Foto tomada de: La República
El Niño reabre debate sobre costos, generación térmica y seguridad energética en Colombia
Sector: Energía / Seguridad energética, tarifas y generación
La intensificación del Fenómeno de El Niño 2026-2027 vuelve a poner en el centro del debate la disponibilidad de generación, los costos de las plantas térmicas, la situación financiera del mercado eléctrico y la necesidad de reducir el consumo. En una columna publicada por La República, el exviceministro de Hacienda Juan Alberto Londoño Martínez plantea que Colombia deberá priorizar la confiabilidad del sistema incluso si esto implica mayores costos temporales para el Estado, las empresas y los usuarios.
Bogotá D.C., octubre de 2026. La llegada de una etapa más exigente del Fenómeno de El Niño está elevando la discusión sobre cuánto puede costarle a Colombia mantener disponible suficiente energía durante los próximos meses y qué medidas debería adoptar el país para reducir el riesgo de una eventual insuficiencia de suministro.
En una columna de opinión publicada por La República, Juan Alberto Londoño Martínez, exviceministro de Hacienda, sostiene que el país debe asumir que enfrentar una coyuntura energética crítica puede requerir mayores recursos públicos, más generación térmica, ahorro de electricidad y condiciones que permitan acelerar la inversión privada.
Sus planteamientos corresponden a una posición de análisis y opinión sobre las causas de la actual vulnerabilidad y las soluciones que deberían adoptarse. Algunas de sus afirmaciones sobre responsabilidades políticas y decisiones de gobiernos anteriores forman parte de esa valoración y no deben interpretarse como conclusiones técnicas independientes.
Lo que sí está confirmado desde el punto de vista regulatorio es que Colombia se encuentra bajo un esquema especial de seguimiento por riesgo de desabastecimiento y que la CREG ha activado medidas transitorias para proteger la confiabilidad del Sistema Interconectado Nacional durante El Niño.
La prioridad es evitar que falte energía
El argumento central de Londoño se resume en una idea: durante una coyuntura crítica, el costo más elevado para la economía no necesariamente es pagar más por generar electricidad, sino no disponer de energía suficiente para mantener funcionando hogares, empresas e industrias.
Una interrupción prolongada puede detener producción, afectar comercios, generar pérdidas de inventarios, interrumpir servicios digitales y aumentar los costos de prácticamente todos los sectores económicos.
Por esta razón, el debate sobre tarifas debe analizarse junto con el costo económico de perder confiabilidad.
CREG ya activó el periodo de riesgo de desabastecimiento
El escenario no se limita a una discusión teórica.
La CREG activó desde septiembre de 2026 el mecanismo para el sostenimiento de la confiabilidad y dio inicio formal al denominado periodo de riesgo de desabastecimiento.
La decisión fue precedida por la evaluación de indicadores del sistema realizada por XM, en su función de Centro Nacional de Despacho.
El mecanismo busca adoptar acciones antes de que una situación de estrechez evolucione hacia una afectación mayor de la demanda.
Riesgo de desabastecimiento no significa que exista un apagón nacional
La activación de este esquema debe diferenciarse de un racionamiento generalizado.
El periodo de riesgo significa que las autoridades consideran necesario tomar medidas extraordinarias de prevención, preservar recursos y aumentar los márgenes de confiabilidad.
Entre esas medidas están la administración de los embalses, el aumento del respaldo térmico y mecanismos para incentivar un uso más eficiente de la electricidad.
Por lo tanto, las referencias de Londoño a un posible apagón deben entenderse como una advertencia sobre un riesgo que busca evitarse y no como la descripción de una interrupción nacional actualmente en curso.
Menor disponibilidad hídrica eleva el papel de las térmicas
Colombia depende en gran medida de sus centrales hidroeléctricas.
Durante periodos secos, la reducción de lluvias disminuye los aportes hacia los embalses y obliga al sistema a utilizar el agua almacenada con mayor cautela.
Para conservar esas reservas se incrementa la importancia de las centrales térmicas, que pueden generar utilizando gas natural, carbón o combustibles líquidos.
El Gobierno ha reconocido esta necesidad y durante octubre adoptó nuevas medidas para facilitar el abastecimiento de combustibles de estas plantas.
Gobierno flexibilizó el suministro de combustibles a las térmicas
El Decreto 1491 del 6 de octubre de 2026 flexibilizó las alternativas de abastecimiento para las centrales térmicas bajo determinadas circunstancias excepcionales.
