Foto tomada de: Valora Analitik / Air-e
Air-e podría superar $4 billones en deudas y eleva las alertas en el mercado eléctrico colombiano
Sector: Energía / Liquidez, comercialización y generación térmica
Las obligaciones de Air-e con empresas del sector eléctrico mantienen una trayectoria creciente y podrían superar los $4 billones al cierre de 2026, de acuerdo con proyecciones divulgadas durante el Congreso del Mercado de Energía Mayorista. La situación aumenta la presión sobre generadores, especialmente las plantas térmicas que necesitan liquidez para comprar gas, carbón y otros combustibles durante el Fenómeno de El Niño.
Bogotá D.C., octubre de 2026. La situación financiera de Air-e continúa deteriorándose y se consolida como uno de los principales focos de riesgo para la cadena eléctrica colombiana.
Según cifras y proyecciones presentadas durante el Congreso del Mercado de Energía Mayorista (MEM), las obligaciones de la comercializadora podrían superar los $4 billones antes de finalizar 2026 si mantiene el ritmo de crecimiento observado durante los últimos dos años.
Air-e presta el servicio de electricidad en Atlántico, Magdalena y La Guajira y representa una proporción relevante del mercado regulado nacional.
La preocupación del sector no se limita al tamaño de la deuda, sino al efecto que los retrasos de pago generan sobre empresas que también deben atender obligaciones de combustible, operación, mantenimiento, financiación e inversión.
De $530.000 millones a más de $4 billones proyectados
En septiembre de 2024, cuando la empresa fue intervenida, sus obligaciones con compañías del sector eléctrico rondaban los $530.000 millones, según las cifras citadas por Valora Analitik.
Desde entonces, el saldo pendiente ha aumentado de manera significativa.
Al calcular la evolución promedio de las obligaciones, el análisis estima que la deuda ha crecido aproximadamente $150.000 millones mensuales.
De mantenerse esa tendencia, Air-e podría superar la barrera de los $4 billones en diciembre de 2026.
XM reportó $4,29 billones de deuda en todo el mercado
El problema también puede observarse desde las cifras agregadas del Mercado de Energía Mayorista.
Según información de XM presentada durante el Congreso del MEM, las obligaciones pendientes en el mercado llegaron a aproximadamente $4,29 billones a agosto de 2026.
Air-e concentra una parte sustancial de este valor, por lo que la situación de la comercializadora tiene efectos que superan ampliamente a una sola compañía.
XM ha señalado que el crecimiento de las cuentas pendientes genera vulnerabilidad financiera y puede introducir riesgos adicionales para el funcionamiento del mercado.
Generadores son los principales acreedores
Los generadores de electricidad se encuentran entre los actores más afectados por el deterioro de la cadena de pagos.
Estas compañías entregan energía al mercado y posteriormente dependen de los pagos de comercializadores y demás agentes para recuperar sus recursos.
Cuando un comprador de gran tamaño acumula obligaciones durante meses, los generadores deben continuar atendiendo gastos mientras aumenta el volumen de recursos pendientes de recaudo.
Esta situación puede obligarlos a aumentar endeudamiento, utilizar caja propia o reducir capacidad para realizar otras inversiones.
Deuda con las térmicas podría superar $2,5 billones
La Asociación Nacional de Empresas Generadoras (Andeg) ha puesto especial atención sobre las obligaciones con las plantas térmicas.
Según los cálculos citados, la deuda con estos generadores era cercana a $260.000 millones en septiembre de 2024.
La proyección utilizada por el gremio indica que podría superar los $2,5 billones al cierre de 2026.
Este incremento resulta especialmente sensible porque las térmicas necesitan desembolsar recursos antes de producir electricidad para adquirir gas, carbón, diésel u otros combustibles.
El Niño vuelve más crítica la liquidez térmica
La crisis financiera coincide con una etapa en la que Colombia necesita una mayor participación del parque térmico.
Durante El Niño, la reducción de lluvias disminuye los aportes hacia los embalses y obliga al sistema a conservar parte de la generación hidráulica disponible.
Las plantas térmicas funcionan entonces como una fuente de respaldo para sostener la demanda durante los periodos de menor hidrología.
Si estas compañías tienen dificultades de caja, su capacidad para garantizar el suministro de combustible puede verse presionada precisamente cuando el sistema más las necesita.
Menor disponibilidad de gas añade presión
El problema se intensifica por las dificultades que enfrenta Colombia para cubrir su demanda de gas con producción doméstica.
El país ha aumentado progresivamente sus importaciones y, durante los periodos de alta generación térmica, necesita mayores volúmenes de este combustible.
El gas importado puede implicar mayores costos debido al precio internacional, transporte y regasificación.
Todo esto incrementa el capital de trabajo requerido por los generadores térmicos y vuelve más importante que los pagos del mercado se realicen oportunamente.
Air-e necesita alrededor de $430.000 millones mensuales para comprar energía
El economista Iván Arroyave, citado por Valora Analitik, estima que Air-e necesita aproximadamente $430.000 millones cada mes para cubrir sus compras de energía.
Esa necesidad de caja no significa que la compañía logre recuperar el mismo monto mediante recaudo.
