Foto tomada de: Portafolio
El Niño podría sumar hasta $52.250 al recibo de energía de hogares de estratos 3 y 4
Sector: Energía / Tarifas, consumo residencial y eficiencia energética
Un análisis financiero de Russell Bedford estima que una factura mensual de energía de $175.000 podría acercarse a $227.300 si coinciden un aumento del consumo del 20% y un escenario de mayores costos de generación durante el Fenómeno de El Niño 2026-2027. El ejercicio representa un escenario de referencia y no una tarifa ya definida para los hogares colombianos.
Bogotá D.C., octubre de 2026. El Fenómeno de El Niño podría generar una presión adicional sobre el presupuesto de los hogares colombianos si las altas temperaturas impulsan el consumo de electricidad al mismo tiempo que una menor disponibilidad de agua eleva los costos de generación.
Un ejercicio elaborado por Russell Bedford calcula que un hogar de estratos 3 o 4 que actualmente paga alrededor de $175.000 mensuales podría enfrentar una factura cercana a $227.300 bajo determinadas condiciones.
La diferencia sería de aproximadamente $52.250 al mes. Si el escenario hipotético se mantuviera durante 12 meses, el gasto adicional acumulado rondaría los $627.000.
Sin embargo, el cálculo no debe interpretarse como una proyección oficial de cuánto aumentará la factura de todos los usuarios. Se trata de una simulación financiera construida con supuestos sobre consumo, tarifa y costos de generación.
De $175.000 a cerca de $227.300 mensuales
El escenario toma como punto de partida una factura residencial de aproximadamente $175.000 y una tarifa cercana a $875 por kWh.
Bajo las condiciones planteadas, el hogar aumenta su consumo mensual desde 200 kWh hasta 240 kWh, es decir, un incremento de 20%.
Al mismo tiempo, el estudio supone un aumento del componente relacionado con el costo de producir electricidad, mientras los demás elementos que integran la factura permanecen sin cambios.
Con esa combinación, Russell Bedford calcula que el valor completo del recibo podría aumentar aproximadamente 8,2% por efecto tarifario, al que se suma el mayor consumo físico de electricidad.
El aumento no provendría únicamente de la tarifa
El incremento de $52.250 no corresponde a una subida automática de la tarifa eléctrica en esa cantidad.
Una parte del efecto proviene de que el hogar consume más kilovatios hora y otra del supuesto de un costo mayor para producir electricidad.
Por eso, incluso si la tarifa permaneciera estable, un aumento del consumo de 200 a 240 kWh ya generaría un recibo más elevado.
Esta diferencia es importante para que los usuarios no confundan un aumento del precio de la energía con un cambio en sus propios hábitos de consumo.
El estudio toma como referencia el comportamiento mayorista de agosto
El ejercicio utiliza como referencia un incremento de 18,7% observado en el precio promedio de bolsa durante agosto de 2026.
XM reportó que el precio promedio del mercado spot pasó de $797,7 por kWh en julio a aproximadamente $946,6 por kWh en agosto.
Sin embargo, ese precio mayorista no es equivalente a la tarifa completa que aparece en el recibo residencial.
La factura incluye otros componentes asociados con generación contratada, transmisión, distribución, comercialización, pérdidas y restricciones, entre otros elementos definidos por la regulación.
Los contratos para hogares bajaron 0,8% en agosto
El propio reporte de XM muestra por qué no es correcto trasladar directamente el incremento del precio de bolsa a todos los hogares.
Durante agosto, el precio ponderado de la energía contratada para atender el mercado regulado, donde se encuentran hogares y pequeños negocios, fue de aproximadamente $331,7 por kWh.
Esa cifra representó una disminución de 0,8% frente a julio, cuando el promedio había sido de $334,2 por kWh.
Por esta razón, el escenario de Russell Bedford funciona principalmente como una prueba de estrés financiero para los hogares y no como una predicción de una subida tarifaria ya determinada.
El Niño sí aumenta los riesgos para el sistema
Aunque el incremento exacto de las facturas es incierto, las condiciones climáticas sí representan una presión real para el sistema eléctrico.
El Ideam mantiene a El Niño en una tendencia de fortalecimiento y considera altamente probable que alcance una intensidad muy fuerte durante finales de 2026 y comienzos de 2027.
Una reducción prolongada de las lluvias puede disminuir los aportes hacia los embalses utilizados para generación hidroeléctrica.
Cuando esto ocurre, el sistema necesita aumentar el respaldo de las plantas térmicas, que utilizan principalmente gas, carbón y combustibles líquidos.
Ideam prevé un evento muy fuerte
En su actualización del 10 de septiembre de 2026, el Ideam informó una probabilidad superior al 90% de que El Niño alcance una intensidad muy fuerte durante el último trimestre del año y comienzos de 2027.
