Foto tomada de: La República
CREG publicó proyecto de resolución para reglamentar programa de ahorro de energía
Sector: Energía / Regulación
El proyecto busca establecer un programa transitorio de ahorro y uso eficiente de energía eléctrica, con cobros adicionales para consumos superiores a una meta individual e incentivos monetarios para usuarios que reduzcan su consumo.
Bogotá D.C., junio de 2026. La Comisión de Regulación de Energía y Gas (CREG) publicó para comentarios un proyecto de resolución con el que busca reglamentar un programa de ahorro y uso eficiente de energía eléctrica, en medio de las alertas del sector por riesgo de estrechez energética y por la llegada del Fenómeno de El Niño al país.
De acuerdo con La República, el documento propone un esquema de cobros diferenciales para los usuarios que superen una meta individual de consumo y beneficios monetarios para quienes logren ahorrar energía. La iniciativa pretende persuadir a los consumidores a reducir su demanda durante periodos críticos del sistema eléctrico.
El programa tendría carácter transitorio, excepcional, autofinanciado y de aplicación automática. Su finalidad sería contribuir a la reducción de la demanda regulada de energía eléctrica en situaciones de baja hidrología, estrechez energética o riesgo para la confiabilidad del suministro.
La discusión llega en un momento en el que diferentes actores del sector han advertido sobre posibles riesgos de insuficiencia para atender la demanda nacional de energía. En mayo de 2026, la CREG también puso a consulta pública varias medidas regulatorias para reforzar la confiabilidad energética ante un posible Fenómeno de El Niño durante el segundo semestre del año.
Cobros diferenciales para consumos superiores a la meta
El punto central del proyecto es la creación de un esquema diferencial de cobros por consumos superiores a una meta individual. Esto significa que cada usuario tendría una referencia de consumo y, si la supera, podría asumir cargos adicionales calculados con base en su categoría y nivel de excedencia.
La meta se aplicaría de forma diaria y diferenciada por tipo de usuario. El proyecto contempla categorías como residencial estrato 1, residencial estrato 2, residencial estrato 3, residencial estrato 4, residencial estrato 5, residencial estrato 6, comercial regulado e industrial regulado.
Para cada usuario se calcularía el consumo que exceda la meta diaria establecida. Sobre ese consumo adicional se aplicarían factores de cobro diferenciados, multiplicados por la tarifa regulada de referencia. En la práctica, mientras mayor sea la excedencia sobre la meta, mayor sería el cargo asociado.
Incentivos monetarios para quienes ahorren energía
El proyecto no solo contempla cobros adicionales. También establece incentivos al ahorro para los usuarios que reduzcan su consumo frente a la meta definida. Estos usuarios serían elegibles como beneficiarios en proporción a su índice de ahorro reconocido de energía.
El beneficio reconocido a cada usuario tendría un límite. Según el documento citado, no podría superar el doble del valor que resulte de multiplicar su meta individual diaria de consumo por 30 días y por la tarifa regulada de referencia del mes de cierre del programa.
Este diseño busca que los recursos recaudados por consumos superiores financien los beneficios otorgados a quienes ahorren. Por eso, el programa se plantea como autofinanciado y transitorio, sin modificar de manera permanente la estructura tarifaria general.
No modifica las fórmulas tarifarias generales
La CREG advierte que la aplicación del programa no modificaría las fórmulas tarifarias generales ni sustituiría las tarifas reguladas publicadas y reportadas por los comercializadores. Es decir, la tarifa base seguiría aplicándose bajo las reglas ordinarias del servicio.
Los cobros adicionales y los beneficios monetarios tendrían naturaleza transitoria y exclusiva para los fines del programa. Esta precisión es importante porque delimita el alcance del mecanismo: no se trata de una reforma tarifaria estructural, sino de una herramienta temporal para manejar escenarios de riesgo energético.
Una medida similar se implementó en 2024 mediante la Resolución CREG 101 042, que estableció un programa transitorio de incentivos al uso eficiente de energía eléctrica para recuperar niveles de embalses y prevenir eventuales desabastecimientos. En ese momento, comercializadores como EPM explicaron que la medida era de obligatorio cumplimiento para los comercializadores del país.
El Niño vuelve a poner presión sobre el sistema
La publicación del proyecto ocurre cuando el sector energético vuelve a mirar con preocupación la hidrología. Colombia depende en gran medida de la generación hidroeléctrica, por lo que un Fenómeno de El Niño puede reducir aportes a embalses, elevar la generación térmica y aumentar el costo de atender la demanda.
El Ministerio de Minas y Energía ya había emitido en mayo la Circular 40021 de 2026, con recomendaciones para fortalecer el ahorro y uso eficiente de energía en entidades públicas ante la posible llegada de El Niño durante el segundo semestre. Esa circular pidió establecer metas cuantificables y verificables de ahorro, implementar energías limpias y evaluar periódicamente el cumplimiento de medidas.
La nueva propuesta de la CREG va un paso más allá porque no se limita a recomendaciones institucionales. Plantea un mecanismo económico para modificar el comportamiento de usuarios regulados mediante señales de cobro y beneficio, buscando reducir demanda cuando el sistema enfrente estrés.
Usuarios residenciales, comerciales e industriales regulados
El programa aplicaría a usuarios regulados clasificados por segmentos residenciales, comerciales e industriales. La diferenciación por estratos y tipo de consumo busca reconocer que no todos los usuarios tienen los mismos patrones de demanda, capacidad de ajuste ni condiciones económicas.
