América Latina duplica su capacidad de almacenamiento en baterías

Publicado por Japs Equipos Electricos

Fuente: Portafolio

Publicado el: 2026-09-03

Categoria: Noticia Nacional

América Latina duplica su capacidad de almacenamiento de energía en baterías BESS con liderazgo de Chile

Foto tomada de: Portafolio

Región dobla capacidad de guardar electricidad

Sector: Energía / Almacenamiento, baterías y transición energética

América Latina y el Caribe duplicaron en menos de un año su capacidad de almacenamiento de energía en baterías, al pasar de 1.683 MW en 2025 a 3.408 MW en agosto de 2026. Según la Olacde, Chile lidera este desarrollo con 2.291 MW en operación, cerca de dos tercios del total regional identificado.

Bogotá D.C., septiembre de 2026. América Latina y el Caribe entraron en una nueva etapa para el almacenamiento de energía. La capacidad instalada de baterías, conocida técnicamente como BESS por sus siglas en inglés, se duplicó en menos de un año y pasó de 1.683 megavatios en 2025 a 3.408 megavatios en agosto de 2026.

La cifra fue destacada por la Organización Latinoamericana y Caribeña de Energía (Olacde), que señaló que el crecimiento marca el tránsito desde proyectos puntuales hacia una etapa en la que el almacenamiento empieza a ganar escala y a cumplir un papel creciente en la integración de energías renovables.

Las baterías permiten almacenar electricidad producida en momentos de alta oferta y entregarla posteriormente cuando aumenta la demanda, cae la generación renovable o aparecen restricciones en la red.

Este avance es clave para una región que viene incorporando más energía solar y eólica, tecnologías que aportan generación limpia, pero cuya producción depende de condiciones naturales como radiación solar, viento, nubosidad y horarios de disponibilidad.

Capacidad BESS pasó de 1.683 MW a 3.408 MW

El dato central del reporte es el salto en capacidad operativa de almacenamiento con baterías.

América Latina y el Caribe pasaron de 1.683 MW identificados en 2025 a 3.408 MW en agosto de 2026.

Este crecimiento muestra que la región dejó atrás una etapa dominada por proyectos aislados y empieza a desarrollar sistemas de almacenamiento con mayor escala, impacto operativo y relevancia para la planificación eléctrica.

Chile lidera el almacenamiento con baterías

Chile lidera el desarrollo regional de almacenamiento con baterías.

El país cuenta con 2.291 MW en operación, lo que equivale a cerca de dos tercios del total regional identificado.

Su liderazgo responde principalmente a la rápida expansión de proyectos solares y eólicos, así como a la necesidad de aprovechar mejor la electricidad renovable producida en zonas donde la generación puede superar temporalmente la capacidad de transmisión o la demanda disponible.

Chile suma 9,6 GW entre operación, pruebas y construcción

A junio de 2026, Chile suma 2.389 MW en fase de pruebas y 4.960 MW en construcción.

Al sumar proyectos operativos, en pruebas y en construcción, el país alcanza aproximadamente 9,6 GW de capacidad vinculada al almacenamiento con baterías.

Esta cartera muestra que el liderazgo chileno no se limita a la infraestructura ya conectada, sino que tiene una ruta de expansión en marcha para los próximos años.

Baterías ayudan a integrar solar y eólica

El crecimiento del almacenamiento está directamente relacionado con la expansión de la energía solar y la energía eólica.

Estas fuentes renovables son fundamentales para la descarbonización, pero presentan variabilidad: la solar depende del ciclo diario y de la radiación, mientras que la eólica depende del comportamiento del viento.

Las baterías permiten capturar energía cuando hay abundancia de generación renovable y entregarla en horarios de mayor demanda o menor producción, aumentando la flexibilidad del sistema eléctrico.

Menos vertimientos y más eficiencia del sistema

Una de las principales ventajas del almacenamiento es la reducción de vertimientos de energía.

Los vertimientos ocurren cuando existe generación disponible, pero el sistema no puede aprovecharla por falta de demanda, restricciones de transmisión o limitaciones operativas.

Al almacenar esa electricidad para utilizarla posteriormente, las baterías ayudan a mejorar el aprovechamiento de los recursos renovables y reducen pérdidas de energía potencialmente útil.

Alivio para redes de transmisión

Las baterías también pueden contribuir a aliviar restricciones de la red de transmisión.

En sistemas donde la generación renovable se concentra en zonas alejadas de los centros de consumo, las líneas pueden congestionarse durante horas de alta producción.

El almacenamiento permite desplazar parte de esa energía en el tiempo, reduciendo presión sobre la red y aportando mayor capacidad de gestión al operador del sistema.

México proyecta 2.216 MW hacia 2030

La expansión del almacenamiento no se limita a Chile.

México prevé incorporar 2.216 MW de almacenamiento hacia 2030 a través de la Comisión Federal de Electricidad.

Este tipo de proyectos puede ayudar a fortalecer la confiabilidad del sistema, integrar renovables y mejorar la capacidad de respuesta frente a picos de demanda o restricciones regionales.

Argentina adjudicó más de 1.400 MW

Argentina también avanza en almacenamiento mediante mecanismos competitivos.

Según la información destacada por Olacde, el país ha adjudicado más de 1.400 MW en proyectos de almacenamiento.

La adjudicación mediante esquemas competitivos puede favorecer señales de precio, selección de proyectos eficientes y mayor participación privada en el desarrollo de infraestructura flexible.

Honduras desarrolla sistema de 75 MW y 300 MWh

Honduras desarrolla un sistema de 75 MW y 300 MWh, con cuatro horas de almacenamiento.

