Colombia estudia reactor nuclear modular en el Eje Cafetero hacia 2035

Publicado por Japs Equipos Electricos

Fuente: El Colombiano

Publicado el: 2026-09-16

Categoria: Noticia Nacional

Investigadores estudian la viabilidad de reactores nucleares modulares SMR en el Eje Cafetero de Colombia

Foto tomada de: El Colombiano

Investigadores estudian si Colombia puede tener su propio reactor nuclear en el Eje Cafetero

Sector: Energía / Tecnología nuclear, seguridad energética e innovación

Investigadores de la Universidad Nacional de Colombia estudian la viabilidad de utilizar pequeños reactores nucleares modulares (SMR) en el Eje Cafetero. La iniciativa busca analizar si esta tecnología podría diversificar la matriz eléctrica, reducir la exposición del país a periodos de sequía y aportar energía firme en regiones conectadas y zonas aisladas.

Bogotá D.C., septiembre de 2026. Colombia empieza a profundizar uno de los debates tecnológicos más relevantes para el futuro de su sistema eléctrico: la posible incorporación de energía nuclear como complemento de la matriz nacional.

Investigadores de la Universidad Nacional de Colombia estudian actualmente la viabilidad de pequeños reactores nucleares modulares, conocidos como SMR por sus siglas en inglés, en el Eje Cafetero.

La iniciativa está liderada por el físico Diego Torres y el profesor Camilo Younes, y cuenta con participación de la Universidad de Caldas, la Universidad del Quindío, la Gobernación del Quindío, representantes comunitarios y actores del sector privado.

Por ahora, el proyecto se encuentra en etapa de investigación y evaluación. No existe todavía una decisión para construir una central nuclear ni una ubicación definitiva para un reactor. El objetivo inicial es determinar si esta tecnología puede resultar técnica, económica y socialmente viable para Colombia.

¿Por qué Colombia estudia energía nuclear?

Uno de los principales argumentos de los investigadores es la fuerte dependencia de Colombia de la generación hidroeléctrica.

La matriz eléctrica colombiana tiene una participación importante de centrales hidráulicas, lo que permite producir electricidad con bajas emisiones durante condiciones hidrológicas favorables.

Sin embargo, esa fortaleza también representa una vulnerabilidad durante fenómenos climáticos severos. Cuando disminuyen las lluvias y los aportes a los embalses, el sistema debe reducir la generación hidráulica y apoyarse en mayor proporción en plantas térmicas.

Episodios como el Fenómeno de El Niño han reactivado la discusión sobre la necesidad de contar con fuentes firmes adicionales que permitan diversificar la matriz y reducir la exposición del país a ciclos prolongados de sequía.

El Eje Cafetero sería el escenario inicial

El proyecto propone utilizar el Eje Cafetero como escenario de estudio por sus características de conectividad con la infraestructura energética nacional.

La evaluación contempla territorios de Caldas, Risaralda y Quindío, aunque hasta el momento no se ha definido un municipio específico para una eventual instalación.

Los investigadores pretenden determinar cómo podría comportarse un pequeño reactor modular dentro de una región conectada al sistema eléctrico y cuáles serían sus impactos económicos, técnicos y sociales.

La selección regional también permitiría analizar la percepción de las comunidades y la capacidad de la infraestructura existente para integrar una nueva fuente de generación firme.

¿Qué son los pequeños reactores nucleares modulares?

Los Small Modular Reactors (SMR) son reactores nucleares de menor escala frente a las centrales convencionales de gran tamaño.

De acuerdo con la información citada por la Universidad Nacional y El Colombiano, la tecnología estudiada podría producir entre 10 y 200 megavatios, dependiendo del diseño seleccionado.

Su tamaño permitiría estudiar aplicaciones distintas a las de una gran central nuclear tradicional, incluyendo redes regionales, sistemas industriales o territorios con demanda eléctrica limitada.

El carácter modular también busca facilitar que determinadas partes de los equipos puedan fabricarse bajo condiciones estandarizadas y ensamblarse posteriormente en el sitio de instalación.

Así produciría electricidad un reactor modular

El principio básico de funcionamiento continúa siendo la fisión nuclear.

Durante el proceso, determinados núcleos atómicos liberan energía en forma de calor. Ese calor se utiliza para calentar agua u otro fluido y producir vapor.