En hogares, el ahorro puede lograrse mediante hábitos como apagar equipos que no se usan, moderar el uso de aire acondicionado, aprovechar iluminación natural, reemplazar bombillos por tecnología LED y desconectar cargas innecesarias. En comercios e industrias reguladas, el impacto puede depender de horarios de operación, refrigeración, motores, iluminación, climatización y procesos productivos.
La clave del mecanismo estará en que los usuarios entiendan claramente cuál es su meta individual, cómo se calcula el excedente, qué factor de cobro aplica y cómo se reconoce el beneficio por ahorro.
Comercializadores tendrían un papel operativo central
Aunque el proyecto es regulatorio, su aplicación práctica dependerá de los comercializadores de energía eléctrica. Ellos serían responsables de calcular consumos, aplicar cargos, reconocer beneficios, informar a usuarios y reportar los resultados del programa conforme a las reglas que finalmente apruebe la CREG.
La experiencia de 2024 mostró que la implementación de estos esquemas requiere pedagogía. Los usuarios deben entender que no se trata de un castigo generalizado, sino de una señal temporal para reducir consumo en momentos críticos y premiar a quienes contribuyan al ahorro.
Para evitar confusiones, será importante que las facturas muestren de manera clara la meta de consumo, el consumo real, el excedente o ahorro reconocido, el cargo adicional si aplica y el beneficio monetario correspondiente.
Ahorro como herramienta de confiabilidad
La reducción de demanda es una herramienta de confiabilidad del sistema eléctrico. Cuando la oferta está ajustada, disminuir el consumo puede reducir la presión sobre embalses, plantas térmicas, redes y combustibles.
A diferencia de construir nueva generación o transmisión, que toma años, un programa de ahorro puede tener efectos más rápidos si los usuarios responden a las señales económicas. Por eso, estos mecanismos suelen utilizarse en situaciones de riesgo de abastecimiento o estrés operativo.
Sin embargo, su efectividad depende de la claridad del diseño, la capacidad de medición, la comunicación al usuario y la credibilidad del programa. Si los consumidores no entienden la medida o no perciben beneficios reales, el impacto sobre la demanda puede ser limitado.
Balance entre incentivo y protección al usuario
Uno de los desafíos del proyecto será equilibrar la necesidad de ahorro con la protección de usuarios vulnerables. Los hogares de menores ingresos pueden tener menos margen para reducir consumos esenciales, mientras que otros usuarios pueden contar con más capacidad de ajuste tecnológico o inversión en eficiencia.
La diferenciación por estrato y tipo de consumidor busca responder a esa realidad, aunque el detalle de los factores de cobro y las metas será determinante para evaluar el impacto final sobre cada grupo de usuarios.
En el caso de usuarios residenciales, la señal debe evitar afectar consumos básicos indispensables. En usuarios comerciales e industriales regulados, la medida debe considerar que parte del consumo está asociado a actividades productivas, empleo y prestación de servicios.
Proyecto abierto a comentarios
El proyecto de resolución se encuentra publicado para comentarios. Esto significa que empresas, usuarios, gremios, autoridades y demás interesados pueden enviar observaciones antes de que la CREG adopte una decisión definitiva.
Esta etapa es clave porque permite revisar detalles técnicos, efectos tarifarios, metodología de cálculo, implementación por parte de comercializadores, mecanismos de información al usuario y compatibilidad con otras medidas de confiabilidad energética.
El trámite también permitirá identificar posibles ajustes para que el programa cumpla su objetivo sin generar distorsiones innecesarias. En un escenario de riesgo por El Niño, el regulador debe actuar con rapidez, pero también con suficiente claridad técnica y social.
Una señal preventiva ante riesgo de abastecimiento
La propuesta de la CREG se suma a una serie de medidas que el Gobierno, el regulador y los agentes del sector vienen discutiendo para enfrentar un posible escenario de baja hidrología. Además del ahorro, se han puesto sobre la mesa medidas para acelerar proyectos, mejorar disponibilidad de generación, fortalecer respaldo térmico y promover el uso eficiente de energía.
En mayo, medios nacionales reportaron que la CREG alistaba cinco medidas regulatorias urgentes para reforzar la confiabilidad energética ante el riesgo de El Niño, incluyendo acciones sobre disponibilidad de energía, excedentes de generación y participación activa de la demanda.
El ahorro de energía no resuelve por sí solo los problemas estructurales del sistema, pero puede ayudar a reducir presión en el corto plazo. En condiciones de estrechez, cada kilovatio hora no consumido puede contribuir a preservar recursos hídricos y disminuir la necesidad de generación más costosa.
El reto será lograr una respuesta efectiva de los usuarios
Para que el programa funcione, los usuarios deberán recibir información clara, oportuna y verificable. La meta individual de consumo, los beneficios por ahorrar y los cargos por excederse deberán comunicarse de forma sencilla para que hogares, comercios e industrias puedan ajustar sus hábitos.
También será necesario que los comercializadores cuenten con sistemas de información capaces de aplicar el programa sin errores. La facturación, los reportes y los cálculos deberán ser consistentes para evitar reclamos masivos o desconfianza en el mecanismo.
Si el diseño logra combinar pedagogía, incentivos y señales de precio bien calibradas, el programa puede convertirse en una herramienta útil para manejar periodos de estrechez energética. Si se implementa sin claridad, podría generar confusión en usuarios y presión sobre las empresas comercializadoras.
Con el proyecto de resolución publicado para comentarios, la CREG abre una nueva discusión sobre cómo involucrar a la demanda en la confiabilidad del sistema eléctrico. En medio de alertas por El Niño y baja hidrología, el ahorro de energía vuelve a convertirse en una medida preventiva para proteger el suministro y moderar el consumo nacional.