El instituto también señaló que existe una probabilidad de 75% de que el actual episodio se ubique entre los más intensos observados desde mediados del siglo pasado.
Estas cifras respaldan la necesidad de prepararse para una temporada de elevada presión climática, aunque no determinan por sí solas cuánto subirán las tarifas eléctricas.
Menos agua puede significar más generación térmica
Colombia tiene una matriz eléctrica con una participación importante de generación hidráulica.
En condiciones normales, esta característica permite utilizar grandes volúmenes de agua almacenada para producir electricidad.
Durante un periodo seco prolongado, el sistema debe preservar una mayor parte de esas reservas y sustituir temporalmente parte de la generación con centrales térmicas.
Ese cambio puede aumentar el costo marginal de producir electricidad, especialmente cuando las térmicas necesitan utilizar gas importado o combustibles líquidos.
El consumo residencial también puede aumentar por el calor
El Niño puede afectar el recibo desde otro frente: una mayor utilización de electrodomésticos.
Las altas temperaturas impulsan el uso de ventiladores, sistemas de refrigeración y aires acondicionados, especialmente en las regiones más cálidas.
Esto ayuda a explicar por qué el ejercicio financiero contempla un aumento de 20% en el consumo mensual.
Sin embargo, el incremento real dependerá de las condiciones de cada vivienda, la ciudad, el clima y los hábitos del hogar.
CREG contempla cobros adicionales por exceso de consumo
El estudio advierte además que un hogar que eleve significativamente su demanda podría enfrentar cargos adicionales bajo el programa transitorio de uso eficiente de la energía establecido por la CREG.
La regulación utiliza una meta individual de consumo para comparar el comportamiento de cada usuario durante los ciclos de facturación.
Bajo el esquema base expedido en 2026, el consumo que no supera el 110% de la meta individual no genera un cobro adicional.
Los excesos por encima de los umbrales definidos pueden generar cargos adicionales cuya magnitud depende del tipo de usuario y de la regulación vigente para cada tramo.
Consumir 20% más puede tener un efecto doble
Para un hogar, un aumento elevado del consumo puede tener dos impactos simultáneos.
El primero es evidente: al utilizar más kWh, aumenta la energía que debe pagarse.
El segundo puede aparecer si ese consumo supera los rangos definidos en el programa de ahorro y activa cobros adicionales.
Por esta razón, el seguimiento al consumo individual adquiere mayor importancia durante el periodo de aplicación de estas medidas.
Cinco minutos adicionales de ducha pueden sumar 55 kWh
Russell Bedford utiliza el ejemplo de la ducha eléctrica para mostrar cómo cambios aparentemente pequeños pueden aumentar significativamente el consumo.
El estudio analiza una vivienda con cuatro personas y una ducha eléctrica de 5.500 vatios.
Si cada integrante prolonga aproximadamente cinco minutos su ducha diaria durante 30 días, el consumo adicional puede llegar a unos 55 kWh mensuales.
Utilizando la tarifa de referencia de $875 por kWh, esto equivaldría a aproximadamente $48.100 adicionales al mes.
Cómo se obtiene el consumo de una ducha eléctrica
El consumo depende de la potencia del aparato y del tiempo durante el que permanece encendido.
Una ducha de 5.500 vatios equivale a una potencia de 5,5 kW.
Cuando varias personas aumentan diariamente el tiempo de uso, el efecto acumulado durante un mes puede ser considerable.
Este tipo de equipos muestra por qué los electrodomésticos que convierten electricidad directamente en calor suelen tener una potencia elevada.
La nevera puede representar gran parte del consumo
Otro punto destacado por el estudio es la refrigeración.
Según la caracterización energética de la UPME citada en el análisis, este uso puede representar cerca del 52% del consumo eléctrico residencial en clima templado.
La participación señalada es de aproximadamente 49% en clima frío y 45% en clima cálido.
La importancia de la nevera se explica porque permanece conectada durante las 24 horas del día y opera de manera continua para mantener la temperatura interior.
Una nevera eficiente puede generar diferencias mensuales importantes
Russell Bedford compara de manera ilustrativa dos refrigeradores con consumos mensuales de 70 kWh y 30 kWh.
La diferencia entre ambos sería de 40 kWh cada mes.
Con una tarifa de referencia de $875 por kWh, esto representa alrededor de $35.000 mensuales.
En un año, la diferencia podría acercarse a $420.000 si las demás condiciones permanecieran iguales.
Comprar un electrodoméstico eficiente también debe evaluarse financieramente
El análisis advierte que eficiencia energética no significa necesariamente reemplazar inmediatamente todos los equipos del hogar.
Antes de comprar un electrodoméstico nuevo conviene comparar el ahorro potencial con el costo adicional de adquisición.
El ejemplo planteado utiliza un aparato eficiente que cuesta $600.000 más y permite ahorrar aproximadamente $25.000 mensuales.