Posteriormente, el vapor mueve una turbina conectada a un generador eléctrico, en un proceso similar al utilizado en otras centrales térmicas.

Una diferencia fundamental es que el reactor no requiere quemar carbón, gas natural o diésel para obtener el calor necesario. Por ello, durante su operación, la generación nuclear presenta emisiones directas de gases de efecto invernadero muy bajas.

Generación continua frente a fuentes variables

Una de las características que más interés genera alrededor de la energía nuclear es su capacidad para producir electricidad de manera continua.

Mientras fuentes como la energía solar dependen de la radiación disponible y la eólica de la velocidad del viento, una central nuclear puede producir energía de forma estable durante periodos prolongados.

Esa característica permite analizarla como una fuente de energía firme que podría complementar una matriz con mayor participación de tecnologías renovables variables.

Para Colombia, esta posibilidad adquiere relevancia en escenarios de menor hidrología, cuando la generación hidroeléctrica pierde capacidad y aumenta el despacho de centrales térmicas.

Simulaciones antes de tomar decisiones

El proyecto colombiano se encuentra todavía en una fase de investigación.

Los académicos utilizarán simulaciones computacionales para evaluar variables técnicas, económicas y sociales antes de considerar cualquier decisión sobre implementación.

Los modelos permitirían analizar cuánta electricidad podría producir un reactor, cómo interactuaría con la red, cuáles serían sus costos y qué condiciones de infraestructura serían necesarias.

También se pretende estudiar percepción y aceptación comunitaria, uno de los elementos más sensibles cuando se discute la instalación de infraestructura nuclear.

Comunidades harán parte del análisis

El componente social tendrá un papel importante dentro del proyecto.

Los investigadores no buscan limitar la evaluación a aspectos físicos o de ingeniería. También se pretende conocer las preocupaciones de las comunidades, explicar el funcionamiento de la tecnología y analizar su aceptación.

La participación comunitaria resulta especialmente importante debido a las inquietudes que históricamente acompañan a la energía nuclear en temas como seguridad, residuos radiactivos, manejo de emergencias y efectos ambientales.

La iniciativa incorpora a la comunidad afro-guamal dentro de los actores mencionados en el proceso, además de instituciones académicas, autoridades regionales y sector privado.

Proyecto busca financiación con regalías

Actualmente, el proyecto de investigación se encuentra en fase final de evaluación para acceder a financiación mediante el Sistema General de Regalías.

Si recibe los recursos, el equipo podría avanzar en una etapa más amplia de simulación, análisis territorial, percepción social y desarrollo tecnológico.

Esto permitiría construir una base técnica para determinar si Colombia debería continuar avanzando hacia estudios más detallados sobre pequeños reactores modulares.

La aprobación del proyecto de investigación no significaría, por sí misma, la autorización para construir una central nuclear.

2035 aparece como horizonte de largo plazo

Los investigadores plantean 2035 como un horizonte en el que la iniciativa podría alcanzar una etapa de materialización si los estudios resultan favorables y el país completa todos los pasos técnicos, regulatorios, ambientales y financieros requeridos.

El plazo debe entenderse como una meta potencial de largo plazo y no como una fecha de construcción ya aprobada.

Antes de llegar a ese escenario, Colombia tendría que avanzar en regulación, licenciamiento, selección tecnológica, estudios ambientales, modelos financieros, gestión de residuos, preparación institucional y formación de talento especializado.

Colombia ya tiene una nueva Ley Nuclear

Uno de los cambios más importantes durante 2026 fue la expedición de la Ley 2603 del 10 de julio de 2026.

La norma creó la Agencia Nacional de Seguridad Nuclear (ANSN) y estableció un marco legislativo para regular las actividades relacionadas con radiaciones ionizantes, materiales nucleares y materiales radiactivos en Colombia.

La ley establece que los materiales nucleares del país deben utilizarse exclusivamente con fines pacíficos y fortalece la estructura institucional necesaria para supervisar tecnologías nucleares.

Este avance es importante porque cualquier eventual proyecto de generación eléctrica nuclear necesitaría una autoridad regulatoria con capacidad técnica e independencia para licenciar, vigilar e inspeccionar instalaciones.

Agencia Nacional de Seguridad Nuclear

La creación de la ANSN busca fortalecer la vigilancia sobre las tecnologías nucleares y las radiaciones ionizantes.