Cuando existan eventos de fuerza mayor, caso fortuito o actuaciones de terceros que puedan comprometer el suministro, una planta podrá recurrir a diferentes agentes habilitados y no depender exclusivamente de un único proveedor.
El Sistema de Información de Combustibles Líquidos permitirá mantener trazabilidad sobre estas operaciones.
Para MinEnergía, la medida busca reducir la exposición de las centrales a interrupciones logísticas y garantizar que puedan responder cuando disminuya la generación hidráulica.
Producir con térmicas puede resultar más costoso
El respaldo térmico aporta seguridad, pero también puede aumentar los costos de generación.
Estas centrales necesitan adquirir combustibles y pagar transporte, almacenamiento y logística.
Si los recursos domésticos no son suficientes y deben utilizarse mayores volúmenes importados, el costo puede aumentar por la exposición a precios internacionales y otros gastos asociados.
Este es uno de los fundamentos detrás del argumento de Londoño de que mantener la confiabilidad durante El Niño puede implicar temporalmente un servicio más costoso.
Generadores no pueden operar permanentemente a pérdida
Una de las preocupaciones planteadas en la columna es la sostenibilidad financiera de quienes producen electricidad.
Una térmica necesita comprar combustible antes de generar, por lo que requiere capital de trabajo suficiente para mantener su operación.
Si el precio recibido por la energía no cubre esos costos o los pagos se retrasan durante periodos prolongados, la situación puede terminar reduciendo la capacidad financiera del generador.
Este riesgo ya ha sido reconocido por la propia CREG dentro de las medidas adoptadas durante El Niño.
CREG identificó una cartera cercana a $4 billones
En la Resolución CREG 101 127 de 2026, la Comisión citó información de XM según la cual la cartera del Mercado de Energía Mayorista alcanzaba aproximadamente $4 billones al 21 de agosto.
De ese total, alrededor de $2,3 billones correspondían a obligaciones con generadores.
La CREG señaló además que cerca de 80% de ese monto asociado a generadores estaba relacionado con empresas térmicas.
Esta situación fue identificada como una presión importante sobre el flujo de caja de las compañías que deben aumentar su generación durante El Niño.
Air-e continúa siendo uno de los principales focos financieros
Londoño también menciona la situación de Air-e como uno de los factores que presionan al sistema.
La comercializadora intervenida atiende a usuarios de Atlántico, Magdalena y La Guajira y mantiene obligaciones significativas con diferentes participantes del mercado.
Las cifras exactas dependen del indicador y de la fecha de corte utilizada. Por esta razón, el dato mencionado en la columna sobre pasivos cercanos a $5 billones debe entenderse en el contexto de la situación financiera global de la compañía y no confundirse con la deuda neta exclusivamente asociada a las facturas del Mercado de Energía Mayorista.
El problema central es que una empresa que deja de pagar puede trasladar dificultades de liquidez a sus acreedores y, posteriormente, a proveedores de combustible y otros actores.
La crisis financiera puede convertirse en un riesgo operativo
El mercado eléctrico funciona mediante una cadena de pagos.
Los comercializadores pagan a generadores; los generadores adquieren combustible y servicios; y múltiples empresas dependen de esos recursos para cumplir sus propias obligaciones.
Una interrupción importante en ese flujo puede convertirse en un problema de operación si las empresas necesarias para garantizar suministro pierden capacidad para financiarse.
Por eso, las medidas recientes del Gobierno incluyen mecanismos para fortalecer liquidez además de acciones técnicas sobre generación.
Plan Energía YA contempla $1,9 billones para proteger el servicio
El Gobierno informó el 7 de octubre que las medidas adoptadas dentro del Plan Energía YA incluyen una inversión de aproximadamente $1,9 billones dirigida a proteger la continuidad del servicio.
La estrategia también contempla acciones para garantizar gas, fortalecer el abastecimiento de combustibles y facilitar proyectos de generación y transmisión.
Estas medidas muestran que el componente financiero está siendo tratado conjuntamente con la disponibilidad física de generación.
Londoño propone un fondo para cubrir diferencias tarifarias
Entre las propuestas de la columna se encuentra establecer un fondo capaz de cubrir parte de la diferencia entre el costo real del suministro y la tarifa trasladada a determinados usuarios.
La idea del autor es evitar que las empresas tengan que asumir de manera permanente costos que posteriormente no puedan recuperar.
Esta es una propuesta del columnista y no una medida aprobada actualmente por el Gobierno.
Su eventual implementación requeriría definir fuentes de financiación, beneficiarios, duración y reglas fiscales.
