Foto tomada de: Portafolio
Acolgen pide medidas urgentes para evitar riesgos eléctricos ante un El Niño muy fuerte en 2026
Sector: Energía / Confiabilidad eléctrica
La presidenta de Acolgen, Natalia Gutiérrez, advirtió que Colombia podría enfrentar el próximo Fenómeno de El Niño con menor margen de respuesta, mientras XM proyecta una probabilidad de 63% de un evento muy fuerte entre noviembre de 2026 y enero de 2027.
Bogotá D.C., julio de 2026. La Asociación Colombiana de Generadores de Energía Eléctrica, Acolgen, pidió adoptar medidas urgentes para reducir los riesgos sobre el sistema eléctrico colombiano ante la posibilidad de un Fenómeno de El Niño muy fuerte durante el periodo 2026-2027.
La advertencia fue realizada por su presidenta, Natalia Gutiérrez, a partir de las señales contenidas en el Boletín Energético 349 de XM. El mensaje del gremio no plantea que un apagón sea inevitable, pero sí advierte que el país debe actuar con rapidez para reducir el riesgo de dificultades en la atención de la demanda eléctrica.
De acuerdo con la información reportada por Portafolio, XM proyecta una probabilidad superior al 95% de consolidación de El Niño 2026-2027 y una probabilidad de 63% de que el evento sea muy fuerte entre noviembre de 2026 y enero de 2027. Ese escenario aumentaría la presión sobre un sistema que ya registra máximos históricos de demanda, retrasos en generación y transmisión, restricciones operativas y menor holgura de energía firme.
Para Acolgen, el país perdió parte del “colchón” de confiabilidad con el que tradicionalmente enfrentaba periodos críticos. En otras palabras, Colombia estaría entrando a un verano potencialmente severo con menos margen operativo, más consumo y mayor dependencia de que las plantas térmicas cuenten con combustibles suficientes.
El Niño 2026-2027 prende nuevas alarmas
El Boletín Energético 349 de XM señala que las condiciones climáticas esperadas para el periodo 2026-2027 podrían aumentar el riesgo para la confiabilidad del sistema eléctrico. Un El Niño fuerte o muy fuerte suele estar asociado con menores lluvias, reducción de aportes hídricos, aumento de temperaturas y mayor presión sobre la demanda de energía.
En Colombia, esa combinación es especialmente sensible porque la matriz eléctrica mantiene una alta participación de generación hidráulica. Cuando los embalses reciben menos agua, el sistema debe compensar con mayor generación térmica a gas, carbón o combustibles líquidos.
El problema es que esta vez el fenómeno climático llegaría en un contexto más estrecho: la demanda está creciendo, los proyectos nuevos no entran al ritmo esperado, hay restricciones en transmisión y el abastecimiento de combustibles para térmicas se ha convertido en un frente crítico.
Demanda en máximos históricos
XM reportó que en 2026 Colombia ha observado máximos históricos de demanda eléctrica: 261,86 GWh/día en energía y 12.475 MW de potencia. Estos valores reflejan un sistema cada vez más exigido por el crecimiento económico, altas temperaturas, mayor electrificación y nuevos consumos.
En junio de 2026, la demanda creció 5,75% frente al mismo mes de 2025. El panorama general del boletín también muestra que la demanda del Sistema Interconectado Nacional aumentó 6,49% frente a los mismos días del año anterior.
Para Acolgen, este comportamiento confirma una preocupación estructural: Colombia consume más electricidad justo cuando cuenta con menos capacidad de respaldo. Si la demanda sigue aumentando y la oferta firme no crece al mismo ritmo, el sistema queda más expuesto ante cualquier choque climático u operativo.
Demanda supera la energía firme disponible
Uno de los datos más sensibles del boletín está en la relación entre demanda y Energía Firme para el Cargo por Confiabilidad (ENFICC). XM advierte que la demanda supera la ENFICC disponible en el sistema, lo que reduce el margen de confiabilidad.
Para la vigencia actual, la demanda supera en 1.971 GWh/año la ENFICC del sistema. Para la vigencia 2026-2027, la diferencia llegaría a 3.906 GWh/año, aumentando la presión sobre la capacidad del país para atender la demanda en condiciones críticas.
La ENFICC es una referencia clave porque mide la energía firme que el sistema puede garantizar en situaciones de escasez. Cuando la demanda supera esa energía firme, el sistema opera con menor respaldo para enfrentar sequías, indisponibilidades de plantas o restricciones de combustibles.
Retrasos en generación reducen la flexibilidad operativa
A la amenaza climática se suma el retraso en la entrada de nuevos proyectos de generación. Para 2026 se esperaba el ingreso de 4.475 MW de nueva capacidad, pero al 2 de julio de 2026 solo habían ingresado 331 MW.
Esto equivale a cerca de 7,4% de lo previsto. La cifra confirma que el país sigue acumulando rezagos en expansión eléctrica, justo cuando necesita más oferta para responder al crecimiento de la demanda y a la eventual caída de la generación hidráulica.
