Foto tomada de: Ministerio de Minas y Energía
Gobierno y EPM aceleran la construcción del primer prototipo de Cuadras Energéticas para llevar energía solar compartida a los barrios
Sector: Energía / Comunidades energéticas
El ministro de Minas y Energía, Edwin Palma, y el presidente de EPM, Jhon Maya, revisaron el avance del proyecto piloto que busca llevar generación solar comunitaria, reducir costos de energía y fortalecer la transición energética desde los territorios.
Bogotá D.C., 1 de julio de 2026. El Gobierno nacional y Empresas Públicas de Medellín (EPM) avanzan en la construcción del primer prototipo de Cuadras Energéticas, un modelo de generación solar compartida que busca llevar energía limpia directamente a los barrios, reducir el costo de la electricidad y promover soluciones colectivas para comunidades urbanas.
El proyecto piloto ya se encuentra en construcción en Barrancabermeja y fue revisado en una reunión de trabajo entre el ministro de Minas y Energía, Edwin Palma, y el presidente de EPM, Jhon Maya. Durante el encuentro, la empresa presentó los avances técnicos, constructivos y los resultados de estudios realizados en Medellín, la región Caribe y Barrancabermeja.
De acuerdo con el Ministerio de Minas y Energía, el prototipo servirá como referencia para implementar este modelo en otras regiones del país. La iniciativa prioriza soluciones colectivas, generación distribuida y participación comunitaria, con el propósito de que los hogares puedan producir parte de su propia energía y reducir su dependencia de la red.
El modelo contempla la instalación de estructuras solares compartidas para abastecer grupos de viviendas. Así, una cuadra puede convertirse en una unidad energética capaz de generar electricidad renovable, disminuir el consumo proveniente de la red y avanzar hacia esquemas más sostenibles, eficientes y solidarios.
Barrancabermeja, primer laboratorio de Cuadras Energéticas
El primer prototipo avanza en Barrancabermeja, ciudad que el Gobierno ha venido posicionando como un territorio piloto para modelos de generación solar comunitaria. La apuesta busca convertir barrios y cuadras en espacios activos dentro de la transición energética.
En febrero de 2026, MinEnergía ya había anunciado que Barrancabermeja sería piloto de un programa de Cuadras Energéticas dentro de la iniciativa Barrancabermeja Solar, con el objetivo de beneficiar barrios populares mediante energía limpia, menores tarifas y participación comunitaria.
La estrategia se alinea con una visión de transición energética territorial: no solo grandes parques solares o eólicos, sino soluciones cercanas a los usuarios, instaladas en comunidades, barrios, cuadras y espacios urbanos donde la energía pueda generar ahorros directos.
¿Cómo funcionará el modelo?
De acuerdo con la presentación técnica revisada por MinEnergía y EPM, el modelo de referencia está diseñado para atender una cuadra de diez viviendas. Para ello se utilizarán estructuras solares con tres o seis paneles solares de 620 W, dependiendo de las características del territorio, el espacio disponible y las condiciones de instalación.
La energía generada por estas estructuras solares compartidas se destinará al abastecimiento de los hogares vinculados al esquema. De esta forma, las familias podrán reducir el consumo de energía proveniente de la red y disminuir el valor de su factura eléctrica.
El concepto es simple, pero transformador: en lugar de que cada vivienda instale un sistema individual, la cuadra comparte una infraestructura solar común. Esto permite aprovechar economías de escala, facilitar el mantenimiento y promover la corresponsabilidad comunitaria.
Ahorros estimados en Medellín, Caribe y Barrancabermeja
Los estudios presentados por EPM identificaron potenciales de ahorro energético cercanos al 28% en Medellín, 27,6% en la región Caribe y 24,6% en Barrancabermeja. Estos porcentajes muestran que el modelo puede adaptarse a diferentes territorios, con resultados variables según radiación, consumo, espacio y condiciones de operación.
Aunque el ahorro estimado cambia por región, el principio se mantiene: la generación solar compartida puede reducir una parte importante del consumo eléctrico facturado a los hogares. Para familias de barrios populares, este alivio puede tener impacto directo en el presupuesto mensual.
En territorios donde el costo de la energía representa una carga significativa, soluciones de este tipo pueden mejorar la calidad de vida, fortalecer la formalización del servicio y reducir pérdidas asociadas a conexiones informales o inestables.
Energía limpia directamente en los barrios
El ministro Edwin Palma afirmó que el prototipo demuestra que es posible llevar generación solar compartida directamente a los barrios. Según el funcionario, el objetivo es que la energía limpia llegue a lugares donde históricamente no habían llegado estas soluciones.
Esta visión convierte la transición energética en una política más cercana al ciudadano. La energía solar deja de ser vista solo como una tecnología para grandes empresas o proyectos de escala nacional, y empieza a instalarse como una solución práctica para comunidades urbanas.
Las Cuadras Energéticas también pueden fortalecer la apropiación social de la energía. Cuando una comunidad entiende cómo se genera, administra y cuida su propia infraestructura, aumenta la corresponsabilidad y se crea una relación más directa con el sistema eléctrico.
