Foto tomada de: Valora Analitik
“El Niño no es el problema, evidencia la vulnerabilidad del sector energético”: directora de Asoenergía
Sector: Energía / Gas natural
Silvana Habib, directora de Asoenergía, advirtió que el posible Fenómeno de El Niño de 2026 pone en evidencia grietas estructurales del sistema energético colombiano: déficit de gas, falta de energía firme, demoras regulatorias y presión sobre la industria.
Bogotá D.C., 11 de junio de 2026. La posible llegada de un Fenómeno de El Niño fuerte en el segundo semestre no sería el problema de fondo del sistema energético colombiano, sino la señal que deja al descubierto sus vulnerabilidades estructurales. Así lo planteó Silvana Habib, directora de la Asociación Colombiana de Grandes Consumidores de Energía (Asoenergía), en entrevista con Valora Analitik.
Para la dirigente gremial, Colombia llega a 2026 con varios riesgos acumulados: mayor dependencia de gas importado desde 2024, presiones financieras en el sector eléctrico, deudas asociadas a Air-e, incertidumbre sobre algunos productores de gas y un sistema de generación que todavía depende en gran medida de la hidrología.
Habib resumió el diagnóstico con una frase central: “El Niño no es el problema, evidencia la vulnerabilidad del sector energético”. Según su lectura, el país necesita pasar de una regulación reactiva, enfocada en resolver crisis, a una regulación propositiva, capaz de anticiparse a escenarios de estrechez y dar señales claras a inversionistas, empresas y usuarios.
Valora Analitik publicó la entrevista el 11 de junio de 2026, en medio de alertas del sector por déficit de gas, altos costos energéticos para la industria, retrasos en proyectos y el riesgo de que El Niño incremente la presión sobre el sistema eléctrico nacional.
Estabilidad, reglas claras y decisiones de Estado
Uno de los puntos principales señalados por Asoenergía es la necesidad de dar estabilidad al sector. Habib explicó que los proyectos energéticos tienen horizontes de desarrollo de cinco a siete años, por lo que requieren reglas claras, seguridad jurídica y señales consistentes para los inversionistas.
En su opinión, el país no puede seguir diagnosticando problemas ya conocidos, sino que debe ejecutar decisiones concretas para evitar que la situación se agudice. Esto implica acelerar proyectos de generación, transmisión, autogeneración, infraestructura de gas y modernización regulatoria.
La directora de Asoenergía también insistió en que cada decisión de política pública tiene impacto sobre el futuro energético del país. Para la industria, la lentitud institucional puede traducirse en mayores costos, pérdida de competitividad y retrasos en inversiones productivas.
Autogeneración industrial enfrenta demoras de hasta tres años
Habib señaló que muchas empresas están buscando reducir su dependencia del sistema eléctrico mediante proyectos de autogeneración, especialmente con energía solar, plantas de vapor u otras soluciones internas. Algunas compañías, incluso, se han trazado metas hacia 2037 para cubrir el 100% de sus necesidades energéticas con generación propia.
Sin embargo, uno de los mayores obstáculos es la demora en conceptos de la UPME. Según la directora de Asoenergía, estos trámites pueden tardar entre dos y tres años, lo que desincentiva inversiones porque las empresas no tienen certeza de que sus proyectos serán aprobados.
Para la industria, esta demora genera un doble problema: retrasa la diversificación de la matriz energética empresarial y mantiene a los grandes consumidores expuestos a contratos más costosos o al precio de bolsa. Por eso, Asoenergía pide mayor agilidad en los conceptos de autogeneración, puntos de conexión y procesos asociados a nuevos proyectos.
Energía cara afecta la competitividad industrial
Asoenergía también advirtió sobre el impacto de los costos energéticos en la competitividad. Según Habib, en algunas empresas la energía puede representar entre 30% y hasta 60% de sus costos, una carga que afecta decisiones de inversión, producción, innovación y tecnología.
La dirigente gremial afirmó que Colombia tiene costos de energía eléctrica superiores a países como Chile, Perú y Brasil, ubicándose entre los mercados más costosos de la región, solo por debajo de México dentro de la comparación mencionada en la entrevista.
Este punto es especialmente sensible para los usuarios no regulados, grandes consumidores industriales y comerciales que compiten en mercados nacionales e internacionales. Si la energía sube, muchas empresas pueden perder margen, aplazar inversiones o trasladar parte de los costos al consumidor final.
Nuevos contratos podrían subir por la estrechez del sistema
La directora de Asoenergía explicó que los efectos del Fenómeno de El Niño de 2023-2024 dejaron secuelas sobre los precios. Aunque los contratos se estabilizaron hacia finales de 2025, la amenaza de un nuevo El Niño en 2026 podría repetir el comportamiento alcista.
Según Habib, muchos contratos vigentes fueron firmados hasta 2024 y algunos vencen entre 2026 y 2027. Las empresas que deban suscribir nuevos contratos podrían enfrentar mayores precios debido a la falta de oferta firme en energía eléctrica y gas.
En la entrevista, la dirigente recordó que entre 2024 y 2025 se registró un incremento cercano al 5%. Para 2026 no anticipó una cifra exacta, pero advirtió que, si se consolida El Niño y la estrechez es mayor, el aumento podría ser igual o superior, dependiendo de las condiciones de contratación.
Comercializadores no estarían ofreciendo suficiente energía firme
Otro de los puntos críticos es la dificultad de las empresas para contratar energía firme a largo plazo. Habib explicó que las industrias acuden a comercializadores, que a su vez tienen contratos con distribuidores o generadores, pero que en el mercado no se estaría encontrando suficiente oferta firme.
