Foto tomada de: Ministerio de Minas y Energía
Desde la Agencia Internacional de Energía Atómica, Colombia activa su ruta hacia la energía nuclear para enfrentar futuros fenómenos de El Niño
Sector: Energía
El Ministerio de Minas y Energía presentó en Viena la hoja de ruta institucional y regulatoria que adelanta con acompañamiento de la Agencia Internacional de Energía Atómica para evaluar la incorporación de energía nuclear en Colombia.
Viena, Austria, 25 de mayo de 2026. Colombia dio un nuevo paso en la evaluación de la energía nuclear como alternativa para fortalecer su seguridad energética de largo plazo. En el marco de espacios internacionales de cooperación energética realizados en Viena, el Ministerio de Minas y Energía presentó los avances del país en la construcción de un marco legislativo, institucional y regulatorio para una eventual incorporación de esta tecnología en la matriz energética nacional.
La presentación se realizó con el acompañamiento de la Cancillería colombiana y bajo los lineamientos de cooperación de la Agencia Internacional de Energía Atómica (IAEA/OIEA). Según MinEnergía, la estrategia se desarrolla de manera técnica, gradual y basada en evidencia, con el propósito de que el país pueda tomar decisiones informadas sobre su futuro energético.
El Ministerio explicó que la evaluación de la energía nuclear hace parte de una estrategia integral para diversificar la matriz energética, reducir vulnerabilidades frente a fenómenos climáticos extremos como El Niño y garantizar el abastecimiento energético en el largo plazo. La iniciativa no implica una entrada inmediata de energía nuclear, sino la construcción de capacidades institucionales y regulatorias para estudiar su viabilidad.
La exposición estuvo a cargo de Juan Carlos Bedoya, jefe de la Oficina de Asuntos Regulatorios y Empresariales del Ministerio de Minas y Energía, quien socializó la hoja de ruta que adelanta Colombia bajo estándares internacionales de seguridad, regulación y cooperación técnica.
Colombia fortalece su marco institucional para evaluar energía nuclear
Durante la presentación, MinEnergía destacó que Colombia ha suscrito 24 tratados internacionales relacionados con el uso seguro de materiales radiactivos, seguridad radiológica y no proliferación. Esta trayectoria ha permitido fortalecer capacidades institucionales y consolidar experiencia en aplicaciones nucleares para sectores como industria, salud y agricultura.
El país no parte de cero en asuntos nucleares. Aunque no cuenta con generación eléctrica nuclear comercial, Colombia ha desarrollado capacidades en usos pacíficos de la tecnología nuclear, especialmente en investigación, medicina, control radiológico, agricultura, industria y cooperación internacional.
El Ministerio resaltó también el trabajo conjunto con la Cancillería para consolidar el relacionamiento multilateral, el diálogo técnico y la cooperación internacional que requiere una hoja de ruta de esta naturaleza. En este tipo de procesos, la coordinación entre entidades es esencial para cumplir estándares globales de seguridad tecnológica, seguridad física y gobernanza regulatoria.
NEPIO coordinará análisis técnicos, regulatorios e institucionales
Uno de los puntos destacados fue la consolidación del Nuclear Energy Program Implementing Organization (NEPIO), mecanismo encargado de coordinar los análisis técnicos, regulatorios e institucionales necesarios para evaluar la viabilidad de la energía nuclear en Colombia.
Este tipo de organización es clave en los procesos de planeación nuclear porque permite articular estudios sobre demanda, tecnología, regulación, seguridad, talento humano, infraestructura, financiamiento, gestión de residuos, aceptación pública y cumplimiento de obligaciones internacionales.
Juan Carlos Bedoya aseguró que Colombia está construyendo una hoja de ruta seria, técnica y alineada con los más altos estándares internacionales, para que el país pueda tomar decisiones informadas sobre su futuro energético y fortalecer un sistema resiliente frente al cambio climático.