Natalia Gutiérrez explicó la situación con una comparación sencilla: es como si cada año hubiera más carros, pero las nuevas carreteras nunca terminaran de construirse. En el sistema eléctrico, eso significa más consumo y menos infraestructura nueva para atenderlo con suficiencia.
Transmisión: 60% de proyectos del STN presenta retrasos
El frente de transmisión también muestra señales de alerta. Según XM, hay 42 proyectos en el Sistema de Transmisión Nacional (STN), y 60% presenta retrasos frente a su fecha inicial de puesta en operación.
Estas demoras son críticas porque las redes de transmisión permiten transportar energía desde las plantas de generación hasta los centros de consumo. Si la infraestructura no avanza, la energía disponible puede quedar limitada por restricciones regionales.
En un escenario de El Niño, la transmisión adquiere mayor relevancia. El sistema necesita mover energía desde las fuentes disponibles hacia las zonas de mayor demanda. Si las líneas están congestionadas o retrasadas, el riesgo de restricciones aumenta.
165 instrucciones de desconexión por sobrecargas
XM también registró señales operativas delicadas. Entre el 1 de abril y el 30 de junio de 2026, el operador impartió 165 instrucciones de desconexión de carga por sobrecarga de equipos.
Estas instrucciones no corresponden a un apagón nacional, pero sí evidencian que la infraestructura está llegando a límites operativos en algunos momentos y territorios. Cuando coinciden alta demanda, restricciones de red y menor disponibilidad de infraestructura, el sistema debe tomar medidas para proteger equipos y evitar fallas mayores.
Para el sector, este tipo de señales debe tomarse como una advertencia temprana. Si hoy se requieren desconexiones puntuales por sobrecarga, un escenario de El Niño muy fuerte podría aumentar la frecuencia y severidad de las restricciones si no se adoptan medidas preventivas.
Restricciones en emergencia y alerta
El boletín identificó 36 restricciones en estado de emergencia y 48 restricciones en estado de alerta. Según XM, las restricciones en emergencia pueden generar racionamientos continuos dependiendo del crecimiento de la demanda.
Las restricciones en alerta, por su parte, podrían derivar en racionamientos si coinciden con mayor consumo, menor disponibilidad de infraestructura o indisponibilidades de generación. Por eso, Acolgen insiste en que las decisiones no pueden aplazarse hasta la fase más crítica del verano.
La lectura es clara: el sistema ya muestra síntomas de estrés antes de que El Niño alcance su posible máxima intensidad. Actuar temprano puede evitar que restricciones técnicas se conviertan en problemas de abastecimiento para usuarios.
El parque térmico deberá operar con alta exigencia
Otro frente clave es la generación térmica. XM advierte que, bajo condiciones hidrológicas deficitarias similares a las de 2015-2016, el sistema requeriría una participación sostenida del parque térmico superior a 90 GWh/día durante toda la estación de verano.
En escenarios más críticos, la operación térmica tendría que acercarse a 100 GWh/día en promedio semanal por periodos que podrían extenderse por más de 10 meses. Este respaldo demandaría gas natural, carbón y combustibles líquidos suficientes.
El reto no está solo en tener plantas instaladas. Las térmicas deben contar con combustible, contratos, logística, disponibilidad técnica, liquidez y pagos oportunos para operar cuando el sistema lo necesite.
Gas natural: consumo podría superar 400 GBTUD
XM estima que, para el verano 2026-2027, los consumos promedio de gas natural del parque termoeléctrico podrían ubicarse entre 405 GBTUD y 428 GBTUD. En escenarios analizados, los consumos máximos podrían llegar hasta 439 GBTUD.
Estos volúmenes muestran la magnitud del desafío de abastecimiento. Si el país no cuenta con gas suficiente para respaldar la generación térmica, aumentan los riesgos de desatención de la demanda eléctrica.
El gas natural se ha convertido en uno de los puntos más sensibles de la confiabilidad energética colombiana. La menor producción nacional, la necesidad de importaciones, la infraestructura de regasificación y el transporte hacia el interior serán factores decisivos en los próximos meses.
Deudas del sector también amenazan la confiabilidad
Acolgen también incluyó en sus medidas urgentes el pago de las deudas del sector, incluidas las asociadas a Air-e intervenida, así como el cumplimiento oportuno de subsidios. Para el gremio, los problemas financieros no son solo un asunto empresarial, porque pueden trasladarse a la capacidad real de atender la demanda nacional.
Si generadores o comercializadores enfrentan estrés de caja, se limita su capacidad para comprar combustibles, mantener plantas, cumplir obligaciones y sostener operación en momentos críticos. En el caso de las térmicas, la liquidez es especialmente importante porque los costos de combustibles pueden aumentar durante El Niño.
La confiabilidad eléctrica requiere una cadena financiera sana. De nada sirve contar con infraestructura instalada si los agentes responsables de operarla no tienen recursos para hacerlo con continuidad.