Fondo Empresarial también entra en el debate
El Fondo Empresarial de Superservicios ha ganado protagonismo como instrumento para canalizar recursos hacia obligaciones relacionadas con empresas intervenidas.
Londoño considera que el esquema actual no sería suficiente para afrontar por sí solo la magnitud de la coyuntura.
Esta posición coincide parcialmente con llamados realizados por gremios a definir mecanismos estables que eviten repetir crisis de liquidez similares.
Sin embargo, la forma de financiar permanentemente ese fondo continúa siendo materia de discusión.
También propone evaluar una compra centralizada de energía
Otra idea presentada es estudiar un mecanismo mediante el cual el Gobierno pueda comprar de manera centralizada energía que todavía no esté comprometida.
Según el planteamiento, esta herramienta podría ofrecer mayor estabilidad en un momento de estrechez.
No obstante, se trata nuevamente de una alternativa propuesta por el autor y no de un mecanismo actualmente adoptado dentro del mercado colombiano.
Una modificación de este tipo tendría que evaluar sus efectos sobre competencia, formación de precios, contratación y responsabilidades fiscales.
Reducir impuestos a combustibles aparece entre las alternativas
Londoño plantea además analizar una reducción temporal de cargas tributarias sobre combustibles destinados a generación eléctrica.
El objetivo sería disminuir parte del costo variable de las plantas térmicas y contener su efecto sobre las tarifas.
Una medida de esta naturaleza tendría un costo fiscal y requeriría establecer con precisión cuáles combustibles, generadores y periodos estarían incluidos.
Tampoco constituye actualmente una decisión adoptada por el Gobierno.
Más almacenamiento hídrico podría recibir incentivos
Otra propuesta consiste en crear señales económicas para que las plantas hidráulicas conserven mayores reservas durante determinados periodos.
El propósito sería retrasar el uso del agua y aumentar el colchón disponible para la fase más crítica de El Niño.
La regulación vigente ya contiene mecanismos para preservar confiabilidad y coordinar generación térmica e hidráulica, aunque la prima específica sugerida por Londoño corresponde a su propuesta.
Acelerar proyectos vuelve a aparecer como prioridad
La columna también insiste en facilitar la entrada de nueva generación.
Colombia enfrenta retrasos en diferentes proyectos de generación y transmisión por causas que incluyen licenciamiento, consultas, dificultades territoriales, conexión y ejecución.
Londoño propone medidas extraordinarias para acelerar esos trámites durante la emergencia.
Cualquier modificación de permisos ambientales o procesos de participación requeriría respetar el marco jurídico aplicable y equilibrar la urgencia energética con las obligaciones ambientales y sociales del Estado.
No todos los permisos pueden simplemente suspenderse
La propuesta de suspender temporalmente determinados trámites ambientales y sociales es uno de los puntos más fuertes de la columna.
Sin embargo, estos procedimientos están vinculados a normas ambientales, derechos de comunidades y obligaciones constitucionales.
Por lo tanto, una eventual aceleración tendría que diseñarse dentro del marco legal y no puede entenderse automáticamente como una eliminación general de controles.
El Gobierno sí ha señalado que busca agilizar proyectos estratégicos de generación y transmisión, pero eso no equivale a una suspensión generalizada de licenciamientos o consultas.
Disponibilidad de plantas será crítica
Otro de los planteamientos es reducir al mínimo las indisponibilidades de plantas durante los meses de mayor presión.
La lógica es que el sistema necesitará la mayor cantidad posible de capacidad disponible cuando disminuya la generación hidráulica.
Sin embargo, los mantenimientos técnicamente indispensables no pueden eliminarse sin evaluar riesgos sobre seguridad y confiabilidad.
El desafío consiste en coordinar cronogramas para evitar que varias unidades estratégicas estén fuera de servicio simultáneamente.
El ahorro vuelve a ser uno de los instrumentos centrales
Londoño también plantea una reducción obligatoria o más estricta del consumo.
Este punto coincide parcialmente con la dirección que ya tomó la regulación colombiana.
La CREG adoptó durante 2026 un programa transitorio que busca incentivar el uso eficiente de la energía y desincentivar aumentos excesivos del consumo.
La medida busca preservar los embalses y disminuir la cantidad de generación adicional necesaria durante El Niño.
Gobierno ya venía promoviendo ahorro desde mayo
El Ministerio de Minas y Energía emitió desde mayo lineamientos de uso eficiente para entidades públicas y posteriormente amplió las campañas de ahorro hacia empresas y consumidores.
En junio, la cartera pidió a comercializadores, operadores de red y demás participantes promover activamente estrategias de gestión responsable del consumo.