Entre sus funciones estaría ejercer control regulatorio sobre usos seguros y pacíficos, otorgar autorizaciones, desarrollar normas técnicas y supervisar instalaciones y materiales.

La existencia de una autoridad especializada representa uno de los pasos institucionales necesarios para que Colombia pueda evaluar de manera responsable proyectos nucleares más complejos.

Esto no implica que la ley haya autorizado automáticamente la construcción de centrales nucleares. Cada eventual proyecto tendría que cumplir procesos adicionales de autorización y regulación.

Gobierno también avanza con el OIEA

La discusión académica coincide con una agenda institucional que el Gobierno ha venido desarrollando con el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA).

En febrero de 2026, Colombia firmó un Memorando de Entendimiento con el organismo para establecer cooperación técnica en planificación energética, infraestructura nuclear y pequeños reactores modulares.

El acuerdo no obliga al país a construir reactores, pero abre espacios de intercambio de información, modelamiento, buenas prácticas, regulación y desarrollo de capacidades técnicas.

En mayo, el Ministerio de Minas y Energía también presentó ante el OIEA una hoja de ruta institucional y regulatoria para evaluar la eventual incorporación de energía nuclear a la matriz colombiana.

Colombia profundiza cooperación internacional

La energía nuclear también apareció recientemente dentro de la agenda bilateral entre Colombia y Estados Unidos.

En septiembre de 2026, ambos gobiernos anunciaron un Memorando de Entendimiento para fortalecer la cooperación en materia nuclear, con énfasis en diálogo técnico, capacidades regulatorias, formación de talento y seguridad energética.

Este tipo de acuerdos podría ser relevante si Colombia decide avanzar hacia estudios de ingeniería más detallados, debido a que la industria nuclear requiere cooperación internacional, certificaciones, proveedores especializados y cumplimiento de estándares globales.

La regulación sigue siendo uno de los principales retos

A pesar de los avances legislativos, Colombia todavía tendría que desarrollar una estructura regulatoria mucho más detallada antes de poner en operación un reactor de generación eléctrica.

Serían necesarias reglas sobre licenciamiento, selección de sitios, diseño, construcción, operación, mantenimiento, seguridad física, protección radiológica, residuos y eventual desmantelamiento.

También habría que definir protocolos de emergencia y responsabilidades institucionales para cualquier instalación nuclear de generación.

La Ley 2603 constituye un avance institucional, pero el desarrollo de una industria nuclear eléctrica requeriría reglamentación, capacidades técnicas y procesos adicionales.

Seguridad nuclear será determinante

La seguridad es uno de los elementos centrales de cualquier proyecto nuclear.

Los diseños modernos incorporan sistemas de protección que buscan detener automáticamente una reacción cuando se presentan condiciones anormales y mantener refrigerado el núcleo del reactor.

Sin embargo, cualquier proyecto necesitaría demostrar el cumplimiento de estándares internacionales y analizar riesgos específicos relacionados con ubicación, actividad sísmica, disponibilidad de agua, infraestructura, clima y densidad poblacional.

Estas variables serían particularmente importantes antes de seleccionar un sitio definitivo en el Eje Cafetero o cualquier otra región.

Gestión de residuos será otro punto de análisis

Además de la operación de los reactores, Colombia tendría que establecer una estrategia para gestionar combustible nuclear usado y residuos radiactivos.

Esto implica definir sistemas de almacenamiento, transporte, seguridad y disposición dentro de un marco regulatorio que proteja a las personas y al ambiente durante periodos prolongados.

Este componente será uno de los factores que deberán ser incluidos en cualquier evaluación económica y ambiental integral de la tecnología.

Tecnología podría ser más costosa inicialmente

Diego Torres ha señalado que, bajo las condiciones actuales, implementar energía nuclear podría tener costos varias veces superiores a los de la generación hidroeléctrica.

No obstante, los investigadores esperan que nuevos diseños, modularización y avances tecnológicos puedan modificar esos costos a medida que la tecnología madure.

Precisamente por eso, el estudio busca analizar no solamente la capacidad técnica, sino también la viabilidad económica frente a otras alternativas disponibles para Colombia.

La comparación tendría que considerar inversión inicial, vida útil, combustible, mantenimiento, gestión de residuos, financiación y confiabilidad aportada al sistema.

Zonas aisladas podrían convertirse en otro escenario de estudio

Los investigadores también consideran que los reactores de menor escala podrían estudiarse en el futuro para territorios aislados.