Una diferencia persistente entre lo que debe pagar y lo que efectivamente recauda contribuye a que continúe creciendo el déficit financiero.
Por eso, el analista considera que cualquier mecanismo de financiación debe estar acompañado por cambios estructurales en la empresa.
La banca entra en la búsqueda de una solución
Durante el Congreso del MEM, la ministra de Minas y Energía, María Nohemí Arboleda, confirmó que el Gobierno analiza alternativas con entidades financieras.
La ministra indicó que existen propuestas bajo evaluación y que el objetivo es encontrar mecanismos que ayuden a estabilizar financieramente la compañía y al mercado.
Sin embargo, todavía no se ha informado públicamente una estructura definitiva, el monto potencial de una operación ni qué garantías respaldarían una eventual financiación.
Una financiación bancaria necesita garantías
Una de las preguntas centrales es quién respondería frente a una eventual deuda adquirida con los bancos.
Silvana Habib, presidenta de Asoenergía, señaló que la participación de la banca puede ser una señal positiva para mejorar la situación financiera del mercado.
Sin embargo, indicó que será necesario conocer cómo se estructurarán las garantías, cómo se administrarán los riesgos y qué flujos asegurarían el pago de las obligaciones.
También debe definirse si existiría algún tipo de respaldo de la Nación.
Banca puede ordenar la caja, pero no eliminar el déficit
Los analistas consultados hacen una distinción importante entre financiar la deuda y corregir las causas que la producen.
Un préstamo podría otorgar liquidez inmediata y permitir pagar parte de las obligaciones pendientes.
Sin embargo, si el recaudo, las pérdidas, los costos de compra de energía y la estructura financiera permanecen sin cambios, el déficit puede volver a crecer después de utilizar esos recursos.
Por esta razón, cualquier solución bancaria tendría que integrarse dentro de una reorganización empresarial más amplia.
Quién paga la deuda será una de las preguntas decisivas
Arroyave plantea tres interrogantes que deberán resolverse antes de considerar viable una solución bancaria.
El primero es quién asumirá jurídicamente la deuda.
El segundo es de dónde saldrán los recursos para pagarla y el tercero es quién respaldará las obligaciones frente a las entidades financieras.
Dependiendo de la estructura escogida, el costo podría terminar siendo asumido por la empresa, el Estado, los usuarios o una combinación de diferentes fuentes.
Una garantía estatal tendría implicaciones fiscales
Si la Nación otorgara garantías para respaldar una financiación, existiría un riesgo fiscal que tendría que ser reconocido dentro de la estructura del proyecto.
Esto no significa que exista actualmente una garantía estatal aprobada.
La ministra señaló únicamente que se están evaluando alternativas con la banca y que todavía deben definirse los detalles del posible mecanismo.
Trasladar el costo a las tarifas también tendría consecuencias
Otra posible fuente para financiar obligaciones sería trasladar parte del costo a los usuarios.
Sin embargo, esta alternativa tendría un efecto directo sobre las tarifas en una región que ya enfrenta fuertes discusiones sobre asequibilidad y calidad del servicio.
Por eso, cualquier modificación tarifaria tendría que pasar por los procedimientos regulatorios correspondientes y evaluar su impacto sobre los hogares y empresas.
Recursos públicos podrían ser una pieza de la solución
El Gobierno ya ha impulsado mecanismos presupuestales para aliviar parcialmente las obligaciones de la cadena eléctrica.
En septiembre se presentó el Proyecto de Ley 401 de 2026, que plantea trasladar $1,2 billones del presupuesto hacia el pago de obligaciones reconocidas dentro del mercado eléctrico.
Estos recursos forman parte de una estrategia para evitar que los problemas de liquidez interfieran con la operación de generadores y otros acreedores.
Aun así, los gremios han insistido en que se trata de un alivio parcial y no de una solución estructural.
Deuda anterior y deuda corriente deberían separarse
Una eventual reorganización también tendría que diferenciar las obligaciones acumuladas de las que surgen cada mes por la operación corriente.
Esta separación permitiría diseñar un mecanismo para pagar el déficit histórico mientras se evita que las nuevas compras de energía continúen acumulándose.
Sin esta distinción, los recursos destinados a reducir la deuda podrían ser rápidamente absorbidos por nuevas obligaciones.
Reducir pérdidas debe hacer parte de la solución
El problema financiero también está relacionado con las pérdidas de energía y las dificultades de recaudo.
Una comercializadora debe comprar electricidad en el mercado incluso cuando posteriormente parte de esa energía no logra ser facturada o cobrada.
Fraudes, conexiones irregulares, pérdidas técnicas y problemas de recaudo reducen los ingresos disponibles para pagar a los proveedores.
Corregir estas variables será esencial para lograr que cualquier nueva financiación sea sostenible.
Inversión en redes también continúa pendiente
El saneamiento financiero debe ir acompañado de inversión.
Las redes de distribución necesitan mantenimiento, reposición de equipos y proyectos que permitan reducir pérdidas y mejorar calidad.
Una empresa que utiliza toda su caja para cubrir compras de energía y obligaciones acumuladas tiene menos capacidad para financiar estas mejoras.