El objetivo es reducir consumos evitables antes de alcanzar niveles críticos de los embalses.
Ahorrar hoy puede conservar agua para 2027
En un sistema con alta participación hidroeléctrica, una reducción de demanda tiene un efecto que va más allá del valor de la factura.
Si el país necesita producir menos electricidad, puede disminuir parte de la presión sobre las centrales hidráulicas y conservar agua para los siguientes meses.
Este efecto resulta especialmente importante cuando existe incertidumbre sobre cuánto durará la temporada seca.
La inversión privada aparece como pieza de largo plazo
Más allá de la emergencia inmediata, la columna plantea que Colombia necesita preservar las condiciones necesarias para atraer inversión privada.
Generación, transmisión, almacenamiento e infraestructura de combustibles requieren grandes cantidades de capital y periodos extensos de recuperación.
Los inversionistas analizan factores como estabilidad regulatoria, seguridad jurídica, costos tributarios y tiempos de ejecución antes de comprometer recursos.
Reducir la incertidumbre puede facilitar la entrada de proyectos que amplíen el margen del sistema en los próximos años.
Bienes de capital también forman parte de la discusión
Londoño cuestiona la carga tributaria aplicable a determinados bienes de capital requeridos por el sector energético.
Su argumento es que mayores costos de inversión pueden terminar reflejándose en menor velocidad de expansión o precios más altos.
Cualquier reducción tributaria, sin embargo, tendría que evaluarse frente a su costo fiscal y a la capacidad real de acelerar nueva infraestructura.
Seguridad jurídica se vuelve relevante para nuevos proyectos
Los proyectos eléctricos suelen operar durante décadas.
Por eso, cambios frecuentes en regulación, impuestos o reglas contractuales pueden afectar las decisiones de inversión.
El reto para las autoridades es responder a la emergencia sin generar señales que dificulten la financiación de la expansión futura.
Colombia busca evitar repetir episodios históricos de racionamiento
La referencia histórica utilizada en la columna remite a la crisis eléctrica de comienzos de la década de 1990.
La experiencia dejó como lección la importancia de disponer de una matriz más diversificada, respaldo suficiente y señales que permitan anticipar situaciones críticas.
La estructura institucional y eléctrica actual es diferente, pero el antecedente sigue siendo utilizado como referencia sobre los costos económicos y sociales de una insuficiencia prolongada de electricidad.
El sistema actual cuenta con herramientas preventivas
Colombia dispone hoy de mecanismos regulatorios y operativos que no existían de la misma forma durante crisis anteriores.
XM realiza seguimiento permanente al sistema, la CREG puede activar medidas especiales de confiabilidad y MinEnergía coordina acciones sobre combustibles, demanda y expansión.
El hecho de que estas herramientas hayan sido activadas refleja la existencia de riesgos, pero también la intención de administrarlos antes de que se conviertan en una afectación generalizada.
El debate ya no es solo cuánto cuesta la energía
La coyuntura obliga a comparar dos tipos de costos.
Por un lado, está el costo de utilizar generación térmica, importar combustibles, financiar liquidez y realizar inversiones extraordinarias.
Por el otro, está el costo económico de no tener suficiente energía para hogares, industrias y servicios.
Encontrar el equilibrio entre confiabilidad y tarifas será uno de los principales desafíos energéticos durante los próximos meses.
Medidas inmediatas y soluciones estructurales deberán avanzar juntas
El ahorro, la generación térmica y los apoyos de liquidez son respuestas de corto plazo.
A largo plazo, Colombia necesita aumentar generación, acelerar transmisión, desarrollar almacenamiento, garantizar combustibles y mejorar la estabilidad financiera de los agentes.
Si estas inversiones no avanzan al mismo ritmo que la demanda, el país podría enfrentar nuevamente márgenes reducidos durante futuros fenómenos climáticos.
El análisis de Juan Alberto Londoño Martínez plantea que Colombia debe priorizar la disponibilidad de electricidad durante El Niño aun cuando algunas medidas impliquen mayores costos temporales. Sus propuestas incluyen reforzar la liquidez del mercado, evaluar mecanismos de estabilización tarifaria, incentivar almacenamiento de agua, facilitar inversión privada y profundizar el ahorro. Varias de estas ideas son propuestas personales del columnista y no políticas adoptadas. Lo confirmado oficialmente es que la CREG mantiene activo un periodo de riesgo de desabastecimiento y que el Gobierno, mediante el Plan Energía YA, está fortaleciendo la generación térmica, el suministro de combustibles y otras medidas preventivas para mantener la continuidad del servicio.

