrir la demanda nacional.
Según cifras citadas por Acolgen, una hora diaria de apagón en Colombia podría costar entre $150.000 millones y $200.000 millones, mientras un escenario de racionamiento similar al de los años noventa podría representar una pérdida cercana a 1,5 puntos porcentuales del PIB. El gremio plantea como prioridades llegar a diciembre con los embalses por encima del 80%, mantener disponibles las plantas hidráulicas y térmicas y garantizar liquidez para adquirir combustibles. Acolgen reporta una deuda aproximada de $2,4 billones con el parque térmico y advierte que estas plantas podrían necesitar operar durante cerca de 11 meses consecutivos. El Gobierno, por su parte, comprometió $1,5 billones para aliviar las presiones financieras del sector, con un primer giro anunciado de $300.000 millones.