Esto puede generar un círculo en el que la falta de inversión incrementa las pérdidas y, posteriormente, deteriora todavía más las finanzas.
Siete administraciones reflejan alta rotación
Otro elemento destacado en la información divulgada es la rotación administrativa de la compañía.
Desde la intervención han pasado varias personas por la dirección de Air-e, lo que ha generado cuestionamientos sobre continuidad en la gestión y ejecución de estrategias.
La fuente señala que siete personas han pasado por la conducción de la empresa durante el periodo mencionado.
Actualmente, el agente especial informado por la fuente es Ramiro Castilla Andrade.
Alta rotación puede dificultar planes de largo plazo
Una recuperación financiera de esta magnitud necesita medidas que pueden tardar varios años en generar resultados.
Disminuir pérdidas, aumentar recaudo, renegociar obligaciones y ejecutar inversiones son procesos que requieren continuidad administrativa.
Una rotación elevada puede dificultar la ejecución de un mismo plan durante periodos suficientemente largos.
Gobierno reconoce un posible riesgo sistémico
El Ministerio de Minas y Energía ha reconocido durante 2026 que la situación financiera de los prestadores del Caribe puede generar impactos más amplios sobre el mercado.
La razón es que Air-e no opera de forma aislada: compra electricidad a generadores, utiliza redes de transmisión y distribución y participa dentro de una cadena de obligaciones entre múltiples empresas.
Si uno de los grandes compradores deja de pagar, sus acreedores también pueden experimentar problemas de caja.
Problema de Air-e afecta al Mercado de Energía Mayorista
La magnitud de la empresa amplifica el efecto.
Air-e concentra una proporción relevante de la demanda regulada en Colombia, por lo que necesita comprar volúmenes significativos de electricidad todos los meses.
Esto explica por qué sus obligaciones representan una parte tan importante de las cuentas pendientes del mercado.
Cuanto más aumente esa deuda, mayor será la exposición de generadores y otros acreedores.
El riesgo financiero puede convertirse en riesgo operativo
Esta es una de las principales preocupaciones expresadas por XM y los gremios.
Inicialmente, el problema se manifiesta como facturas que no se pagan a tiempo.
Pero si los generadores dejan de contar con suficiente caja para adquirir combustible, hacer mantenimiento o cumplir garantías, las consecuencias pueden pasar del ámbito financiero al operativo.
Durante El Niño, esa posibilidad adquiere mayor importancia debido al papel del parque térmico.
El sector pide soluciones permanentes
Las empresas reunidas en el Congreso del MEM insistieron en que los mecanismos temporales deben ir acompañados de reformas estructurales.
El mercado necesita reglas que permitan evitar que una obligación individual vuelva a convertirse en una deuda de varios billones de pesos.
Esto puede involucrar nuevos mecanismos de garantías, mayor disciplina de pagos, cambios en la contratación y reglas para proteger a los acreedores.
Gas y energía están cada vez más conectados
La coyuntura también confirma la relación directa entre el mercado eléctrico y el abastecimiento de gas.
Durante la temporada seca, las plantas térmicas necesitan mayor disponibilidad de combustible para reemplazar parcialmente la generación hidráulica.
Por esa razón, las decisiones relacionadas con importaciones, regasificación, transporte y producción nacional de gas terminan teniendo efectos sobre la seguridad eléctrica.
Una solución para Air-e debe analizarse dentro de ese contexto más amplio y no como un problema exclusivamente contable.
La deuda continúa creciendo mientras se evalúan alternativas
La principal dificultad es que la discusión sobre soluciones ocurre mientras la empresa continúa comprando energía y generando nuevas obligaciones.
Cada mes que pasa sin corregir el déficit estructural aumenta la cantidad de recursos necesaria para estabilizar la compañía.
Por eso, tanto analistas como gremios consideran fundamental acelerar la definición de un modelo financiero y empresarial viable.
Banca puede ser parte de la salida, no la solución completa
Las conversaciones anunciadas con entidades financieras abren una nueva posibilidad para organizar el flujo de caja y refinanciar determinadas obligaciones.
Sin embargo, la viabilidad dependerá de que exista una fuente clara para devolver los recursos y de que se resuelvan las causas que actualmente generan pérdidas.
El consenso entre las voces citadas es que la financiación puede acompañar una reorganización empresarial, pero difícilmente puede reemplazarla.
Las obligaciones de Air-e mantienen una trayectoria que podría llevarlas por encima de $4 billones al cierre de 2026, frente a aproximadamente $530.000 millones en septiembre de 2024. Andeg proyecta que solo la deuda con generadores térmicos podría superar los $2,5 billones. Al mismo tiempo, XM reportó que las cuentas pendientes de todo el Mercado de Energía Mayorista llegaron a $4,29 billones a agosto. El Gobierno confirmó que analiza alternativas con la banca, pero todavía deben definirse las garantías, fuentes de pago y estructura de una eventual financiación. Para analistas y gremios, cualquier solución deberá corregir además las pérdidas, el recaudo, las inversiones y el déficit operativo de Air-e.