Retos regulatorios para manejar excedentes
Durante la reunión entre MinEnergía y EPM también se analizaron los retos para masificar el modelo. Uno de los principales desafíos es la regulación para el manejo de excedentes de energía, es decir, la electricidad que pueda generarse por encima del consumo inmediato de los hogares vinculados.
La regulación deberá definir cómo se contabilizan esos excedentes, cómo se inyectan a la red, cómo se remuneran o compensan y cómo contribuyen a cubrir costos de operación, mantenimiento y reposición de equipos.
Este punto es esencial para la sostenibilidad del modelo. Si los excedentes se administran correctamente, pueden ayudar a financiar el mantenimiento del sistema y asegurar que las comunidades no dependan únicamente de aportes externos para conservar la infraestructura en buen estado.
Sostenibilidad operativa y mantenimiento
Otro reto identificado es la sostenibilidad operativa. Los paneles solares, estructuras, inversores, cableado, protecciones y demás componentes requieren mantenimiento, limpieza, supervisión y eventual reposición. Sin una estrategia clara, el beneficio inicial podría deteriorarse con el tiempo.
Por eso, las Cuadras Energéticas deberán contar con modelos de operación que definan responsabilidades. Será necesario establecer quién revisa los equipos, quién reporta fallas, cómo se financian reparaciones y qué entidad acompaña técnicamente a la comunidad.
EPM y el Gobierno deberán convertir el prototipo en un esquema replicable, no solo desde el punto de vista técnico, sino también administrativo, financiero y comunitario.
Gobernanza comunitaria: clave para escalar el modelo
La gobernanza comunitaria será uno de los factores más importantes para que las Cuadras Energéticas funcionen. Al tratarse de infraestructura compartida, las decisiones no dependen de una sola vivienda, sino de un grupo de usuarios.
La comunidad deberá participar en el cuidado de los equipos, el uso responsable de la energía, la vigilancia de la infraestructura y la toma de decisiones sobre el funcionamiento del esquema. Esto requiere formación, reglas claras y acompañamiento institucional.
En el anuncio previo de Barrancabermeja Solar, MinEnergía destacó que el componente social incluye formación en eficiencia energética, uso responsable de la electricidad y cuidado de los equipos, elementos necesarios para construir confianza y corresponsabilidad.
Protección de la infraestructura
Otro desafío analizado fue la protección de la infraestructura. Los sistemas solares instalados en espacios comunitarios o compartidos deben estar protegidos contra hurto, vandalismo, manipulación indebida, daños climáticos y fallas eléctricas.
La seguridad física y eléctrica será determinante para garantizar la continuidad del servicio. Además de protecciones técnicas, se requerirá apropiación social: cuando la comunidad reconoce el valor del sistema, aumenta la probabilidad de cuidarlo.
La protección de la infraestructura también involucra diseños adecuados, estructuras resistentes, sistemas de monitoreo, protocolos de mantenimiento y capacitación básica para usuarios y líderes comunitarios.
Un modelo para comunidades energéticas
El Gobierno considera que este piloto puede convertirse en referencia para futuros proyectos de comunidades energéticas y generación distribuida en distintas regiones del país. El modelo encaja con una tendencia global en la que los usuarios dejan de ser solo consumidores y empiezan a participar como productores de energía.
Las comunidades energéticas permiten organizar a usuarios alrededor de proyectos de generación, eficiencia o gestión de demanda. En el caso de las Cuadras Energéticas, el enfoque está en una escala barrial: una solución colectiva para un grupo de viviendas próximas.
Este tipo de iniciativas puede ayudar a democratizar la transición energética, especialmente si se priorizan barrios populares, asentamientos y comunidades que históricamente han tenido menos acceso a soluciones limpias.
Reducción de costos y participación ciudadana
Las Cuadras Energéticas buscan resolver dos problemas al mismo tiempo: reducir costos de energía para los hogares y aumentar la participación ciudadana en la transición energética. Al producir parte de su propia electricidad, las comunidades pueden depender menos de la red y mejorar su relación con el servicio.
Para los usuarios, el beneficio más visible será la reducción del consumo facturado. Para el sistema, el modelo puede aportar generación distribuida, reducir pérdidas, fortalecer cultura de eficiencia y promover formalización en zonas con dificultades históricas de prestación.
El reto será asegurar que los ahorros lleguen efectivamente a los hogares y que el modelo tenga reglas transparentes para distribuir beneficios entre las viviendas participantes.
De piloto a política pública replicable
El valor del prototipo no está únicamente en su construcción, sino en lo que pueda enseñar. Si el piloto funciona, servirá para ajustar diseños, costos, reglas, mantenimiento, gobernanza y modelos de financiación antes de llevarlo a otras ciudades.
Para escalarlo, el Gobierno y EPM deberán documentar resultados técnicos y sociales: energía generada, ahorro real, fallas, aceptación comunitaria, costos de operación, comportamiento de excedentes y capacidad de mantenimiento.
Una política pública replicable necesita evidencia. Por eso, Barrancabermeja será un laboratorio para determinar cómo llevar energía solar compartida a barrios de manera técnica, social y financieramente sostenible.