Embalses deberán conservar suficiente agua
Otro de los llamados de Acolgen es conservar suficiente agua en los embalses. Durante El Niño, la gestión hídrica se vuelve estratégica: usar demasiada agua al comienzo del periodo seco puede dejar al sistema sin respaldo hidráulico en los meses más críticos.
XM advierte que los principales embalses del SIN podrían operar por debajo de sus mínimos históricos en escenarios deficitarios. Esta situación representaría un riesgo para atender la demanda de forma confiable, debido a la incertidumbre sobre la producción hidráulica.
Por eso, el sistema necesita equilibrio: utilizar la hidráulica con prudencia, aumentar generación térmica cuando sea necesario, asegurar combustibles y promover ahorro de energía para preservar embalses.
Medidas urgentes planteadas por Acolgen
Entre las medidas urgentes planteadas por Acolgen se encuentran garantizar que las plantas térmicas puedan operar cuando el país las necesite, pagar deudas del sector, cumplir subsidios oportunamente, asegurar abastecimiento de combustibles y conservar niveles adecuados de agua en los embalses.
El gremio también insiste en acelerar la entrada de proyectos de generación y transmisión, reducir restricciones operativas y fortalecer la coordinación institucional entre Gobierno, regulador, operador del sistema, empresas y usuarios.
XM, por su parte, recomienda hacer seguimiento continuo a la demanda y a los aportes hídricos, gestionar restricciones operativas e incentivar ahorros de energía. La combinación de estas medidas puede reducir el riesgo de una crisis durante el verano 2026-2027.
Ahorro de energía y respuesta de la demanda
El ahorro de energía será una herramienta importante si las condiciones climáticas se deterioran. Reducir consumo en horas críticas puede ayudar a disminuir presión sobre embalses, térmicas y redes de transmisión.
En este contexto, mecanismos como la respuesta de la demanda permiten que usuarios industriales y comerciales reduzcan temporalmente su consumo a cambio de incentivos económicos. Estos programas pueden aportar flexibilidad al sistema sin necesidad de construir nueva generación de forma inmediata.
Para hogares, comercios e industrias, la eficiencia energética también será clave. Iluminación LED, mantenimiento de equipos, gestión de aire acondicionado, automatización de cargas y hábitos de consumo responsable pueden contribuir a reducir riesgos y costos.
El riesgo no es inevitable, pero exige anticipación
La advertencia de Acolgen no debe interpretarse como una predicción de apagón inevitable. El mensaje central es que el país todavía puede reducir riesgos si toma decisiones antes de que el verano alcance su fase más crítica.
La anticipación es fundamental porque muchas medidas no se pueden ejecutar de un día para otro. Asegurar combustibles, pagar deudas, acelerar proyectos, gestionar restricciones, conservar embalses y activar programas de ahorro requiere coordinación y tiempo.
Si el país espera a que los indicadores se deterioren más, el margen de maniobra será menor y las medidas podrían ser más costosas o restrictivas para usuarios y empresas.
Una prueba para el próximo Gobierno
El próximo Gobierno recibirá un sistema eléctrico con alertas simultáneas: demanda creciente, déficit de energía firme, retrasos de proyectos, restricciones de transmisión, presión sobre térmicas, riesgo de baja hidrología y necesidad de gas suficiente.
El desafío será actuar con una política energética técnica, coordinada y enfocada en resultados. Las decisiones deberán priorizar confiabilidad, seguridad energética, inversión, operación térmica, expansión de redes y protección de usuarios.
También será necesario comunicar con claridad al país. La confianza de usuarios, empresas e inversionistas dependerá de que las autoridades expliquen los riesgos, las medidas adoptadas y los avances en la preparación del sistema.
Generación, transmisión y combustibles deben avanzar juntos
La confiabilidad eléctrica no depende de una sola solución. Colombia necesita nueva generación, redes de transmisión oportunas, distribución robusta, gas natural, carbón, combustibles líquidos, almacenamiento, respuesta de la demanda y eficiencia energética.
Si uno de esos componentes falla, el sistema pierde capacidad de respuesta. Por ejemplo, una planta térmica sin combustible no puede respaldar al sistema; un proyecto renovable sin línea de transmisión no puede entregar su energía; y una red sobrecargada puede obligar a desconectar carga aunque exista generación disponible en otra región.
Por eso, las medidas urgentes deben ser integrales. La energía firme, la operación térmica, los embalses, los combustibles y la infraestructura de red deben gestionarse como partes de un mismo sistema.
Con la advertencia de Acolgen y los datos del Boletín Energético 349 de XM, Colombia entra en una fase decisiva de preparación. Si El Niño 2026-2027 alcanza una intensidad muy fuerte, el país necesitará térmicas disponibles, gas suficiente, embalses protegidos, proyectos acelerados y usuarios más eficientes para mantener la confiabilidad del servicio eléctrico.