Según el Ministerio, Colombia avanza actualmente en el desarrollo de capacidades institucionales, revisión normativa, fortalecimiento regulatorio y cooperación internacional. Estos elementos son fundamentales para cumplir con la Fase 1 del enfoque metodológico de la IAEA.
Energía nuclear como alternativa frente a El Niño y la variabilidad climática
El interés del Gobierno por estudiar la energía nuclear se relaciona con la necesidad de fortalecer la seguridad energética frente a fenómenos climáticos cada vez más intensos. En Colombia, los eventos de El Niño pueden reducir la disponibilidad hídrica, presionar los embalses y aumentar la dependencia de generación térmica.
En ese contexto, evaluar nuevas alternativas de generación firme y baja en emisiones se vuelve relevante para la planeación de largo plazo. La energía nuclear, por su capacidad de generación continua, suele ser analizada en varios países como una opción para complementar sistemas eléctricos con alta participación renovable y reducir vulnerabilidades ante la variabilidad climática.
No obstante, su incorporación exige estudios rigurosos, altos estándares de seguridad, regulación especializada, institucionalidad robusta, formación de talento humano y una evaluación detallada de costos, riesgos, beneficios y aceptación social.
Bedoya señaló que Colombia busca construir capacidades técnicas que le permitan evaluar todas las alternativas de generación disponibles para enfrentar los efectos cada vez más intensos de los fenómenos de El Niño. Además, destacó que las tecnologías nucleares también pueden ofrecer soluciones para agricultura, industria, salud, desalinización de agua y exportación de productos agrícolas.
Cooperación con la Agencia Internacional de Energía Atómica
La Agencia Internacional de Energía Atómica es el centro mundial de cooperación en el ámbito nuclear y promueve el uso de tecnologías nucleares con fines pacíficos, bajo condiciones de seguridad tecnológica y física. Esta cooperación es fundamental para países que buscan evaluar programas nucleares o fortalecer aplicaciones nucleares no energéticas.
Colombia ya ha venido ampliando su cooperación técnica con el organismo. En febrero de 2026, la Cancillería informó que el OIEA aprobó dos proyectos para el país orientados a fortalecer el monitoreo ambiental marino frente a microplásticos y robustecer la infraestructura metrológica en radiaciones ionizantes, con impacto en salud pública, cambio climático y desarrollo sostenible.
En el caso energético, el acompañamiento de la IAEA permite al país revisar de manera ordenada los requisitos técnicos, regulatorios e institucionales antes de tomar cualquier decisión sobre generación nuclear. Esta etapa es esencial para asegurar que las evaluaciones se realicen con estándares internacionales y con información confiable.
Diversificación de la matriz energética de largo plazo
El Ministerio de Minas y Energía reiteró que la evaluación de la energía nuclear se enmarca en la estrategia para diversificar la matriz energética colombiana. El objetivo es reducir vulnerabilidades frente a fenómenos climáticos, garantizar abastecimiento de largo plazo y fortalecer la resiliencia del sistema eléctrico nacional.
La discusión ocurre en un momento en el que Colombia busca acelerar proyectos de energías renovables, fortalecer la transmisión eléctrica, mejorar la confiabilidad, ampliar la eficiencia energética y prepararse para un crecimiento sostenido de la demanda. En ese escenario, la energía nuclear aparece como una alternativa que deberá ser estudiada con rigor técnico y participación institucional.
La hoja de ruta presentada en Viena no representa una decisión definitiva de construir plantas nucleares, sino un avance en la creación de capacidades para evaluar si esta fuente puede hacer parte del futuro energético del país. Cualquier decisión posterior dependerá de estudios, regulación, condiciones económicas, seguridad, planeación y debate público.
Con este paso, Colombia busca fortalecer su soberanía energética y ampliar el abanico de opciones disponibles para enfrentar el cambio climático, la variabilidad hidrológica y los retos de confiabilidad eléctrica que podrían intensificarse en las próximas décadas.