Transición energética desde los territorios
El proyecto refuerza la idea de que la transición energética no solo ocurre en grandes subastas, parques solares o proyectos eólicos. También puede materializarse en soluciones pequeñas, cercanas y comunitarias que cambian la relación de los ciudadanos con la energía.
En barrios populares, la energía solar compartida puede representar ahorro, formalización, participación, educación energética y mayor sentido de pertenencia. Además, puede abrir nuevas oportunidades de empleo local asociadas a instalación, mantenimiento y formación técnica.
La descentralización de la generación también puede fortalecer la resiliencia del sistema, especialmente cuando se combina con eficiencia energética, almacenamiento y redes más inteligentes.
Barrancabermeja Solar como antecedente
El anuncio se conecta con la estrategia Barrancabermeja Solar, presentada por MinEnergía como un programa para llevar energía limpia, tarifas más bajas y participación comunitaria a sectores populares del municipio.
En esa presentación, el Gobierno señaló que las Cuadras Energéticas podían reducir hasta en 60% la factura de energía eléctrica de hogares de estratos 1 y 2 en sectores populares, dependiendo del diseño, consumo y condiciones del sistema.
La nueva etapa con EPM permitirá pasar de la formulación del modelo al desarrollo físico del primer prototipo, con estudios específicos de ahorro y condiciones de implementación en varias regiones.
EPM como aliado técnico
La participación de EPM le da al proyecto un componente técnico y operativo relevante. La empresa cuenta con experiencia en generación, distribución, comercialización, infraestructura eléctrica y operación de soluciones energéticas en diferentes territorios.
Durante la reunión, EPM presentó el desarrollo técnico del modelo y los avances constructivos. También compartió resultados de estudios en Medellín, Caribe y Barrancabermeja, lo que permite comparar el desempeño potencial en distintos contextos urbanos y climáticos.
La articulación entre una empresa de servicios públicos y el Gobierno nacional será fundamental para convertir el piloto en una solución escalable, con estándares técnicos, respaldo operativo y capacidad de seguimiento.
Energía limpia para fortalecer seguridad energética
Aunque las Cuadras Energéticas son proyectos de pequeña escala frente al sistema nacional, pueden aportar a la seguridad energética desde lo local. Cada kilovatio-hora generado cerca del consumo reduce una parte de la presión sobre la red y mejora la autonomía de los usuarios.
En un país que enfrenta alertas por El Niño, precios de bolsa, déficit de gas y necesidad de diversificar la matriz, la generación distribuida adquiere mayor importancia. No reemplaza grandes proyectos, pero complementa la expansión energética desde los territorios.
Además, este tipo de soluciones ayuda a que la transición energética tenga beneficios visibles para los ciudadanos. Cuando los hogares ven reducción en su factura y participan en el cuidado del sistema, la política energética gana legitimidad.
Un paso hacia modelos más solidarios
MinEnergía plantea las Cuadras Energéticas como una solución eficiente, sostenible y solidaria. La solidaridad está en que la infraestructura se comparte entre viviendas y sus beneficios se distribuyen dentro de una comunidad.
Este enfoque puede ser especialmente útil en barrios donde muchas familias no tienen capacidad para financiar un sistema individual. Al compartir una infraestructura común, se reducen barreras de acceso y se promueve una transición energética más incluyente.
Sin embargo, el modelo deberá resolver aspectos prácticos: medición, reparto de beneficios, responsabilidad sobre equipos, cobertura de mantenimiento, protección de activos, seguros, excedentes y reglas comunitarias.
El reto será masificar sin perder sostenibilidad
La masificación de las Cuadras Energéticas dependerá de la capacidad de resolver los retos identificados en el piloto. No basta con instalar paneles; se requiere un modelo sostenible técnica, financiera y socialmente.
Para llevar el esquema a otras regiones, será necesario adaptar diseños a diferentes tipos de vivienda, disponibilidad de espacio, niveles de radiación, hábitos de consumo, capacidad de la red y características comunitarias.
También será clave definir fuentes de financiación. Los proyectos pueden apoyarse en recursos públicos, empresas de servicios, cooperación, comunidades energéticas, esquemas de pago con ahorros o modelos híbridos que permitan mantener la infraestructura en el tiempo.
Una nueva forma de entender el sistema eléctrico
Edwin Palma afirmó que las Cuadras Energéticas representan una nueva forma de entender el sistema eléctrico: comunidades que producen parte de su propia energía, reducen costos y participan activamente en la transición energética.
La frase resume el cambio de enfoque que propone el proyecto. El usuario deja de ser un actor pasivo que solo recibe una factura y se convierte en parte de una comunidad que genera, cuida y aprovecha energía renovable.
Si el modelo logra consolidarse, podría abrir una ruta para que barrios de diferentes ciudades implementen soluciones solares compartidas y participen en la democratización de la energía.
Con el avance del prototipo en Barrancabermeja, el Gobierno y EPM dan un paso concreto hacia un modelo de generación solar comunitaria que busca reducir costos, fortalecer seguridad energética y llevar la transición energética directamente a las cuadras, barrios y hogares del país.