La energía firme es aquella que puede garantizarse en condiciones difíciles, como baja hidrología, eventos climáticos extremos o un Fenómeno de El Niño. Su ausencia reduce la capacidad de reacción del sistema y obliga a algunos consumidores a exponerse a contratos menos favorables o al precio de bolsa.
Para Asoenergía, este escenario muestra que la discusión no debe limitarse a precios, sino a confiabilidad. La industria necesita energía segura, competitiva y disponible para poder sostener producción, empleo e inversión.
Déficit de gas golpea a la industria
En materia de gas natural, Habib calificó la situación como uno de los desafíos energéticos más inmediatos del país. Según explicó, Colombia enfrenta una reducción en la disponibilidad de contratos firmes y un aumento importante en los precios.
La directora de Asoenergía indicó que, hasta mayo, el costo del mercado primario industrial de gas había aumentado 27,7%. Además, la contratación en firme pasó de 117 Giga BTU día a 99 Giga BTU día, reduciendo la capacidad de la industria para asegurar suministro bajo condiciones estables.
Esta situación ha obligado a algunas empresas a buscar otros proveedores, acudir a comercializadores alternativos o depender de su proveedor actual si este cuenta con disponibilidad. En otros casos, la industria ha tenido que migrar hacia sustitutos como fuel oil, carbón o biomasa, algunos de ellos más contaminantes o costosos.
Según Habib, la demanda industrial de gas ha disminuido cerca de 15%, en parte porque algunas empresas han cambiado de energético o han optado por electrificar procesos. Para Asoenergía, esto evidencia que el déficit de gas ya está afectando decisiones productivas reales.
Importar gas no basta si no se amplía la oferta nacional
La dirigente gremial sostuvo que Colombia debe aumentar la oferta nacional de gas y, al mismo tiempo, avanzar en infraestructura de importación. Para Asoenergía, el país actuó tarde, pese a contar con recursos de gas, y hoy enfrenta una entrada del energético que no avanza al mismo ritmo que las necesidades industriales.
El problema no es únicamente el precio, sino la seguridad de abastecimiento. Cada vez resulta más difícil para los grandes consumidores garantizar suministro de largo plazo bajo condiciones estables, lo que pone presión sobre planes de inversión y continuidad operativa.
En el portal de Asoenergía, el gremio también ha advertido sobre riesgos para la seguridad energética y la competitividad industrial ante incertidumbres en el suministro de gas natural, así como sobre los retos de importar GNL y transportarlo hasta los centros de consumo.
Air-e y la situación financiera de térmicas elevan los riesgos
La entrevista también abordó las advertencias de Andeg sobre el riesgo de que algunas térmicas enfrenten dificultades durante el primer cuatrimestre de 2027 por las deudas asociadas a Air-e. Habib pidió responsabilidad en el manejo del tema y aclaró que no se trata de anunciar un racionamiento inminente.
Sin embargo, sí reconoció que existen asuntos importantes que deben atenderse oportunamente. Según la directora de Asoenergía, el sistema tiene menos holgura para enfrentar eventos extremos por falta de energía firme, retrasos en proyectos, limitaciones de infraestructura y obligaciones financieras acumuladas.
Durante El Niño de 2023-2024, las térmicas funcionaron como respaldo del sistema. Ahora, según el diagnóstico del gremio, estas plantas enfrentan una situación financiera más débil por falta de flujo de caja, deudas del sistema y dificultades de financiamiento. Esto puede reducir la capacidad de reacción ante nuevos eventos climáticos.
Asoenergía pide una hoja de ruta crítica
Frente a este panorama, Asoenergía insiste en actuar de manera coordinada. El gremio pide acelerar la entrada de proyectos de generación y transmisión, avanzar en infraestructura energética, agilizar conceptos de autogeneración y puntos de conexión, y construir una hoja de ruta crítica para recuperar confiabilidad.
Habib también planteó la necesidad de fortalecer la competencia en los mercados de energía y gas, trabajando de manera activa con la CREG, la UPME y los demás actores reguladores para modernizar los sistemas y generar mejores condiciones para la demanda.
Para la industria, el desafío es mantener operación, empleo e inversión en un contexto de costos energéticos altos. Cada incremento en electricidad o gas puede obligar a las empresas a reducir recursos destinados a innovación, tecnología o expansión productiva.
El Niño como prueba de estrés del sistema energético
La advertencia de Asoenergía se suma a otros llamados recientes de gremios y analistas sobre la necesidad de anticiparse al Fenómeno de El Niño. Andeg ya había pedido al Gobierno establecer esquemas para blindar el sistema eléctrico ante un posible evento climático durante el segundo semestre de 2026.
En ese sentido, El Niño funciona como una prueba de estrés para un sistema que enfrenta simultáneamente déficit de gas, dificultades financieras, retrasos de proyectos, altos costos industriales y menor holgura de energía firme.
La conclusión de Habib es que Colombia debe dejar de actuar solo cuando aparece la crisis. El país necesita planeación de largo plazo, ejecución rápida, señales regulatorias claras y una política energética que proteja la competitividad industrial y la seguridad del suministro.
La llegada de El Niño podría aumentar las presiones, pero, según Asoenergía, las grietas ya estaban presentes. El reto ahora es corregirlas antes de que el sistema, la industria y los usuarios enfrenten costos mayores por falta de anticipación.

