Foto tomada de: Valora Analitik
EPM lanza alerta por la oleada de calor de 2026; dice que falta de gas hizo migrar a empresas a combustibles y carbón
Sector: Energía
John Maya Salazar, gerente de Empresas Públicas de Medellín, advirtió que el Fenómeno de El Niño podría impactar la generación hidráulica, el suministro de gas y el consumo energético del país.
Bogotá D.C., 29 de mayo de 2026. El gerente de Empresas Públicas de Medellín (EPM), John Maya Salazar, lanzó una alerta por los posibles efectos de la oleada de calor de 2026 y el Fenómeno de El Niño sobre el sistema energético colombiano. El directivo señaló que esta coyuntura no solo podría afectar la generación hidráulica, sino también el abastecimiento de gas natural y el comportamiento del consumo de energía.
De acuerdo con las declaraciones citadas por Valora Analitik, Maya advirtió que los usuarios deben cuidar el consumo de agua, electricidad y gas durante este periodo. El llamado se da en un contexto de alta preocupación por la disponibilidad hídrica, la presión sobre embalses, el aumento de la demanda eléctrica y el déficit estructural de gas natural que enfrenta el país.
El gerente de EPM indicó que, con base en proyecciones de organismos internacionales que monitorean fenómenos climáticos, existe una probabilidad del 82% de que se presente una ola de calor entre mayo y julio de 2026, con mayores probabilidades hacia finales del año. También mencionó que hay señales de un posible Fenómeno de El Niño severo.
Para EPM, este escenario exige mayor prudencia en el uso de los recursos energéticos. Maya recordó que en 2024 Antioquia no enfrentó racionamientos, a diferencia de Bogotá, pero insistió en que el agua debe cuidarse para preservar los niveles de los embalses y proteger la principal fuente de generación eléctrica del país.
El Niño presionaría la generación hidráulica y el consumo eléctrico
Colombia depende en gran medida de la generación hidráulica, por lo que los fenómenos de sequía y altas temperaturas pueden generar presión sobre el sistema eléctrico. Cuando los niveles de los embalses bajan, el país necesita mayor respaldo de otras tecnologías, especialmente plantas térmicas.
La preocupación aumenta porque las altas temperaturas también elevan el consumo eléctrico, principalmente por el uso de ventiladores, aires acondicionados, refrigeración y equipos asociados al confort térmico. Este comportamiento puede ser más fuerte en regiones cálidas como la Costa Caribe.
Según reportes citados por EPM, en la Costa Caribe se han registrado incrementos de entre 3% y 4% en el consumo de energía, aunque en algunos días las alzas han llegado hasta el 12% en el consumo diario. Este aumento de demanda genera presión adicional sobre redes que ya presentan fragilidades operativas.
Maya también advirtió que en esa región existen redes de transmisión con dificultades, lo que puede complicar la prestación del servicio eléctrico en momentos de alta demanda. Esta situación coincide con las alertas recientes por la crisis de Air-e y los riesgos operativos en Atlántico, Magdalena y La Guajira.
Falta de gas lleva a empresas a migrar hacia carbón y otros combustibles
Uno de los puntos más sensibles de la alerta de EPM está relacionado con el déficit de gas natural en Colombia. John Maya señaló que varios pozos del país se encuentran en declive, incluyendo algunos del Piedemonte Llanero, y que no han surgido nuevos campos capaces de reemplazar ese suministro.
El directivo mencionó que existe expectativa frente al proyecto Sirius, liderado por Ecopetrol y Petrobras, que podría suplir parte de la demanda nacional de gas. Sin embargo, esta iniciativa entraría en operación hacia 2029 o 2030, por lo que no resolvería las presiones inmediatas del mercado.
La falta de gas ha llevado a que muchas grandes compañías migren hacia otros combustibles, incluidos carbón y derivados fósiles. Maya calificó esta situación como paradójica, debido a que mientras la política energética busca reducir emisiones, el mercado estaría retornando a combustibles más contaminantes ante la falta de gas producido localmente.