Colombia cuenta con extensas Zonas No Interconectadas (ZNI), en las que muchas comunidades dependen de generación con diésel y otros combustibles líquidos.

Estos sistemas pueden tener costos elevados debido al transporte del combustible y a las dificultades logísticas para atender poblaciones apartadas.

Los SMR podrían ser analizados como una alternativa de largo plazo para este tipo de territorios si la tecnología demuestra seguridad, competitividad económica y viabilidad operativa.

Nuclear no reemplazaría automáticamente a las hidroeléctricas

El objetivo del estudio no es plantear un reemplazo inmediato de las centrales hidroeléctricas.

La discusión se centra en diversificar la matriz eléctrica y reducir la dependencia excesiva de una sola fuente durante periodos climáticos adversos.

Una eventual planta nuclear podría coexistir con hidroeléctricas, generación solar, eólica, térmica y sistemas de almacenamiento dentro de un portafolio más diversificado.

La combinación de tecnologías podría mejorar la capacidad del sistema para responder a variaciones de demanda, cambios en hidrología e intermitencia de las energías renovables.

El Niño impulsa el debate

La discusión sobre energía nuclear ha ganado visibilidad en momentos en que Colombia enfrenta riesgos asociados al Fenómeno de El Niño 2026-2027.

La reducción de aportes hídricos obliga al sistema a utilizar con mayor intensidad generación térmica y a preservar agua almacenada en los embalses.

Los investigadores consideran que contar con fuentes firmes adicionales podría disminuir la vulnerabilidad del sistema en futuras sequías severas.

Sin embargo, un proyecto nuclear no sería una solución inmediata para la coyuntura actual debido a los largos periodos requeridos para investigación, regulación, construcción y puesta en operación.

Un proyecto de largo plazo para Colombia

La eventual incorporación de energía nuclear tendría que entenderse como una decisión estratégica de largo plazo.

Antes de construir cualquier reactor, Colombia necesitaría completar estudios técnicos, financieros, ambientales, territoriales y regulatorios.

También tendría que garantizar formación de ingenieros, físicos, operadores, reguladores, especialistas en seguridad y otros profesionales capaces de desarrollar y supervisar el sector.

La investigación que actualmente se plantea para el Eje Cafetero sería apenas una de las primeras etapas de ese proceso.

Qué se sabe realmente hasta ahora

Colombia todavía no tiene aprobado un reactor nuclear de generación eléctrica para el Eje Cafetero.

Lo que existe actualmente es un proyecto de investigación que busca evaluar la viabilidad de SMR mediante simulaciones, estudios técnicos y análisis social.

La iniciativa está buscando financiación del Sistema General de Regalías y plantea 2035 como un horizonte potencial si el desarrollo de los estudios, la regulación y las demás condiciones necesarias resulta favorable.

Tampoco se ha definido un municipio específico para una futura instalación. El Eje Cafetero funciona por ahora como región de análisis debido a su conectividad energética.

Una nueva alternativa dentro del debate energético

El estudio representa una señal de que Colombia está ampliando las tecnologías consideradas dentro de su planificación energética.

Hidroeléctricas, energía solar, parques eólicos, térmicas, baterías, gas y ahora pequeños reactores modulares forman parte de una discusión más amplia sobre cómo construir un sistema confiable, sostenible y preparado para las próximas décadas.

La decisión final dependerá de evidencia técnica, costos, regulación, seguridad, aceptación comunitaria y capacidad institucional.

Investigadores de la Universidad Nacional de Colombia estudian la viabilidad de utilizar pequeños reactores nucleares modulares (SMR) en el Eje Cafetero. La tecnología analizada tendría capacidades de entre 10 y 200 MW y podría servir para diversificar una matriz eléctrica altamente dependiente de la hidroelectricidad. La iniciativa está liderada por Diego Torres y Camilo Younes y se encuentra en evaluación para obtener recursos del Sistema General de Regalías. Aunque se ha planteado 2035 como horizonte potencial, actualmente no existe una autorización para construir un reactor ni una ubicación definitiva. Colombia, además, cuenta desde julio de 2026 con la Ley 2603, que creó la Agencia Nacional de Seguridad Nuclear y fortaleció el marco regulatorio para los usos seguros y pacíficos de tecnologías nucleares.

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