En esas condiciones, serían necesarios alrededor de 24 meses para recuperar únicamente la diferencia inicial de precio.
El cálculo debe incluir más que el precio de compra
El periodo real de recuperación puede ser superior porque también existen otros gastos.
Transporte, instalación, mantenimiento, financiación e intereses pueden modificar la conveniencia económica de reemplazar un equipo.
Por esa razón, el estudio recomienda analizar primero cuánto consume realmente el aparato existente y cuánto podría ahorrar la alternativa nueva.
No todos los hogares pagarían $52.250 adicionales
Esta es una de las principales precisiones del análisis.
El incremento calculado corresponde a un hogar hipotético que comienza con una factura de $175.000, utiliza una tarifa aproximada de $875 por kWh y aumenta su consumo en 20%.
Las tarifas reales varían entre ciudades, comercializadores, estratos y mercados.
Tampoco todos los hogares aumentarán su consumo en la misma proporción ni todos estarán igualmente expuestos al precio de bolsa.
El precio de bolsa no llega directamente al recibo
Otro aspecto importante es diferenciar el mercado mayorista de la factura residencial.
El precio de bolsa representa el valor de la electricidad negociada en el mercado de corto plazo.
Las comercializadoras también compran cantidades importantes mediante contratos bilaterales, lo que reduce la exposición inmediata de los hogares a cambios diarios del mercado spot.
Por eso, un aumento de 18,7% en bolsa no implica automáticamente que el recibo residencial suba 18,7%.
Contratos ayudan a moderar la volatilidad
Los contratos de energía permiten acordar con anticipación precios y cantidades.
Durante agosto, el hecho de que la energía contratada para el mercado regulado disminuyera 0,8% frente a julio muestra la diferencia entre ambos mercados.
El grado de contratación de cada comercializador será uno de los elementos que determine cuánto de una eventual subida mayorista termina trasladándose posteriormente a los usuarios.
Hogares pueden comenzar revisando los kWh
Para determinar si el recibo está aumentando por consumo, el indicador más útil son los kilovatios hora utilizados durante el periodo.
Comparar únicamente el valor en pesos puede llevar a conclusiones incorrectas, porque una factura también cambia por tarifa, subsidios, contribuciones y otros componentes.
Revisar los kWh permite determinar si efectivamente cambiaron los hábitos de la vivienda.
Reducir consumo puede tener un beneficio adicional
Durante un periodo de El Niño, la eficiencia no solamente reduce el valor individual de la factura.
Una menor demanda nacional puede disminuir la cantidad de generación requerida y ayudar a conservar parte del agua almacenada en los embalses.
Multiplicada por millones de hogares, una reducción relativamente pequeña del consumo puede generar un efecto relevante sobre el sistema.
Climatización será uno de los principales desafíos
Los hogares ubicados en zonas cálidas enfrentan un reto particular.
Las temperaturas elevadas hacen que reducir el uso de ventiladores o aire acondicionado sea más difícil y, en algunos casos, poco recomendable.
La estrategia de eficiencia debe concentrarse entonces en ajustar temperaturas, mantener equipos en buen estado y evitar consumos innecesarios sin comprometer el bienestar de las personas.
La factura dependerá de consumo, tarifa y regulación
El valor final que pagará cada hogar durante El Niño dependerá de múltiples factores.
Entre ellos estarán la cantidad de kWh utilizados, la tarifa aplicable en su región, el nivel de contratación de su comercializador y la aplicación del programa temporal de ahorro.
También influirá el comportamiento de los embalses y el tiempo durante el que Colombia necesite utilizar mayores cantidades de generación térmica.
Por eso, no existe actualmente una cifra única que pueda aplicarse a todos los hogares del país.
$52.250 es un escenario y no un aumento decretado
El principal mensaje para los usuarios es interpretar correctamente la cifra presentada en el estudio.
Los $52.250 mensuales adicionales corresponden a una simulación en la que coinciden un mayor consumo y un escenario de incremento de costos.
No existe una decisión que establezca que todas las facturas de estratos 3 y 4 vayan a subir ese monto.
El ejercicio sirve principalmente para mostrar cómo pequeñas variaciones en hábitos y costos pueden acumularse y afectar el presupuesto de un hogar.
Un estudio financiero de Russell Bedford estima que una factura de energía de $175.000 podría acercarse a $227.300 si un hogar aumenta su consumo de 200 a 240 kWh mensuales y simultáneamente se materializa el escenario de mayores costos utilizado en el análisis. La diferencia sería cercana a $52.250 al mes o aproximadamente $627.000 en un año. Sin embargo, se trata de una simulación y no de un incremento tarifario ya definido. XM reportó que, aunque el precio de bolsa aumentó 18,7% en agosto, el precio de los contratos para atender hogares y pequeños negocios disminuyó 0,8% frente a julio.