Esta situación también impacta la generación eléctrica. En la Costa Caribe, parte del suministro está respaldado por plantas térmicas que utilizan combustibles fósiles como el gas. Si el gas nacional no es suficiente y debe importarse, los costos pueden aumentar y trasladarse al sistema eléctrico.
Gas importado, térmicas y costos del sistema
El uso de gas importado se ha convertido en una alternativa para cubrir parte de la demanda, pero también representa mayores costos para el sistema. La importación implica precios internacionales, transporte, regasificación y condiciones contractuales que pueden aumentar el valor final del energético.
En un escenario de El Niño, las plantas térmicas adquieren mayor relevancia porque respaldan al sistema cuando la generación hidráulica disminuye. Sin embargo, si estas plantas enfrentan restricciones de gas o combustibles más costosos, la confiabilidad eléctrica puede quedar bajo presión.
Este panorama explica por qué distintos actores del sector han pedido anticipar decisiones sobre abastecimiento de gas, operación térmica, ahorro de energía y manejo de la demanda. La coordinación entre Gobierno, empresas, reguladores y usuarios será clave para evitar afectaciones en el suministro.
Consultas previas y avance de proyectos energéticos
Durante sus declaraciones, el gerente de EPM también se refirió a los procesos de consulta previa, mecanismos de relacionamiento entre empresas y comunidades en proyectos que pueden tener impactos territoriales. Maya señaló que estas consultas son positivas y deben incentivarse, pero advirtió que en algunos casos se han tergiversado y han dificultado el avance de proyectos.
El directivo afirmó que en ciertas regiones algunos grupos se han especializado en identificar dónde habrá proyectos para presentar solicitudes de consulta previa, lo que, según su visión, podría responder a intereses económicos. Esta afirmación se suma al debate nacional sobre cómo equilibrar participación comunitaria, derechos territoriales y ejecución oportuna de infraestructura energética.
Para el sector energético, los proyectos de generación, transmisión, gas y renovables requieren procesos sociales sólidos y legítimos, pero también tiempos adecuados para evitar retrasos que comprometan la confiabilidad del sistema. La discusión sobre consultas previas seguirá siendo uno de los puntos críticos de la expansión energética del país.
Hidroituango y el manejo de embalses
Maya también hizo referencia al embalse de Hidroituango, al señalar que su nivel solo podrá incrementarse cuando se remueva la capa vegetal. Este proyecto es una de las infraestructuras energéticas más importantes del país y tiene un papel clave en la generación hidroeléctrica futura.
En un escenario de sequía o altas temperaturas, el manejo adecuado de embalses resulta fundamental para preservar la capacidad de generación hidráulica. Por eso, EPM insiste en la necesidad de cuidar el agua y mantener un consumo responsable tanto en hogares como en empresas.
La disponibilidad hídrica no solo afecta la generación eléctrica, sino también el abastecimiento de agua, la operación de servicios públicos y la estabilidad de las tarifas. La gestión de embalses será determinante si el país enfrenta un Fenómeno de El Niño severo hacia finales de 2026.
Usuarios deben cuidar agua, energía y gas
El mensaje central de EPM apunta a la responsabilidad de los usuarios frente al consumo de servicios públicos. En medio de una coyuntura climática y energética compleja, reducir consumos innecesarios puede ayudar a aliviar la presión sobre redes, embalses y suministro de combustibles.
El ahorro de energía y agua también puede contribuir a reducir costos en las facturas y mejorar la resiliencia del sistema. En temporadas de calor extremo, pequeñas acciones de eficiencia pueden tener un impacto acumulado importante cuando son adoptadas por hogares, comercios e industrias.
La alerta de EPM se suma a los llamados recientes de distintos gremios y entidades del sector para anticipar medidas frente a El Niño, garantizar disponibilidad de gas, proteger la operación térmica y acelerar proyectos de generación y transmisión.
Con este panorama, Colombia enfrenta un reto simultáneo: cuidar sus recursos hídricos, asegurar gas suficiente, mantener la confiabilidad eléctrica y evitar que la coyuntura climática empuje al país hacia mayores costos o combustibles más contaminantes. La prevención, la coordinación sectorial y el consumo responsable serán claves durante los próximos meses.