Esta configuración permite entregar energía durante varias horas, lo que puede fortalecer la red y aumentar la confiabilidad del suministro.

Para sistemas eléctricos de menor tamaño, las baterías pueden representar una herramienta estratégica para estabilizar redes, administrar contingencias y mejorar calidad del servicio.

Brasil avanza en regulación y mecanismos competitivos

Brasil, uno de los mercados eléctricos más grandes de la región, avanza en regulación y mecanismos competitivos específicos para almacenamiento.

La definición de reglas será clave para que los sistemas de baterías puedan participar de manera eficiente en mercados eléctricos, servicios complementarios, respaldo de red y proyectos de integración renovable.

El caso brasileño muestra que, además de instalar equipos, la región debe resolver cómo remunerar la flexibilidad, qué servicios pueden prestar las baterías y cómo se integran a la planificación del sistema.

Almacenamiento ya no es un complemento marginal

El crecimiento regional demuestra que las baterías dejaron de ser una tecnología experimental o marginal.

Su papel empieza a ser estratégico para integrar renovables, mejorar confiabilidad, optimizar redes y responder a una demanda eléctrica más dinámica.

En la práctica, el almacenamiento permite que la electricidad producida en un momento pueda utilizarse después, lo que cambia la forma tradicional de operar sistemas eléctricos basados casi exclusivamente en generación y consumo instantáneo.

El reto: planificar flexibilidad, no solo capacidad

La Olacde advierte que la expansión de las baterías plantea nuevos desafíos para la planificación, regulación y diseño de mercados eléctricos.

El objetivo no debe limitarse a sumar megavatios instalados, sino a identificar qué tipo de flexibilidad necesita cada sistema.

Esto implica definir si las baterías se requieren para respaldo, desplazamiento horario de energía, control de frecuencia, reducción de congestiones, integración renovable, alivio de transmisión o atención de picos de demanda.

Nuevas reglas para nuevos servicios

Las baterías pueden prestar múltiples servicios al sistema eléctrico, pero para que esos servicios se materialicen se necesitan reglas claras.

Los mercados deben definir cómo se remunera la energía almacenada, quién puede operar activos de almacenamiento, cómo se contabilizan cargas y descargas, qué obligaciones tienen estos proyectos y cómo participan en servicios auxiliares.

Sin marcos regulatorios adecuados, la tecnología puede avanzar más lento o no recibir señales suficientes para instalarse donde más valor aporta.

Una pieza clave para la transición energética

El almacenamiento será una pieza clave para la transición energética de América Latina y el Caribe.

A medida que aumenta la participación de fuentes renovables variables, los sistemas eléctricos requieren herramientas que permitan balancear oferta y demanda, conservar energía limpia y responder con rapidez ante cambios operativos.

Las baterías ofrecen esa capacidad de respuesta, especialmente cuando se integran con proyectos solares, eólicos, redes inteligentes, gestión de demanda e interconexiones regionales.

Oportunidad para Colombia

Para Colombia, el avance regional representa una señal importante.

El país ha empezado a incorporar el almacenamiento dentro de su agenda eléctrica, especialmente a través de la regulación de los Sistemas de Almacenamiento de Energía con Baterías (SAEB) y proyectos asociados a energía solar.

En un sistema con alta dependencia hidráulica, riesgo de sequías, crecimiento de demanda y retrasos de transmisión, las baterías pueden aportar flexibilidad, respaldo y mejor aprovechamiento de generación renovable.

Baterías y seguridad energética

La seguridad energética no depende únicamente de tener más plantas de generación.

También exige contar con redes robustas, almacenamiento, capacidad de respuesta, combustibles disponibles, gestión de demanda y reglas que permitan operar el sistema de manera flexible.

En ese contexto, las baterías pueden ayudar a reducir vulnerabilidades durante horas críticas, eventos climáticos o restricciones de transmisión.

De proyectos puntuales a una industria regional

El salto de capacidad observado entre 2025 y agosto de 2026 muestra que la región está pasando de proyectos puntuales a una industria regional de almacenamiento.

Este cambio traerá nuevos actores, modelos de negocio, esquemas de contratación, necesidades de financiamiento, estándares técnicos y debates regulatorios.

También abrirá oportunidades para proveedores de tecnología, empresas de ingeniería, operadores de red, generadores renovables, consumidores industriales e inversionistas.

Qué viene para América Latina

La siguiente etapa estará marcada por la capacidad de los países para definir reglas, identificar necesidades reales de flexibilidad y atraer inversión hacia proyectos que aporten valor al sistema.

Chile ya muestra una ruta de crecimiento acelerado; México y Argentina avanzan con planes y adjudicaciones; Honduras desarrolla almacenamiento para confiabilidad; y Brasil trabaja en marcos regulatorios y mecanismos competitivos.

La pregunta para el resto de países será cómo incorporar baterías de manera eficiente sin trasladar costos innecesarios a los usuarios y sin perder de vista la confiabilidad del sistema.

América Latina y el Caribe duplicaron en menos de un año su capacidad de almacenamiento de energía en baterías, al pasar de 1.683 MW en 2025 a 3.408 MW en agosto de 2026. Chile lidera la región con 2.291 MW en operación y cerca de 9,6 GW entre proyectos operativos, en pruebas y en construcción. La expansión de los sistemas BESS permitirá integrar más energías renovables, reducir vertimientos, aliviar restricciones de transmisión y aportar flexibilidad a sistemas eléctricos que enfrentan mayor demanda, variabilidad climática y necesidades crecientes de confiabilidad.

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