Foto tomada de: Energía Estratégica
Elecciones en Colombia: ¿Qué necesita el sector energético del próximo gobierno?
Sector: Regulación y Política Energética
La industria energética observa con atención la estabilidad regulatoria, la independencia institucional y las señales de inversión de cara a las elecciones de 2026.
Con las elecciones presidenciales programadas para el 31 de mayo de 2026, el sector energético colombiano sigue de cerca la evolución del debate político. Expertos advierten que la campaña avanza sin definiciones técnicas claras sobre renovables, almacenamiento y expansión del sistema.
La contienda se desarrolla en paralelo a dos decisiones estructurales clave: la subasta de contratos de largo plazo —que incorpora almacenamiento— y el rediseño del cargo por confiabilidad, mecanismo esencial para garantizar respaldo y firmeza en la matriz eléctrica.
Estos instrumentos definirán el perfil de generación de la próxima década y la percepción de riesgo país. Por ello, actores del mercado coinciden en que el debate debería centrarse en criterios técnicos más que ideológicos.
Entre los aspirantes con mayor visibilidad figuran Iván Cepeda, Abelardo de la Espriella y Paloma Valencia, junto con otros nombres que también han sido mencionados en el escenario político. Sin embargo, el sector señala que aún no existe una hoja de ruta detallada sobre expansión renovable, almacenamiento energético y rol del gas natural en la transición.
El próximo gobierno asumirá con un sistema que podría enfrentar tensiones hacia 2027 y 2028, especialmente por el crecimiento acelerado de la generación solar frente a la incorporación de capacidad firme. Sin almacenamiento a gran escala, la seguridad del suministro nocturno seguirá dependiendo de fuentes hidráulicas y térmicas.
En este contexto, el diseño del cargo por confiabilidad será determinante para definir qué tecnologías recibirán señales de largo plazo y cómo se remunerará la capacidad disponible. De ello dependerá la sostenibilidad financiera de nuevos proyectos.
Analistas destacan que el principal reto será equilibrar el llamado trilema energético: sostenibilidad ambiental, seguridad del suministro y asequibilidad tarifaria. Decisiones regulatorias de corto plazo podrían alterar ese balance y afectar la inversión.
La independencia de la Comisión de Regulación de Energía y Gas será otro factor clave para garantizar decisiones técnicas alejadas de los ciclos políticos. La claridad en reglas de expansión de redes, capacidad y tratamiento tributario incide directamente en la bancabilidad de proyectos.
Para los inversionistas internacionales, la previsibilidad institucional continúa siendo el principal indicador de confianza. Los capitales tienden a dirigirse hacia mercados con reglas consistentes y estabilidad regulatoria en el tiempo.
Así, el próximo presidente no solo heredará la agenda de transición energética, sino también la responsabilidad de garantizar señales claras que permitan ampliar la generación sin comprometer la estabilidad ni la competitividad del sistema eléctrico colombiano.

